sábado, 30 de diciembre de 2017
Encrucijadas de la vida /19)
Encrucijadas de la vida /18)
A veces ella se perfumaba también, alguna vez había llegado a usar lencería sugerente, pero de eso hacía años, ahora era solo un acto de rutina, una descarga para él y una concesión de parte de ella.
Pensar que al principio no nos podíamos despegar, estábamos todo el día uno arriba del otro, y hora es solo esto, un momento, casi incomodo, donde ni siquiera nos miramos.
Cuando Jorge acababa, Laura se iba al baño, antes solo se limpiaba un poco, porque según le decía a él, le encantaba dormir con su olor a hombre impregnado en ella, ahora casi corría hasta la ducha para refregarse más fuerte de lo que solía hacerlo cuando no tenía sexo, de hecho nunca se bañaba de noche si no tenía sexo.
Jorge a veces también, si no es que se dormía antes de que Laura saliera de la ducha.
Esa noche se quedó despierto, sentado en la cama.
-Estoy harto.
Le dijo mirándola por el espejo mientras ella se cepillaba el pelo.
Laura suspiró y siguió cepillándose.
-No sé qué esperas oír, y la verdad es que tampoco me importa.
-Hace rato que no te importa nada de lo que me pasa.
-No tengo ganas de pelear, Jorge.
-No tenés ganas de nada conmigo.
-¿Y vos conmigo, si? Tenías de verdad ganas de estar conmigo, hoy, por favor.
-Tantas como vos conmigo.
-Si querés dejamos de hacerlo, eh, yo solo para que después no digas que no soy capaz de estar con vos.
-Qué sacrificada.
-No, no es un sacrificio, pero tampoco te voy a decir que lo gozo mucho, y vos tampoco, lo hacemos solo por hacerlo.
-Yo creí que porque somos marido y mujer, para que aunque sea en algo seamos un matrimonio.
-No creo que muchos matrimonio que lleven casados tantos año como nosotros, tengan mucho sexo, que tenga sexo ya me sorprendería, y si lo hacen no la deben pasar mucho mejor, de eso podes estar seguro.
-¿Entonces para qué mierda seguimos juntos?
-Yo te tengo atado a la pata de la cama, te amenace con suicidarme si me dejas, o con matarte, no, en mi caso ya sabes, porque el alquiler del departamento de Benja me lleva medio sueldo, su ropa, comida, y demás, otra parte, y después tengo que vivir, y no me alcanzría para pagarme un alquiler mientras se vende esta casa.
Vos no sé por qué, pero no me vas a decir que es por amor, porque no te lo creo.
-Un poco por la plata, también, pero no lo vale, por lo menos para mí.
-Está bien, querés que nos separemos, nos separamos, ahora Benja terminó de estudiar, puedo pagarme un lugar, pero vos te haces cargo de Sofia, eh, yo a esa insoportable no me la llevo.
-No va a querer ir tampoco, pero...Eso es lo único que tenés para decir?
-Jorge, déjate de joder, ya entre nosotros lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo, pasó, bueno lo feo sigue, discutimos un montón, peleamos, no estamos de acuerdo prácticamente en nada, qué querés, que me rasgue las vestiduras por una obviedad, por algo que por lo que y llore, me enoje, me frustre.
-Yo ya no sé por qué sigo esperando algo de vos.
-Yo por eso de vos hace años que no espero nada, y ya no tengo ganas de seguir hablando, porque mañana tengo un montón de cosas que hacer y quiero hacerlas descansada.
sábado, 23 de diciembre de 2017
Encrucijadas de la vida /17)
Pero en lo que si quería parecerse a él, era en agitar el país, cambiarlo, hacerlo diferente, estaba harto de como todo funcionaba a su alrededor, de la corrupción, de la inercia, de la dádiva, quería un país que dejara de estar dormido, pero no para estar agitado por hechos patéticos de violencia o protestas sociales comandadas por los mismos que habían provocado el estallido, quería un país de leones, no de corderos, de gente que decidiera su destino, y no se dejara arriar o pastará en el estado hasta morir, quería gente ambiciosa, cambiar la psicología social de los habitantes del país.
Lo malo que para eso debía conseguir el voto del ganado y las ovejas, y eso era lo complicado, odiaba la demagogia, y las elecciones no se ganaban sin serlo, tendría que contratar un asesor y lo peor de todo, escucharlo y hacer lo que este le dijera, odiaba a los asesores, detestaba cuando tenía que contratarlos en su empresa, le parecían unos charlatanes miserables, hipócritas y hasta a veces sociópatas, pero eran los nuevos reyes de la política, lo que sabían leer e interpretar a la sociedad, esa sociedad habida de historias, de cuentos, que viví a través de la representación y el marketing, y no de la realidad.
Bueno, eso podía servirle a su favor, representaría la imagen del empresario hecho a sí mismo, del hombre exitoso, daría el mensaje de que cualquiera con esfuerzo podía llegar adonde él estaba.
Lo lograría, estaba seguro, sería el ejemplo a seguir, el transformador del país, el re-fundador de la patria.
