sábado, 18 de noviembre de 2017

Encrucijadas de la vida /12)

Estaba harta de su trabajo, al principio si había sido por vocación, creía que lo suyo era enseñar, pero repetir cosas o tratar de que otros aprendieran le terminó resultando algo repetitivo y agotador, así que cuando pudo, aplicó para ser directora y lo consiguió, aunque ese trabajo también la aburría, administrar un colegio, supervisar que todo saliera lo mejor posible, también la agotaba o más que agotarla, la aburría, igual le gustaba el poder, el respeto aunque sea de la boca para fuera que las maestras se veían obligadas a tenerle.
Cuando pudo, aplicó para inspectora y quedó, ese era el trabajo más fácil que había tenido, solo ir y llenar papeles, avisando antes a la directora, para que ésta metiera la mugre bajo la alfombra y todo se viera perfecto a sus ojos, básicamente solo tenía que tomar café, hacer preguntas que ya quien las contestaba tenía estudiadas sus respuestas, y poco más.
Solo la agotaba un poco viajar, pero a pesar de lo monótono del paisaje, verde y vacas, sembrados, tractores y poco más, la relajaba, le gustaba manejar en el medio de la nada, era como un sueño, aunque no siempre se desconectaba de lo que debía hacer al llegar, estaba pendiente de su maquillaje, su peinado, de recordar el nombre de la directora, de haber puesto bien la dirección del colegio en el CPS.
Pero a pesar de todo eso, al llegar y sentirse agasajada, le hinchaba su ego, su vanidad, eso era lo que se sentía tener un cargo que impregnaba respeto, y el respeto venía del miedo a ser despedido, en parte era como jefa de todos los colegios que inspeccionaba, por eso cuando veía las cosas mal en algunos, no dudaba en reportarlo, no tanto por ser consecuente con su trabajo, sino para que no menoscabaran su autoridad, que supieran que con ella no podían joder, que no dejaba pasar cualquier cosa, y que si iban a adornar algunas, no lo hicieran tapando el sol con un dedo. 
En el colegio que llegó, había un gran alboroto, cuando Laura preguntó  por qué, le dijeron que era porque habían contratado como profesor de gimnasia al ex futbolista Gustavo Terranova. 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Encrucijadas de la vida /11)

Nunca olvidaría el impacto, los vidrios rotos, la sangre, el chirrido de los neumáticos sobre el asfalto, los gritos, los llantos, las bocinas de la ambulancia, el dolor físico, las preguntas, las miradas.
Habían pasado 6 años, pero seguía recordándolo, 6 años desde que su carrera como futbolista se había acabado, 6 años desde que había salido y recaído innumerables veces en el alcohol y la droga, 6 años en que solo veía a su hijo a través de fotos, 6 años donde había pasado de ser Gustavo Terrranova, el Terra, un ídolo a ser el alcohólico drogadicto responsable de un accidente donde había muerto su esposa.
En esos 6 años se había puesto muchísimas veces una pistola en la sien, pero nunca había tenido el coraje de apretar el gatillo, aunque de cierta forma lo revitalizaba sentir el metal sobre sus manos, oler la pólvora, saber que estaba tan cerca de acabar con todo, era algo que le daba la energía necesaria para afrontar otro día, saber que pasar lo que pasara, podía volver a tomar la pistola y acabar con todo. Pero de tanto repetirlo, ya había perdido su efecto, ya no sentía lo mismo, y estaba seguro que no tendría el coraje para hacerlo, se había vuelto una rutina, como cepillarse los dientes antes de acostarse, o lavarse la cara al levantarse.
Esa noche, decidió por primera vez en casi 6 años, desde que le dieran de alta del hospital luego de recuperarse de las heridas ocasionadas por el accidente, de no cargar la pistola y ponerla sobre su sien, fue otro objeto el que agarró, un despertador, no confiaba en la alarma del celular, y no le gustaba ninguno de los tonos que le proponía, no sonaban lo suficientemente molestos para despertarlo, y quería llegar temprano a su nuevo trabajo.

