sábado, 28 de noviembre de 2020

El oficio de Manuel /10)

Una vez aburrido se le había dado por ir a un bar gay, conoció a un muchacho, tuvo bastante química con él y lo invitó a su departamento, hasta le confesó de qué vivía luego de considerar que este no tenía prejuicios de ese tipo.
- ¿Che, y qué sentís después de cogerte a alguien y recibir la plata?
-Y más o menos lo mismo que debes sentir vos cuando te depositan.
-Qué flashero.
A Manuel se le quedó dando vueltas eso en la cabeza, y por varios días cuando recibía la plata se sintió extraño, desagradable, aunque no lo expresaba con sus clientes, a estos siempre les ofrecía una media sonrisa.
Se le fue pasando, como todo, las ideas se le licuaban, la única constante en su vida era su trabajo, cada vez más mecánico, las caricias, los besos, las miradas, toda la fricción, intercambio de saliva, los jadeos, etc, diferentes cuerpos, en algunos casos reacciones, algunos lloraban cuando se venían, otros reían, algunos se daban vuelta y se tapaban hasta el cuello, otros se abrazaban a él, odiaba eso pero les correspondía porque consideraba que todo lo que no estaba estipulado en su sitio web o descripción del perfil en las app de citas, era permitido, además ese contacto no era peor o mejor que los demás, solo que le daba vergüenza ajena que buscaran contención en un prostituto, pero era algo muy habitual.

sábado, 21 de noviembre de 2020

El oficio de Manuel /9)

Había empezado diferentes carreras pero de ninguna llegó a completar un trimestre. No lograba concentrarse, seguir una rutina, estar sentado un par de horas escuchando o anotando lo que decían los profesores. 
Por un tiempo se frustró y amargó al sentir que jamas iba a poder terminar una carrera. Le agarró ansiedad y depresión, incluso empezó a ver un psicólogo. Este le hizo preguntas de su familia, su infancia, su trabajo. Le gustaba hablar si tener que formar un vinculo afectivo con esa persona, ni escuchar sus problemas, claro que para eso le pagaba, pero consideraba que valía la pena, era una forma de hacer catarsis. El terapeuta le sugirió ciertas técnicas como anotar lo que le molestaba, sopesar los pros y los contras de seguir una carrera y ver cuál pesaba más. Los contras eran mucho menores que los pros pero igual decidió no seguir una carrera, e  invertir lo que ganara en la bolsa.





sábado, 14 de noviembre de 2020

El oficio de Manuel /8)

Los tipos que más lo irritaban eran los que querían quedarse por horas con él, los toleraba porque pagaban un montón, pero escucharlos, mirarlos, sentir sus caricias, sus palabras, todos se le hacían iguales.
Viejos pelotudos, flasheaban amor por unas horas, vergüenza ajena dan.
Miraba la comida que había preparado mientras le hablaban de su día, y le ofrecían bebidas, lo miraban anhelantes.
Y él les hablaba dulce, los miraba con ternura, los acariciaba, les contaba los inventos que ellos querían sobre su día en la oficina algunos, otros en el taller mecánico, la maderera, el camión o la fantasía que tuvieran, incluso si le pagaban más se disfrazaba, odiaba eso pero algunos le ofrecían muchísima plata por hacerlo y por un mes se dedicó a esa clase de clientes hasta que terminó bloqueándolos a todos. No valían ni siquiera la fortuna que había ganado con ellos.
Puso toda esa plata en dolares. 
Y al regresar a sus clientes habituales se sintió relajado y hasta contento. 

sábado, 7 de noviembre de 2020

El oficio de Mnauel /7)

Odiaba su cumpleaños porque sin querer se le venía todo a la mente, primero los recuerdos de chico, los bizcochuelos mal hechos de su madre, siempre quemados o medios crudos y llenos de cosas, durazno, crema, dulce de leche todo mal mezclado y repugnante, después ya no hacia torta, tampoco para sus hermanos menores. Había empezado a sufrir hipertiroidismo y engordado muchísimo, nunca había sido linda aunque si atractiva y con buen cuerpo, incluso luego de varios embarazos, pero la enfermedad le deterioró el cuerpo y se volvió más amargada y agresiva, andaba con un palo o un cinto en la mano. Murió pocos años después de que él se fuera pero cuando se acercó a la calle donde vivían sin llegar a encontrar a la casa, vio a algunas de sus hermanas, madres, con chicos de diferentes edades.
También supo porque salió un día en un noticiero de cable que uno de sus hermanos había sido detenido ya que lo filmaron luego de un rally de asaltos a mano armada a diferentes minimercados.
Se cambió el nombre y el apellido para que ninguno pudiera encontrarlo o pedirle plata.

El oficio de Manuel /6)

 No recordaba con cuantos tipos se había acostado, le venían destellos de algunos, la mirada, la voz, la pija, el olor, un perfume, sobre todo si era de los caros y por lo tanto poco frecuentes si le traía la imagen del último cliente al que se lo había olido, eso o le gustó, porque se desconcentró y si no fuera porque siempre antes de cada encuentro tomaba un estimulante, tal vez no hubiera podido tener sexo, por lo que le preguntó al cliente cuál era el nombre del perfume y se gastó lo que ganaba en tres encuentros, para acostumbrarse a ese olor y que no le trajera ningún tipo de recuerdo, lo mismo hacia con los desodorantes, tenía todos los de fabricación nacional y algunos internacionales para que cuando estaba con turistas no se le empezaran a venir imágenes.
Recordó la vez que uno de sus clientes, un muchacho de 18 años, virgen, le preguntó como hacia para coger con viejos.
-Te acostumbras.
Fue su respuesta, se veía que el chico tenia más dudas pero vio su expresión y no quiso arriesgarse a que le respondiera mal o se levantaras y se fuera.
Todos quieren saber como los percibo, qué pienso de ellos, si es lo mismo que sienten ellos, si los veo igual, si les dijera que no me importan, que para mí negro, blanco, amarillo, joven, viejos, gordo o flaco es lo mismo, son cachos de carne con ojos, agujeros o pijas, punto.
Si pensara en todos los que me he o han cogido, me tendrían que internar.