Encrucijadas de la vida /16)
sábado, 2 de diciembre de 2017
Encrucijadas de la vida /15)
Encrucijadas de la vida /14)
Se había repetido eso todo el tiempo desde que llegara a la ciudad, y pensaba cumplirlo, no se dejaría amedrentar por él, si se había ido era para cambiar, no podía solo ir y seguir siendo la misma, con los mismos miedos, las mismas inseguridades, la misma angustia, necesitaba ser diferente, pensar diferente, sentirse diferente, y actuar diferente, cuando lo tuviera enfrente debía sostenerle la mirada, hablarle en el mismo tono que lo hiciera él, no intimidarse, no amedrentarse, no ceder.
Cuantos años perdí, nada me los va a devolver, lo peor es la forma en la que crié a mí hijo, si por idiota me cague la vid, bueno joderme, pero haberle cagado la infancia a él, es algo que no me voy a perdonar, lo tendría que haber alejado de este hijo de puta ni bien nació, qué quería, que se transformar en un pusilánime como yo, o peor en un en enfermo como él. No sé qué tenía en la cabeza.
Y ahí estaba él, esperando sentado al lado de la puerta de su consultorio.
sábado, 25 de noviembre de 2017
Emcrucijadas de la vida /13)
sábado, 18 de noviembre de 2017
Encrucijadas de la vida /12)
sábado, 11 de noviembre de 2017
Encrucijadas de la vida /11)
Encrucijadas de la Vida /10)
Esmeralda consideraba que el arte debía embellecer, aunque mostrara algo brutal, cosa que en general sus pinturas no hacían, no le interesaba retratar miserias morales o sociales, en general sus cuadros eran paisajes, que escondían algo perturbador, a veces solo por los colores usados para transmitirlo, otras naturalezas muertas, pero lo más sórdido y obvio que había pintado en su vida, eran frutas pudriéndose, agusanadas, perdiendo la forma, a muchos críticos les había gustado, peor para ella era uno de sus peores cuadros.
Siempre pensaba en su misma como un gusano, su madre había muerto durante el padre, y aunque su padre nunca se lo dijera directamente, desde los 7 años, había comprendido que la culpaba por su muerte, con sus silencios, sus miradas, y sobre todo con su indiferencia.
Al principio trato de gustarle a su padre, consideraba que era el único que la podía querer por lo que era ella, y no por su dinero, pero al no conseguirlo comenzó a odiarlo y a mostrarse igual de indiferente que como él lo era con ella.
Pero el vacío persistía, a ausencia de amor, de empatía, lo más parecido a eso que tenía eran las sonrisas serviles de las empleadas de su padre o de sus compañeras de colegio, solo para ir a su piscina, o que las llevara a su casa en Puta del Este, o viajaran en su avión privado, por un tiempo fingió que eso le gustaba, pero pronto se alejó de todas ellas, esas charlas falsas que intentaban con ella la angustiaban y deprimían más que la soledad.
A los 15 empezó a pincharse, no quería cortarse, ni intentar suicidarse, porque sabía que si lo hacía terminaría internada, además estaba harta de ser el cliché de la pobre niña rica, y haciendo eso solo iba a conseguir ser internada en una clínica donde serían todavía más serviles y falsos que en su casa.
Por eso se refugió en la pintura, empezó a leer sobre los cuadros que su padre había comprado, este tenía un gran colación, aunque no le interesaba particularmente el arte plástico, lo veía como una inversión y se había encargado de contar con buenos asesores.
Esmeralda quedó fascinada con las técnicas pictóricas, y decidió que seguiría artes plásticas, pero antes de entrar en la universidad, se cambió el apellido por el de su madre, no quería que nadie en la clase le recordará de quien era hija o tener algún tipo de condescendencia, o al revés envidias y resentimientos, era lo que su apellido y estatus solía provocar en las personas.
Se convirtió en la mejor de su clase, y aunque siempre había sido insegura, su conocimiento de artes, la llevó a darse cuenta que lo que sus profesores le decían, no era mentira, sus dibujos y pinturas eran mejor que el de sus compañeros.
Su vida sería esa, su burbuja, los lienzos, la carbonilla, a veces algún lápiz, los pinceles, las acuarelas, le gustaba el olor de todo eso, y le gustaba crear, sentir que hacía algo bien, que creaba belleza.
Un dí un muchacho se acercó a ella, era hermoso, le hubiera gustado tener papel y lápiz para dibujarlo en ese momento pero no sabía si hubiera podido, ya que sus manos le temblaban, y tuvo que hacer un esfuerzo para darle la mano cuando él se presentó.
-Benjamín, un gusto.
sábado, 21 de octubre de 2017
Encrucijadas de la vida /9)
Desde que en la adolescencia se dio cuenta de que era homosexual, había decidido mantenerlo en secreto, ser un tapado. Eso no significaba que reprimiera su contacto con hombres, pero se aseguraba de que no se involucraran más de la cuenta. En general, antes de estar con uno lo stalkeaba. Siempre les aclaraba que solo buscaba sexo, pero sabía que igual algunos “flasheaban”, y de esos se cuidaba.
Se estaba viendo con otro tapado como él. Prefería estar con tapados y no repetir, algo que sí había hecho con Lucas.
No solía verse más de tres veces con el mismo hombre. Lucas, además de atraerle, le gustaba. Tenían muchísima química sexual y no se lo sacaba de la cabeza durante el día. Sentía deseos de abrazarlo, de besarlo, de charlar, pero no se lo iba a permitir. Si lo hacía, tendría que resignar su relación con Esmeralda, el trabajo apalabrado con su suegro, la vida que había proyectado. Todo por algo estéril y perecedero como un posible amor. Además, Lucas estaba en la misma situación. Eran muy parecidos y sabía que si renunciaban a todo, no habría día en que no se lo reprocharan, aunque fuera en gestos o silencios.