Encrucijadas de la Vida /10)

Tenía que cambiar los colores, ya que siempre se le venían a la mente el rojo y el negro, y todas sus pinturas se verían iguales, cosa que odiaba, porque no quería repetir siempre lo mismo, ya consideraba que la vida era una repetición patética y engañosa, como para que el arte la imitara en eso también.
Esmeralda consideraba que el arte debía embellecer, aunque mostrara algo brutal, cosa que en general sus pinturas no hacían, no le interesaba retratar miserias morales o sociales, en general sus cuadros eran paisajes, que escondían algo perturbador, a veces solo por los colores usados para transmitirlo, otras naturalezas muertas, pero lo más sórdido y obvio que había pintado en su vida, eran frutas pudriéndose, agusanadas, perdiendo la forma, a muchos críticos les había gustado, peor para ella era uno de sus peores cuadros.
Siempre pensaba en su misma como un gusano, su madre había muerto durante el padre, y aunque su padre nunca se lo dijera directamente, desde los 7 años, había comprendido que la culpaba por su muerte, con sus silencios, sus miradas, y sobre todo con su indiferencia.
Al principio trato de gustarle a su padre, consideraba que era el único que la podía querer por lo que era ella, y no por su dinero, pero al no conseguirlo comenzó a odiarlo y a mostrarse igual de indiferente que como él lo era con ella.
Pero el vacío persistía, a ausencia de amor, de empatía, lo más parecido a eso que tenía eran las sonrisas serviles de las empleadas de su padre o de sus compañeras de colegio, solo para ir a su piscina, o que las llevara a su casa en Puta del Este, o viajaran en su avión privado, por un tiempo fingió que eso le gustaba, pero pronto se alejó de todas ellas, esas charlas falsas que intentaban con ella la angustiaban y deprimían más que la soledad.
A los 15 empezó a pincharse, no quería cortarse, ni intentar suicidarse, porque sabía que si lo hacía terminaría internada, además estaba harta de ser el cliché de la pobre niña rica, y haciendo eso solo iba a conseguir ser internada en una clínica donde serían todavía más serviles y falsos que en su casa.
Por eso se refugió en la pintura, empezó a leer sobre los cuadros que su padre había comprado, este tenía un gran colación, aunque no le interesaba particularmente el arte plástico, lo veía como una inversión y se había encargado de contar con buenos asesores.
Esmeralda quedó fascinada con las técnicas pictóricas, y decidió que seguiría artes plásticas, pero antes de entrar en la universidad, se cambió el apellido por el de su madre, no quería que nadie en la clase le recordará de quien era hija o tener algún tipo de condescendencia, o al revés envidias y resentimientos, era lo que su apellido y estatus solía provocar en las personas.
Se convirtió en la mejor de su clase, y aunque siempre había sido insegura, su conocimiento de artes, la llevó a darse cuenta que lo que sus profesores le decían, no era mentira, sus dibujos y pinturas eran mejor que el de sus compañeros.
Su vida sería esa, su burbuja, los lienzos, la carbonilla, a veces algún lápiz, los pinceles, las acuarelas, le gustaba el olor de todo eso, y le gustaba crear, sentir que hacía algo bien, que creaba belleza.
Un dí un muchacho se acercó a ella, era hermoso, le hubiera gustado tener papel y lápiz para dibujarlo en ese momento pero no sabía si hubiera podido, ya que sus manos le temblaban, y tuvo que hacer un esfuerzo para darle la mano cuando él se presentó.
-Benjamín, un gusto.

sábado, 21 de octubre de 2017

Encrucijadas de la vida /9)

