sábado, 4 de febrero de 2017

La alargada sombra del molino /12)

Sabia que tener un hijo de él, no lo ataría a ella, nada lo haría, pero al menos le quedaría una partecita suya, una extensión, una ramita, y de una ramita, podía llegar a surgir un brote.
Si, un hijo, que salga igualito a él, todo lindo, pero que sea como yo quiero, yo lo criare como tiene que ser.
Ana le dijo a Mauricio cuales eran sus deseos, y este le dijo que le daba lo mismo, pero que él no quería más responsabilidad que darle el apellido.
Ella aceptó, pero le costó quedar embarazada, se frustraba cada vez que le venia el período y estuvo al borde de la depresión, recurrió al in vitro, por lo que cuando se embarazó quedó de trillizos, 2 mujeres y un varón, aunque cuando nacieron una de las nenas murió a las pocas semanas por problemas cardíacos, Ana estaba ahí junto a ella, y le parecía tan absurdo ver a un ser tan pequeño entubado y sin posibilidades de salvarse, que de no ser por los otros 2, se hubiera suicidado.

Primero Mauricio, y luego los bebes, hicieron que la relación entre Catalina y Ana, se enfriara, nunca había sido realmente calidad, solo los esfuerzos de Ana por empatizar con Catalina, resultarle agradable, comprar su afecto, habían hecho que esta la tolerara, pero ahora ya Ana no tenia tiempo, ni ganas de ser condescendiente con Catalina, si la dejaba que eligiera la ropa que quería y se la llevara gratis, pero no la escuchaba, ni le demostraba admiración, y eso era lo que anhelaba Catlina, tener a alguien que la viera no por lo que era, sino por lo que siempre había querido ser, una dama.
Sin la devoción de esta, era nada, una cosa marchita, esperando su desintegración total.
Polvo, no me falta tanto para ser solo eso, espero que sin tanto dolor, porque achaques ya tengo, dentro de poco voy a tener que dejar de usar zapatos con taco, porque si no voy a quedar en silla de ruedas, los talones los tengo destrozados, y estéticamente...tengo ganas de llorar cuando me ducho, qué horrible es la vejez, eso lo tiene que haber inventado el diablo, qué cosa más perversa, todo se me arruga, todo se me vuelve blando, lleno de manchas, y por dentro ni hablar, que pastillas, que gotas, todo para evitar que alguna de las mil enfermedades o como le dicen ahora afecciones de la edad, porque ya a la vejez no quieren ni nombrarla, ahora es la "edad" tiene.
Qué cosa estúpida el ser humano, inventa porquerías para viajar a la luna, y nada para evitar la vejez, antes por lo menos andaba intentando hacer pócimas mágicas, ahora que podrían descubrir la formula, se ocupan de viajar a la luna.
Mierda, todo el tiempo que perdí llorando por el nacimiento del mogólico, tendría que haber hecho las valijas e irme, seguro encontraba alguno que me mantuviera, y si no por lo menos habría disfrutado de la vida más que acá, esto si que fue una jaula de oro, y yo solita fui mi carcelera, todo por ese molino de mierda, ojalá hubiera nacido en un pueblo de esos donde solo había una estación de tren, que ahora no hay nada, están abandonados, eran parajes, y so tendría que haber sido este lugar para mí, un paraje hasta que tuviera la edad suficiente para largarme, pero no, tenia que ver ese molino y obsesionarme con ser la esposa del dueño, esa era mi gran ambición, la verdad que me merezco todo lo que me ha pasado, por mediocre. 

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