“Renunciar a lo que podía ser su carrera sería como amputarse un brazo o una pierna. No, nunca podría hacerlo, y él tampoco”, pensó.
El entusiasmo bajaría y esas fantasías cursis también.
“Lo mejor es que se vieran más seguido así se les pasaba. Como cuando comía algo hasta que le terminaba dando asco”.
sábado, 14 de octubre de 2017
Encrucijadas de la vida /8)
Se había repetido innumerables veces que no tenía derecho, que había decidido abandonar a su marido y a sus hijas, algo imperdonable, y que su castigo era vivir con las consecuencias.
Se atormentaba con la imagen de sus hijas llorando y preguntando por ella. Cuestionándose sus acciones para que ella las abandonara.
Pero quería verlas, no solo por fotos. Gracias a IG y a Tik Tok sabía cómo se veían, a qué se dedicaban, dónde y cómo vivían. Pero eso no era suficiente. Necesitaba hablarles, que la escucharan, o al menos que la escupieran; sabía que eso era lo que merecía.
No usaría su cáncer como excusa, ni su vejez. Tenía que mostrarse fuerte y entera para que sus hijas no sintieran lástima. Prefería el odio, no la compasión. No quería hacerles pasar por ese castigo: tener que ser hipócritas, expresarle una pena revestida de falso cariño.
Entonces, ¿para qué ir? Mejor dejarlas tranquilas, que no vuelvan a pensar en ella, que no sepan si murió o cómo ha vivido todos estos años. Ese tipo de cosas solo hurgan en heridas del pasado.
Por ahora haría eso. No tenía otra cosa que el presente. No podía decirse que lo haría dentro de un año, probablemente estaría muerta, así que tenía que conformarse con el por ahora.
sábado, 7 de octubre de 2017
Encrucijadas de la vida /7)
Encrucijadas de la Vida /6)
Apreciaba a Silvia, pero solo eso. Amar había sido una experiencia que no iba a repetir.
"No se lo espera."
El lugar elegido, su propia ropa, eran para hacer la ruptura menos sórdida y patética de lo que era. Marcos creía que había cosas malas, desagradables y asquerosas en la vida que eran inevitables. Pero también que vomitar en el pozo de una letrina era mucho más deprimente y sórdido que hacerlo en un baño limpio, rodeado del perfume de un jabón de marca.
Le dijo una frase hecha, un lugar común:
—Lo mejor es que nos separemos.
Vio su mirada: su mirada antes del llanto involuntario, de las lágrimas, de la mueca de dolor dibujada en su cara. Fueron sus ojos los que revelaban el dolor por la traición.
Si hubiera sido otro hombre, en ese momento habría agarrado su mano y le hubiera pedido perdón, incluso arrodillado, rogado, la podría haber besado, acariciado, contenido, decirle que había sido solo un arranque, un momento estúpido, una equivocación, que por favor lo perdonara.
"Eso sí habría sido perverso, el sentimentalismo culposo es algo inmundo en lo que cae la mayoría. Yo no soy así, nunca seré así."
Le alegró escuchar la patética amenaza que le echó antes de irse.
"Luchará, bien por ella."
Por un momento, la admiró.
domingo, 1 de octubre de 2017
Encrucijadas de la vida /5)
Podría completar el cliché dándole una cachetada, o tirándole una copa llena de vino sobre la cara.
La estaban dejando en un restaurante, y para más discreción, su amante lo había hecho cerrar esa noche.
Todo era un cliché: la elegancia del lugar, la de él, impecable con un traje a la medida, hecho en Italia, por uno de los diseñadores más famosos del mundo, y ella también elegante, aunque no de diseñador, pero sí de etiqueta, y sin pensar que lo que iba a recibir era esa noticia.
"No puedo ser tan idiota, pensaba que me pediría matrimonio. Debería agarrar este cuchillo y clavármelo en el cuello.
Si le contesto, voy a sonar despechada, pero qué mierda me importa. Lo estoy. Una pobre idiota, infeliz que se sometió a la voluntad de un tipo, que soñó con lo que no era.
Ahora me despertó con susurros, para que me lavara la cara, me peinara, me vistiera y luego, ya acá sentadita y sonriente, tirarle un balde de agua fría."
—Sos un hijo de re mil putas, pero ésta no se va a quedar así, Marcos, vos sabés quién soy.
—Vos también sabés quién soy.
—Sí, pero esto... nada, nada.
"Por qué mierda lo amenacé. Con eso solo lo previne, idiota que soy, me pudo la calentura. Toda la vida tratando de ser cerebral, de no dejarme llevar por las emociones, y tenía que caer en el cliché, de desbaratarme por un hombre, y para peor, por una ruptura, por puro despecho.
Solo me falta salir de acá, ir a emborracharme a un bar, y acostarme con el primer tarado que me encare.
Pero no, voy a ser un poquito menos obvia."
Se subió a su auto, bajó la ventanilla, dejó que el viento cálido que anunciaba la lluvia próxima barriera sus lágrimas azuladas. Ese día había querido usar delineador azul, por lo que era el color que ahora se escurría por sus mejillas.
Manejó con más lentitud de lo habitual.