Desde que en la adolescencia se diera cuenta que era homosexual, había decidido mantenerlo en secreto, ser un tapado, pero eso no significaba que quisiera reprimir su contacto con los hombres, por lo que la mayoría de los tipos con los que había estado, se aseguraba que primero no se involucraran demás, para eso en general los stalkeba, revisaba sus posteos en face, o si se daba el raro caso de que sus redes sociales estuviera prácticamente vacías, los estudiaba de lejos, veía como se vestían, como reaccionaban a la mirada de los demás, como se desempeñaban en su cotidianidad, y después decidía si se acostaba con ellos o no, porque sabía que una cosa era ser claro con a, nunca le había prometido a ningún tipo otra cosa que sexo y siempre remarcando que sol eso buscaba, pero por más directo y sincero que fuera, sabía que había gente que igual "flasheaba" y de esos siempre se había cuidado.
Pero ahora andaba con otro tapado como él, nada raro, prefería verse con iguales, porque sabí que estos no le reclamarían nada, ni se sentirían incomodo con él, pero llevaba varias veces repitiendo, algo muy poco usual en Benjamín, que no solía verse más de 3 veces con el mismo hombre, pero Lucas le gustaba, no solo le atraía y tenía muchísima química sexual con él, sino que lo pesaba durante el día, y no solo cuando andaba caliente, sentía deseos de abrazarlo, de besarlo, de compartir una charla con él, pero no se lo iba a permitir, no se lo podía permitir, si lo hacía luego tendría que resignar su relación con Esmeralda, resignar el trabajo que tenía apalabrado con su suegro, resignar la vida que había proyectado, por algo inútil, algo estéril, cursi, y perecedero como un posible y vago amor, encima con otro tipo que no resignaría su status de galán de telenovelas, con el dinero y la popularidad que esto traía, y si lo hiciera (que no) no habría día que no se lo reprochara, tal vez no siempre con palabras, eso solo surgiría durante las discusiones, pero si con pequeños gestos, dejándolo entender, suspiros, miradas, estados de animo, y más con lo narcisistas que eran los actores, renunciar a lo que podría llegar a ser su carrera, era como si le amputaran un brazo o un pierna, no, nunca podría hacerlo, y él tampoco, tenía que dejar que esos deseos se aplacaran solos.


sábado, 14 de octubre de 2017

Encrucijadas de la vida /8)

Se había repetido innumerables veces que no tenía derecho, que ella había decidido abandonar a su marido y a sus hijas, que era algo imperdonable y que su castigo era vivir con las consecuencias.
Pero quería verlas, no solo por fotos, gracias a facebook sabía como eran en la actualidad, a que se dedicaban, donde y como vivían, pero eso no era suficiente, necesitaba hablarles,  necesitaba que la escucharan, que aunque fuera la escupieran, sabía que eso era lo que merecía.
No usaría su cáncer como escusa, ni su vejez, tenía que mostrarse fuerte y entera para que sus hijas no sintieran lástima, prefería el odio, para saber que todavía era una persona que podía resistirlo, y no un despojo que necesitaba de compasión, no quería hacerles pasar a sus hijas por ese castigo, el tener que ser hipócritas y expresarle una pena revestida de falso cariño.
Entonces para qué voy, mejor las dejo tranquilas, que nunca más piensen en mí, que no sepan si me morí o como he vivido todos estos años, este tipo de cosas lo único que hacen es hurgar en heridas del pasado.
Por ahora haría eso, ahora, no tenía otra cosa que el presente, no era que podía inventarse a sí misma que lo haría dentro de un año, porque probablemente estuviera muerta, así que se tenía que conformar con el por ahora.

sábado, 7 de octubre de 2017

Encrucijadas de la vida /7)

En apariencia todo lucía igual, impecable, prolijo, nada se diferencia a cuando él se fuera a la mañana, pero sabía que algo faltaba.
Corrió a la habitación, y encontró lo que en el fondo esperaba, el lado de su mujer con la mayoría de las perchas vacías, solo se conservaban los vestidos que él le había regalado.
También en la parte inferior, estaban los zapatos, y luego en la cómoda, en el joyero, todas sus joyas.
No grito, ni lloró, solo su respiración y ritmo cardíaco se aceleraron por un momento que enseguida controló.
Muy bien, te fuiste, te tengo que encontrar, listo.
Victor solo pensaba en los problemas, si veía soluciones, si no las había, dejaba de pensar en el problema, aunque en el fondo de su ser esa aparente indiferencia era odio, no soportaba no poder afrontar ciertas complicaciones o dificultades. Pero ésta no era una de ellas, encontrar a Claudia sería fácil, algunas llamadas y tendría el lugar exacto donde estaba.
Se sonrió, se miró en el espejo de la habitación, tomó su cepillo y se lo pasó por sobre su brilloso y bien peinado cabello.
A la noche sabía donde comenzaría a trabajar Claudia a partir de la semana que viene, una ciudad del interior a la que conocía solo de nombre, también conocía su dirección, busco en googlee stret view la misma.
Ay Claudia, si, esa casa va con vos.
Se dijo con irónica resignación.
Esa chia de jean y remera gris, con una cola, apuntando todo lo que decía el profesor. 
Esa chica a la que él le habló al verla sentada en el bar que estaba a media cuadra de la universidad, esa chica que todo lo hacía de forma tímida, caminar, hablar, sonreír, mirar, como si pidiera perdón solo por existir.
Esa chica era la que él quería para su vida, y había sido todo lo que había esperado.

