Nos sentamos, saque la tarta, le corte y la serví.
-Esta muy rica.
-Gracias, es una de las comidas que mejor me salen.
Tendría que haber dicho que es una de las pocas medio elaboradas que me salen bien, pero para que andar contando las fallas en ese momento.
-Pues si te salen tan ricas como esta ojala pueda probar otra.
-Queres otro pedazo.
-Te agradezco pero antes de venir me tome una pastilla de esas medias repugnantes y me quito el hambre.
Cuando me dijo eso tenia ganas de gritar de la alegría, había estado ansioso, tanto o más que yo, la pastilla era la mejor palabra que podía haber escuchado, ya que solo significaba cosas buenas, no quería tener mal aliento, tampoco quería comer mucho por las mismas razones que yo, y para concluir estaba nervioso, esas cosas solo podían significar que sentía lo mismo que yo.
Bueno la cuestión que mientras estaba pensando o mejor dicho soñando con estas cosas se me cayó una de las copas el la junto con una rapidez pero a la vez un cuidado increíble ya que ni se corto ni nada.
-Espero que no fuera muy cara.
-No te preocupes, sos increíble yo ya me hubiera cortado.
Iba a decir que estaría inaguantable o puteando a todo el mundo, pero de vuelta tome la buena decisión de quedarme callada.
El tiro los restos de vidrio, y yo serví el postre dos flanes pequeños que se acaban en dos cucharadas.
Después el café, y nos quedamos mirando, era temprano todavía, y había hablado poco, pero el tiempo se pasaba más rápido, y el silencio entre los dos no era incomodo, al contrario por lo menos yo lo hacia para ver como reaccionaba el, y sobretodo observar sus miradas y sus gestos, que me parecían los más dulces que alguien podía tener.
Cuando terminamos el café, los dos nos quedamos quietos por un momento, y el se acerco a mi, y yo me acerque a él también para que viera que si, que quería, nos besamos, y lo lleve de la mano a la habitación.
Que lindo fue eso, y raro por que hacia muchisimo que yo no estaba con un hombre, y ni hablar con un hombre como el, ni mi marido que no era feo, y que no tenia mal cuerpo, se veía y sorbre todo se sentía como el, un cuerpo hermoso, y además la forma en que me toco, me acaricio.
Yo trataba de hacer lo mismo, y de verme y sentirme tranquila, darme cuenta que no estaba dando una prueba y que si lo estaba haciendo esta no consistía en recordar lo estudiado sino en hacer lo que sentía, y tocar y sobretodo disfrutar,.
Le bese los ojos, la boca, la espalda, el pecho y los brazos trabajados, y el me besaba a mi, me había olvidado del cosquilleo que se sentía cuando alguien te besa en partes del cuerpo que solo están acostumbrados al roce mecánico que una se da pasando las cremas, o el jabón, y esas partes se sienten renacer, o por lo menos yo sentí eso.
Fue hermoso sentir eso, sus caricias, su cuerpo, su calor, su transpiración, su mentón sobre mi hombro.
Que hermoso es estar con alguien cuando lo deseas tanto.
-Esta muy rica.
-Gracias, es una de las comidas que mejor me salen.
Tendría que haber dicho que es una de las pocas medio elaboradas que me salen bien, pero para que andar contando las fallas en ese momento.
-Pues si te salen tan ricas como esta ojala pueda probar otra.
-Queres otro pedazo.
-Te agradezco pero antes de venir me tome una pastilla de esas medias repugnantes y me quito el hambre.
Cuando me dijo eso tenia ganas de gritar de la alegría, había estado ansioso, tanto o más que yo, la pastilla era la mejor palabra que podía haber escuchado, ya que solo significaba cosas buenas, no quería tener mal aliento, tampoco quería comer mucho por las mismas razones que yo, y para concluir estaba nervioso, esas cosas solo podían significar que sentía lo mismo que yo.
Bueno la cuestión que mientras estaba pensando o mejor dicho soñando con estas cosas se me cayó una de las copas el la junto con una rapidez pero a la vez un cuidado increíble ya que ni se corto ni nada.
-Espero que no fuera muy cara.
-No te preocupes, sos increíble yo ya me hubiera cortado.
Iba a decir que estaría inaguantable o puteando a todo el mundo, pero de vuelta tome la buena decisión de quedarme callada.
El tiro los restos de vidrio, y yo serví el postre dos flanes pequeños que se acaban en dos cucharadas.
Después el café, y nos quedamos mirando, era temprano todavía, y había hablado poco, pero el tiempo se pasaba más rápido, y el silencio entre los dos no era incomodo, al contrario por lo menos yo lo hacia para ver como reaccionaba el, y sobretodo observar sus miradas y sus gestos, que me parecían los más dulces que alguien podía tener.
Cuando terminamos el café, los dos nos quedamos quietos por un momento, y el se acerco a mi, y yo me acerque a él también para que viera que si, que quería, nos besamos, y lo lleve de la mano a la habitación.
Que lindo fue eso, y raro por que hacia muchisimo que yo no estaba con un hombre, y ni hablar con un hombre como el, ni mi marido que no era feo, y que no tenia mal cuerpo, se veía y sorbre todo se sentía como el, un cuerpo hermoso, y además la forma en que me toco, me acaricio.
Yo trataba de hacer lo mismo, y de verme y sentirme tranquila, darme cuenta que no estaba dando una prueba y que si lo estaba haciendo esta no consistía en recordar lo estudiado sino en hacer lo que sentía, y tocar y sobretodo disfrutar,.
Le bese los ojos, la boca, la espalda, el pecho y los brazos trabajados, y el me besaba a mi, me había olvidado del cosquilleo que se sentía cuando alguien te besa en partes del cuerpo que solo están acostumbrados al roce mecánico que una se da pasando las cremas, o el jabón, y esas partes se sienten renacer, o por lo menos yo sentí eso.
Fue hermoso sentir eso, sus caricias, su cuerpo, su calor, su transpiración, su mentón sobre mi hombro.
Que hermoso es estar con alguien cuando lo deseas tanto.
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