Al llegar a su departamento, se descalzó, se desnudó, puso a llenar la bañera y echó sales dentro. La espuma empezó a surgir y se metió dentro.
Se quedó en la bañera hasta que su piel empezó a arrugarse. Salió, se colocó la bata, se sentó en una silla giratoria, apoyó los antebrazos sobre su escritorio y abrió su laptop. Buscó una llave que tenía debajo del escritorio que abría uno de los cajones; de allí sacó una pequeña caja de música. Debajo de la pequeña bailarina que danzaba al ritmo de Para Elisa, extrajo un pendrive.
Lo colocó en la laptop. La pantalla se puso negra por un segundo, reflejando su rostro, donde se dibujó una apenas reconocible sonrisa.
"Te voy a destruir, Marcos, la venganza es el cliché que mejor me sienta."
sábado, 16 de septiembre de 2017
Encrucijadas de la vida /4)
Le dio un sonoro beso en la mejilla y lo llevó hasta el comedor, le hacía varias preguntas a la vez.
Benjamín le entregó un certificado que funcionaba hasta que obtuviera el diploma.
Laura lo tomó mientras sus ojos empezaban a humedecerse, lo abrazó apretándolo contra ella.
—Estoy muy orgullosa de vos, Benja, sos...Ay no sé ni qué decir, me deja sin palabras esto, te juro, mi amor.
Benjamín le devolvió los agradecimientos de forma mecánica.
El almuerzo transcurrió entre preguntas de Laura hacia su hijo, intercaladas con las breves respuestas que este le daba.
Jorge y Sofía no dijeron nada, se limitaban a comer, mirando el reloj. Sofía quería volver a su habitación y Jorge al jardín, ahora que se venía la primavera tenía ganas de plantar unas flores que había comprado.
“No tengo que absorberlo, me tengo que contener, dejarlo. Él solo va a llegar, tiene eso que me faltó a mí, le doy gracias a Dios.
Me tengo que sentir orgullosa, yo lo ayudé como pude, creo que lo encamine.
Cuánto hace que apenas me compro ropa o zapatos, solo cuando tienen agujeros. A la peluquería voy cada mil años, me tengo que andar tiñendo yo para no gastar ni en eso.
Pero bien invertidos está, bah si espero, que él lo logre, y ya lo está haciendo.”
sábado, 9 de septiembre de 2017
Encrucijadas de la vida /3)
Ya era licenciado en administración. El diploma se lo darían la semana siguiente, pero eso era simbólico: lo concreto ya estaba hecho. Ahora su futuro suegro —y esperaba que también jefe— podría contratarlo.
Había obtenido las mejores calificaciones del curso. Desde la primaria hasta la universidad, nunca habían bajado de 9. Nunca se había permitido otra cosa.
La comida familiar le interesaba poco. Le resultaba agradable la alegría de su madre; también sabía lo que le debía. Sentía más gratitud que amor. En el fondo, la veía como una mujer que había intentado vivir a través de él. Le devolvía el gesto con una sonrisa, interpretando al hijo afectuoso cuyo mayor logro era verla satisfecha.
No le costaba. No era la única con la que actuaba: siempre mostraba lo que los demás querían ver.
Bajó del auto. Su madre se lo había regalado para que no tuviera que viajar en colectivo o combi.
Sintió el olor de la salsa: lasaña.
“Si mamá supiera que hace años dejó de ser mi comida preferida.”
Entró igual. No estaba mal. Servía para recordar lo que ya no era: un muchachito del interior. Lo único que seguía igual era esa comida, y esa familia con la que esperaba, cada día, tener menos que ver.
sábado, 2 de septiembre de 2017
Encrucijadas de la vida /2)
Él estaba acostumbrado a que las cosas se hicieran como quería, y por ahora no quería separarse de ella.
Nuria miró el GPS, comprobó que hasta entonces estaba siguiendo el camino correcto, luego concentró su vista en su hijo, que no la despegaba del celular, iba a decirle algo, pero prefirió callarse, y volver a sus pensamientos.
La culpa fue mía lo dejé hacer, lo deje manejarme, comerme la cabeza, hace esto así, mejor de esta manera, y cuando me quise acordar él decidía todo, claro, como no iba a querer hacer lo mismo con Mariano, lo raro hubiera sido que no, en casa mandaba él, decidía él, y yo de idiota se lo permitía, peor, ni siquiera de idiota, porque bien que me daba cuenta, de cómoda.
Miró el cartel verde que le indicaba que la próxima sería la ciudad donde vivirían, donde volvería a comenzar, o tal vez solo cambiaría de escenario para repetir la misma obra.
La comida en honor a Benjamín, el hijo adorado, el bien portado, el estudioso, el perfecto, mi hermanito, con quien no dejan de compararme.
Tenés que ser más como él, por qué no sos como él, Benja no da trabajo, Benja hace la tarea sin que lo tenga que andar persiguiendo, Benja esto, Benja lo otro.
Por qué no se irán él y vos a la mierda, mamita, ojalá Beja te lleve al fin del mundo y ahí se queden ambos para siempre, soretes.
Le delía la cabeza, había dormido mal, y peor la tenia la abtinencia, quería tomar, pero su madre no la había dejado salir la noche anterior.