Encrucijadas de la Vida /6)

Sabía que lo que pensaba decirle a Silvina, la iba a destruir, siempre lo había querido, estado con él para lo que quisiera, y hecho lo que él esperaba que hiciera.
Sabía que Silvina había amado y dado mucho más que él, algo que consideraba un triunfo en parte, la apreciaba, incluso la quiso mucho, pero nunca la amo de esa forma ferviente y hasta sacrificada por momentos como lo había hecho ella, ese amor solo lo había sentido una vez, y esperaba nunca volverlo a sentir.
Silvina me tomara como un cínico hijo de puta, porque no se lo espera, porque no ha querido ver los indicios, nunca se ven cuando se siente lo que ella por mí.
El lugar elegido, su propia ropa, eran para hacer la ruptura menos sórdida y patética de lo que era, Marcos creía que había cosas malas, desagradables y asquerosas en la vida, que eran inevitables, pero que siempre eran mejor sufrirlas en un buen ambiente, que en uno malo, vomitar en el pozo de una letrina era mucho más deprimente y sórdido, que hacerlo en un baño limpio, acogedor, rodeado del perfume de un jabón de marca.
Pero sabía que Silvina no lo entendería.
Va a creer que lo hago por crueldad, querrá verme como el malo, me odiara,  querrá perjudicarme, ojalá no lo haga, la única que va a terminar mal es ella.
Le dijo una frase hecha, un lugar común, un cliché.
-Lo mejor es que nos separemos.
Vio su mirada, eso fue lo que más lo entristeció, su mirada, antes del llanto involuntario, de las lagrimas, de la mueca de dolor dibujada en su cara, fueron sus ojos, los que revelaban el dolor por la traición, por el fin, por lo que nunca sería, por lo roto.
Si hubiera sido otro hombre, en ese momento habría agarrado su mano y pedido perdón, incluso arrodillado, rogado, la podría haber besado, acariciado, contenido, decirle que había sido solo un arranque, un momento estúpido, una equivocación, que por favor lo perdonara.
Eso si habría sido perverso, el sentimentalismo culposo es algo inmundo, en lo que caen la mayoría de las personas, por culpa condenan al otro y a sí mismos a la infelicidad, no, yo no soy así, nunca seré así, lo que está mal o no sirve, hay que cortarlo, no hay que mantenerlo para no sentir dolor y que te vaya consumiendo de a poco, eso es de cobarde.
Hasta le alegro escuchar la patética amenaza que le echó antes de irse.
Luchara, bien por ella, por lo menos no irá a intentar suicidarse.
Por un momento, la admiro.

domingo, 1 de octubre de 2017

Encrucijadas de la vida /5)