Te conozco, Sofia, vas a volver a las 5 de la mañana, borracha y ni te vas a levantar para recibir a tu hermano, bastante te las aguanto todos los fines de semana, porque ya estoy harta de hablarte para nada, además para que después tu padre te solape y te deje hacer lo que quiera, no me voy ni a calentar, pero mañana no, mañana vas a estar ahí, y cuidadito empieces con tus pelotudeces, porque te juro que no salís nunca más, y que al reventado ese de Lucas, lo hago meter preso, no me vas a joder la comida, Sofia, te lo digo en serio.
Encrucijadas de la vida /1)
-¿Querés ayudarme?
-Sí.
Todavía recordaba la receta, que venía acompañada de uno de los pocos lindos y buenos momentos vividos con su madre.
Antes que todo cambiara y se convirtiera en eso que todavía seguía ahí, latente, y que tal vez nunca se fuera. Pero no quería pensar en eso, sino en su hijo, en que ya era un abogado, abogado corporativo.
sábado, 26 de agosto de 2017
Accesible Paraíso /17)
sábado, 12 de agosto de 2017
Paraíso Accesible /16)
Muchas comentaban el novio más joven que ella que tenia la coordinadora, un muchacho atractivo al que le calculaban por lo menos 10 años menos, si no más, decían algunas.
Otras solo les importaba lucir todo lo comprado en Chile y tratar de no mancharlo cada vez que se llevaban la comida a la boca.
Mara no hablaba, sonreía cada tanto, pero no hacia contacto visual con nadie, sabía que si lo hacía, se pondría a gritar o llorar y se había prometido a sí misma que no, que aunque reventara, no daría un espectáculo, pero no sabía si por ella o por Francisco, seguía queriéndolo como para no humillarlo, para no devolverle todas las que él le había hecho en la intimidad, él quedaría como victima, como el mártir, como el pobre que demasiado la aguantó a esa loca, yo la hubiera dejado hace años, porque siempre se valora más que un hombre se queda a que lo haga una mujer, pensó Mara, se cree que es la obligación de la mujer estar ahí, junto al hombre, acompañarlo, quererlo, amarlo y respetarlo, a pesar de todo o por sobre todo, pero para el hombre ese sacrificio es mucho, no es natural que un hombre se sacrifique, no es su rol, es el de la mujer, la espera, el sacrificio, el sometimiento, y a mí se me critica por eso, aunque estoy siendo hipócrita, no lo hice por imposición o porque me hayan criado para eso, sino porque quise, porque creí que eso era el amor, y si Francisco me pidiera ahora que siguiéramos juntos lo haría, ojalá me lo pidiera, pero no lo va a hacer, porque no me quiere, ni siquiera me odia, me tiene lástima y sobre todo le soy indiferente.
Comió hasta casi reventar, no quería pensar, no quería regresar a su rutina, no quería saber que solo la vería a través de una pantallas, que solo la escucharía por audios, que solo la vería en vídeo llamadas no quería eso, quería tenerla ahí y si por qué no cansarse de ella, y que si tenía que morir o transformarse en otra cosa la relación, así fuera, en vez de ese falso noviazgo permanente, porque eso eran las relaciones virtuales, algo que estaba a 1 clic de terminarse, de ser bloqueado, borrado, eliminado.
Por eso quería comer, quería volver a zambullirse en la comida, en los sabores, aunque ahora no degustaba ninguno, solo metía en su boca, mal mascaba y tragaba todo lo que le habían puesto en el plato, no sabía si dulce, salado, rico o feo, Gaston tragaba.
sábado, 5 de agosto de 2017
Paraíso Accesible /15)
sábado, 29 de julio de 2017
Paraíso Accesible /14)
Algunas de las señoras mayores se echaban en las manos, cara o cuello, algunos de los perfumes o cremas comprados en Chile, todo más barato repetían, otras presumían sus pañuelos, blusas, algunas sus celulares, otras sus anteojos de sol, todas tenían algo nuevo, algo extranjero, algo atípico y querían aprovechar cada momento.
A algunos les deprimió entrar en Mendoza, y comprobar la suciedad, las bolsas de polietileno y las botellas de plástico, que el viento juntaba alrededor de las montañas, manchaban el paisaje, otros preferían no verlo, y se alegraban de volver a escuchar el acento argentino y d estar en su país.
El hotel donde pararon, eran tan barato y mediocre como el que dejaran pocas horas atrás en Viña del Mar, las 2 únicas diferencias eran que este tenia mejor baño, pero peores televisores.
Gastón se tiró sobre la cama, ya nada le interesaba, no había hecho el viaje para conocer paisajes, sacar fotos o hacer compras, sino para encontrarse con alguien, que probablemente no volvería a ver, alguien que lo había hecho sentir único, carroza, en lugar de calabaza, pro como todo hechizo, es breve, se acaba y todo vuelve a su realidad.
Debería alegrarme, por lo menos conocí el amor o lo que sea, bueno, para mí es amor, cuantos como yo no conocen nada, viven frustrados por no saber, se refugian en 1000 mierdas, yo por lo menos tengo algo real a lo que aferrarme.
Algo real, pensó en eso, a pesar de las fotos y el vídeo cortito que habían grabado los 2 charlando, sabía que los recuerdos se volverían falsos, que empezarían a mezclarse con sus fantasías, que le agregaría cosas, borrando otras verdaderas, que nada vale como en el momento que se están viviendo, pero no importaba, había pasado, por más que su mente empezara con engaños, con mentiras e idealizaciones, el encuentro había sucedido.
sábado, 22 de julio de 2017
Paraíso Accesible /13)
sábado, 15 de julio de 2017
Paraíso Accesibe /12)
-Jajaja, qué frase, suena no sé a telenovela o a canción romántica, no sé, cachai, por ahí voy para allá, pero disfruta el momento, no podes hacer eso, disfrutar sin pensar por 1 minuto aunque sea.
-No, no, puedo, te quiero.
-Sos muy intenso.
-Mira qué novedad.
-Relájate, no sirve de nada que estemos planeando un futuro encuentro, vamos a aprovechar este.
-No sé, nos quedan qué, como mucho media hora.
-Y bueno, media hora, vamos a hacer algo que nunca hemos hecho, decirnos que es lo que menos os gusta del otro.
-Ah, hermoso.
-Y después lo que más nos gusta, empeza vos.
-Mmm no me gusta que seas tan diferente mí en un montón de cosas, tan relajada, ya sabes que yo soy como los hámster en la ruedita.
Me gusta tu espontaneidad.
-Me gusta que seas un loquito del control.
No me gusta que seas un loquito del control, jajaja
Es tu mayor cualidad y tu mayor defecto.
Se sentó en una plaza, y le llamó la atención ver que ninguno de los jóvenes contemplaba el paisaje, o percibía más que involuntariamente la brisa, todo por estar con los ojos y los dedos encima del celular.
Es increíble como en 60 años desde que yo tenia la edad de ellos, el ser humano no ha combatido el hambre, las guerras, el cáncer, pero si el aburrimiento, aunque la forma de hacerlo fuera a través de automatizar, alienear y mecanizar a los seres humanos, todos hacen lo mismo, buscan lo mismo, disfrutan de lo mismo, son corderos.
Nadie lee más que comentarios y ahora ni siquiera eso, se la pasan enviándose emojis.
Juan desvió la vista hacia un árbol, un roble, recordó cuando se sentaba con Beatriz apoyando ambos su espalda contra el tronco, comentando alguna película o novela, mientras se miraban, se hacían alguna caricia inocente, él le corría un mechón de pelo o se lo enredaba en su indice, y ella le pasaba la mano por el suyo lleno de gel.
Cada día era más nostálgico, su realidad actual se le hacía tan gris, insulsa y escasa como su pelo, y cada cosa que veía más lo confirmaba en sus ideas, ya no quería seguir, no quería viajar, ni conocer, porque cada nueva cosa lo desalentaba, igual ahí estaba Beatriz, ella si seguía teniendo una gran vitalidad, más admirable ahora que la que tenia a los 20, porque quien no la tiene a esa edad, la cosa era conservarla a los 80.
Y ella la tenía, ella era su fuerza, y ella lo quería, si no como iba a seguir aguantándolo, sabía que se había vuelto gruñón, pesado, insoportable con los años, y que lo poco bueno que conservaba, era por ella, por su amor, dedicación, comprensión.
-¿Vamos a sentarnos contra ese roble?
-¿Nos podremos levantar, después?
-¿Qué importa?
-Estás como los chicos que tanto criticas.
-Bah, quiero recordar, nos queda otra cosa a esta altura.
-Si, un montón de cosas, yo no vivo en el pasado, Juan.
-Yo si, y quiero que por un ratito vos también.
-Está bien, qué duro que está esto Juan, dejate de joder, las raíces me van a destrozar.
-Aguanta un ratito.
-Ay ya basta, que después voy a terminar acalambrada por un capricho tuyo, terminala Juan, ya paso, fue muy lindo, peor no lo podemos repetir, de verdad cuando te pones así, me cansas, vamos, párate.
sábado, 8 de julio de 2017
Paraíso Accesible /11)
sábado, 1 de julio de 2017
Paraíso Accesible /10)
Eso era lo que hacía y si bien ahora hacía un viaje cada mes y medio, tenia empelados que se ocupaban del resto, el negocio iba mal, cada vez menos gente elegía viajar en micro y prefería el avión, tendrían que cerrar en 1 año o 2, y qué haría entonces, no sabía, ella que siempre planificaba todo durante el viaje con lujo de detalles, que siempre era la primera en llegar a cada destino, a cada restaurante a cada comedor de hotel, no sabía qué haría luego, no sabía a qué se dedicaría por los próximos años, que eran muchos los que le faltaban para jubilarse, pero que no era una jovencita para empezar de nuevo, ni siquiera una persona joven, era ya alguien de edad media, o por llegar a ella, la mayoría de la gente de su edad o tenía un trabajo fijo desde hacía mínimo 10 o 15 años, o tenía una profesión que les permitía vivir por sus propios medio o vivía de planes sociales, por la parva de hijos que habían tenido.
Leonela no entraba en ninguna de esas categoría, y no sabía qué hacer consigo misma.
Tal vez debería abrirme un asilo, experiencia con viejos tengo.
Paraíso Accesible /9)
Suspiró, y cuando ella empezó a gimotear, y a decir que se quería morir, la llevo hasta el baño, ella dócil como una niña se dejó hacer, la sentó sobre el pequeño cubículo donde se duchaban y abrió la ducha, el agua fría comenzó a caer, en el hotel ninguno de los 2 baños que se había dado hasta entonces, el agua había estado casi helada, aunque esa deficiencia le pareció como caída del cielo en las actuales circunstancias, lo que necesitaba Mara era despabilar.
Aunque mejor le vendría una ducha mental, o congelarla por 3 o 4 décadas, hasta que yo esté bajo tierra, así agarra a otro infeliz a quien hincharle las pelotas y cagarle la vida.
Ella se quedó en posición fetal, seguía llorando.
Francisco fue hasta la habitación, rebuscó en la valija la tableta de valiums, siemrpe llevaba una por si a Mara le agarraban uno de sus arranques, tendría que inventar que estaba descompuesta, no podría ir a una de las excursiones, o si...
Por qué mierda tengo que quedarme con esta loca de mierda, mah si, yo le meto la pastilla entera, se va a dormir por lo menos 12 horas y no va a joder a nadie, ni a intentar nada, cuando pregunten por ella, les digo que tenía dolor de cabeza o cualquier boludez, total, quien la va a extrañar.
Matió la tableta de pastillas en el bolsillo trasero de su jean, buscó la botella de agua mineral que tenía sobre la mesa de luz, luego tomó una de las toallas dobladas que había sobre el borde inferior de la cama, entró de vuelta al baño, cerro la canilla de la ducha, Mara estaba temblando, y en su cara el agua se mezclaba con mocos y lagrimas.
Francisco la rodeó y le puso la toalla sobre la espalda, le secó los brazos, y luego se la ajustó por encima de sus pechos, antes de sacarla del baño, buscó papel higiénico y le limpió la ara de las lagrimas y mucosidad, la llevó agarrandole los hombros hasta la cama, la sentó en el medio de la misma, y luego le acercó un valium, que está miro sin ver, y luego trago, tomó un poco de agua que le acercó Francisco y se quedó ahí, sentada, este buscó en los cajones la ropa interior de Mara, odiaba que ella siempre deshiciera las valijas, aunque solo fueran a pasar días en Chile, luego agarró la primer bombacha que encontró, y se la colocó, después buscó el camisón, que siempre ponía debajo de la almohada, se lo puso también, y la acostó.
Una parte de él, una vez que se cambió, peinó, sacó la llave y salió, deseó que se despertara y se matara, que esa fuera la última vez que la veía y oía, pro sabía que no, y que si lo hacía no podría vivir con la culpa, aunque tampoco podía seguir viviendo así, no podía reprocharle que lo quisiera matar, ya que él aunque por diferentes razones, quería hacer lo mismo con ella.
sábado, 17 de junio de 2017
Paraíso Accesible /8)
Se acercó a su cartera, fingiendo que buscaba un pañuelo de papel, y removió en su interior, sus dedos nerviosos toquetearon el labial, el delineador, una cadenita rota, un par de tickets, el cargador del celular, y por fin la tijera, siempre llevaba una para cortarse las puntas del pelo o para cortar los hilos, nunca usaba los dientes, ya que su madre la cacheteaba cada vez que lo hacia, usa la tijera le había repetido innumerables veces, y ahora esa frase se le antojó la indicada, la profética, la necesaria, usa la tijera, si una buena puntada en la yugular y Francisco moriría, no tenia que voltear a verlo después, solo la puntada, y luego dirigirla hacia su propio cuello y dibujarse una sonrisa, o mejor delinearla, porque ya estaba ahí, era la sonrisa de la felicidad, del reencuentro, porque aunque no hubiera cielo, ni infierno, si tenia que haber algo, aunque sea un momento después de morir, las almas antes de diluirse saldrían de los cuerpos sin vida y se unirían, una a la otra, si, eso tenia que hacer.
Abrió la tijera, se acercó a Francisco que estaba a pocos metros fumando sobre la ventana y expulsando el humo hacia el exterior, Mara, levantó el brazo derecho...
sábado, 10 de junio de 2017
Paraíso Accesible /7)
Al salir del mar, colocó una toalla sobre sus hombros y se sentó a ver las olas, las pocas que había, no le llamaban pacifico por nada, realmente el mar era calmo.
Le habría gustado ser escritor o pintor, para poder retratar la belleza y la admiración que le provocaba ese paisaje, pero los intentos que había hecho en la adolescencia y juventud, solo lo habían frustrado y amargado, no era artista, nunca lo sería, no tenia el talento, el temple o la dedicación para ello, se tendría que conformar siendo solo un admirador, ni siquiera llegaba a ser como esos mediocres que vendían sus malos dibujos o pinturas en el malecón.
Ese mundo que los rodeaba, cada día era menos el suyo, le costaba creer como ahora todos estaban pendientes de sus aparatos "inteligentes", como se pasaban el día wasapeando, o mandando audio de voz, sacandose autoretrados que llamaban selfies, o posteando intrascendencias, y era un fenómeno viral, otra palabra de moda en los últimos años, todo era la tecnología, el celular se había ido apoderando cada vez más de las personas, se había convertido en un objeto imprescindible, era como si nadie pudiera vivir sin tener uno, algo así como llevar calzado.
Juan se sentía un extraño, un fuera de lugar, lo que ahora se denominaba un outsider.
Tal vez debía convertirse en un viejo gruñón, que despotricaba contra todos los adelantos y anhelaba otros tiempos, diciendo que todo pasado fue mejor, siempre se había burlado de esa gente, era un hombre que creía realmente en el progreso, pero ahora dudaba si ese progreso era real, o solo una quimera, que lo que alguna vez había servido, solo se había transformado en simple mercadotecnia, no veia la utilidad de las selfies, ni del wasap, ni de las diferentes app.
Tal vez era algo natural, la vejez lo aislaba, y debía aceptarlo, y recluirse en un rincón, su pequeño rincón en el mundo y pasar ahí sus últimos años, junto a Olga, aunque ella si aceptaba y entendía todos los artilugios modernos, y eso más que la rutina, y todos los desgaste que esta traía, los estaba alejando.
sábado, 3 de junio de 2017
Paraíso Accesible /6)
A Martín le costaba creer que todo se hubiera dado tal cuál había deseado o más bien fantaseado, nunca se permitió pensar que eso podría suceder, que Natalia querría y que encima sería como fue, lindo, natural, placentero, sin incomodidades, sin decepciones, sin torpezas, todo orgánico, como en un bello sueño, necesitaba tocarla, aunque casi todo su cuerpo rosaba el de Natalia, para sentir que eso era real, que estaba ahí con ella, que habían hecho el amor, la primera vez que podía usar esa expresión para describirlo, las veces anteriores (2) que había estado íntimamente con mujeres, solo se podía denominar sexo, un sexo vacío, o casi como si fuera un favor, estar con el gordito simpático, a ver si el gordito vale la pena, tal vez se esfuerza, porque con esa cara y ese cuerpo, no va a hacer de los que solo te mete la pija adentro, por ahí me la chupa, sabía que eso habían pensado, se lo había visto en sus ojos, había una sutil burla en esas mujeres, y él las había entendido, creía merecer eso, y casi que necesitaba agradecerles luego que le hubiera hecho el favor de estar con él, como quien realiza una tarea incomoda y sacrificada, pero necesaria.
Pero esta vez era diferente, esta vez había habido amor, química, esta vez era real.
No quería decir nada, para no sonar estúpido, ni cursi, no quería arruinar el momento, y creía que sus cuerpos hablaban por ellos, estar así, lo decía todo, para qué llenar ese hermosos silencio con palabras banales, melosas, tontas, mejor que decir era sentir, y él estaba sintiendo lo que nunca antes, y tal vez lo que nunca después, pero no quería pensar en eso tampoco, solo vivir el momento, atesorarlo, guardarlo.
sábado, 27 de mayo de 2017
Paraíso Accesible /5)
-Hola, un gusto.
Le dijo Natalia, y luego le dio un beso en la mejilla derecha, el cuál Martín correspondió con otro en la suya.
-El gusto es mío, lindo Chile, muy limpio.
-Gracias, pues si, la verdad que la gente ha aprendido a cuidar el poco territorio que tenemos, porque si lo empezamos a llenar de basura, luego nos vamos a tener que subir a la montaña para que no nos tape, cachái.
-Claro, che, ese cachái lo escucho todo el tiempo.
Ah si, acá acostumbrarte, porque cada 2 palabras sale, cachái.
Ambos se sonrieron.
Le gustaba, se sentía cómodo a a su lado, como cada vez que hablaban vía online, incluso ahora al tenerla físicamente a su lado, quería besarla, se sentía atraído por ella.
Ni loco le digo nada, sería ser hijo de puta, ella es de acá, y yo de allá, punto, al pedo pensar en algo más.
-¿Qué es lo que más te gusta de Santiago?
-La contaminación, obvio, jaja qué preguntas haces, Martín, qué te pasa, no estás hablando con un guía, pero si quieres te lo hago de favor, cuéntame de vos, webón.
-No tengo qué contarte, si ya hablamos ayer, che, te digo lo de la ciduad, así vanos a ver.
-Ah bueno, pero ya tengo un plan trazado, como buena chilena, beh,. bien creída, ya parezco argentina en eso, jajaja
-No seas boluda.
-No lo seas vos, webón, soy Natalia, háblame como si me conocieras, jajaja
-Che, dame chance, estoy nervioso.
-Ay no seas webón, si nomás me falta verte en pelotas, ya somos como de la familia.
-La verdad...
-A vos te pasa algo, estás raro, medio callado, cuando tengo que andarte pidiendo que me dejes decir algo, hoy estás como mudo.
¿La montaña te interrumpe la conexión qué?
-Si te lo digo, te vas a enojar.
-Ay no seas webón, Martín, que soy más fea en persona, que te decepcione, que te aburrí, soltalo con confianza.
-Que te quiero.
Olga comenzó a cepillarse el pelo, le gustaba el color caramelo que había conseguido su peluquera, y también el olor de la crema para el cutis que acababa de comprar, mucho más barata que en Argentina.
Le gustaba que a los casi 80, su rostro todavía no se veía como un mapa.
Luego se echó el colirio, para mantener vivos sus ojos, y sobre todo para hidratar y luego colocarse las lentes de contacto, nunca había usado ni usaría anteojos, solo gafas de sol.
Buscó la otra crea que se había comprado, esta para sus manos, mientras observaba como su marido hacia la cuenta con los billetes chilenos y se reía de lo pequeños que eran estos, le costaba creerse que eso fuera plata.
Su marido, todavía se mantenía bien el hombre, conservaba el pelo, no había aumentado de peso, y sobre todo y más importante, mantenía la lucidez.
Igual eran ancianos, aunque ella prefería no pensar en ellos, ya los achaques estaban ahí, se presentaban cada tanto, o peor, regularmente, pero bueno, eran arboles viejos, pero todavía en pie, no estaban del todo secos, les salían algunas hojas todavía, y mientras hubiera brotes, había vida.