Podría completar el cliché dándole una cachetada, o tirándole una copa llena de vino sobre la cara.
La estaban dejando en un restaurante, y para más discreción, su amante, lo había hecho cerrar esa noche, así  ellos estaban los 2 solos, así podía gritar a gusto, que solo los mozos se enterarían y callarían, tanto para mantener sus trabajos, como por la propina que seguramente les daría si lo hacían.
Todo era un cliché, la elegancia del lugar, la de él, impecable con un traje a la medida, hecho en Italia, por uno de los diseñadores más famosos del mundo, y ella, también elegante, aunque no de diseñador, pero si de etiqueta, y obviamente sin pensar que lo que iba a recibir era esa noticia.
No puedo ser tan idiota, pensaba que me pediría matrimonio, de verdad debería agarrar este cuchillo y clavármelo en la carótida.
Si le contesto, voy a sonar despechada, pero qué mierda me importa, si es lo lo que soy, una pobre idiota, otra mujercita infeliz que se sometió a la voluntad de un tipo, que soñó con lo que no era, y ahora la despiertan con susurros, para que se lave la cara, se peine, se vista y luego ya cuando está sentadita y sonriente, tirarle un balde de agua fría.
-Sos un hijo de re mil putas, pero ésta no se va a quedar así, Marcos, vos sabes quien soy.
-Vos también sabes quien soy.
-Si, pero esto...nada, nada.
Por qué miera lo amenace, con eso solo lo previne, idiota que soy, me pudo la calentura, toda la vida tratando de ser cerebral, de no dejarme llevar por las emociones, y tenía que caer en el cliché, de desbaratarme por un hombre, y para peor, por una ruptura, por puro despecho.
Solo me falta salir de acá, ira emborracharme a un bar, y acostarme con el primer tarado que me encare.
Pero no, voy a ser un poquito menos obvia.
Se subió a su auto, bajo la ventanilla, dejó que el viento cálido que anunciaba la lluvia próxima, barriera sus lagrimas azuladas, si ese día había querido usar delineador azul, por lo que era el color que ahora se escurría por sus mejillas.
Manejo con mucha más precaución y lentitud de lo que lo hacía habitualmente.
Al llegar a su departamento, se descalzó, desnudó, puso a llenar la bañera y echó sales dentro, la espuma empezó a surgir, y se metió dentro.
Se quedó dentro de la bañera, hasta que su piel empezó a arrugarse, se colocó la bata, se sentó en una enorme y costosa silla giratoria, apoyó los antebrazos sobre su escritorio, abrió su laptop, y luego buscó una de las llaves que tenía debajo de su escritorio, que abría uno de los cajones, de allí sacó una pequeña caja de música, debajo de la pequeña bailarina que danzaba monotonamente al ritmo de Para Elisa, extrajo un pendrive.
Lo colocó en la laptop, la pantalla se puso negra por un segundo, reflejando su rostro, donde se dibujo una apenas reconocible sonrisa.
Te voy a destruir, Marcos, la venganza es el cliché que mejor me sienta.



sábado, 16 de septiembre de 2017

Encrucijadas de la vida /4)

Le dio un sonoro beso en la mejilla, y lo llevó hasta el comedor, lo miraba con un entusiasmo absoluto, le hacía varias preguntas a la vez.
Benjamín le entregó un certificado que funcionaba hasta que obtuviera el diploma.
Laura lo tomó mientras sus ojos empezaban a humedecerse, lo abrazo apretándolo contra ella, y lo volvió a besar en la mejilla derecha.
-Estoy muy orgullosa de vos, Benja, sos...ay no sé ni qué decir, me deja sin palabras esto, te juro, mi amor.
Benjamín le devolvió los agradecimientos de forma mecánica, aunque tratando de sonar lo  más conmovedoramente convincente que pudo.
El almuerzo transcurrió entre innumerables preguntas de Laura hacia su hijo, intercalada con las breves respuestas que este le daba, y que ella llenaba con más felicitaciones.
Jorge y Sofia no dijeron nada, se limitaban a comer, ambos poco, mirando el reloj, Sofia quería volver a su habitación y Jorge al jardín, hoy quería plantar unas flores que había comprado, ahora que se venía la primavera.
Benjamín, su dios, su razón de ser, quien había llegado adonde ella no, quien sería, no quien ya era, quien tendría plata y sería el señor Benjamín, ella sería la madre del abogado, y por qué no del empresario, porque su hijo no estaba para menos, llegaría a ser un empresario, llegaría a ser todo lo que se propusiera, como hasta ahora.
Pero no tengo que absorberlo, ni joderlo, me tengo que contener, dejarlo, que haga, que viva, él solito puede, él solo va a llegar, tiene eso que me faltó a mí, no sé como hice para tener un hijo así, me supera tanto.
Bueno algo bien debo haber hecho, che, me tengo que sentir orgullosa, y si, yo lo ayude como pude, creo que lo encamine, si, si, lo hice, además me parece que de alguna forma está bien que no haya tenido todo, pero si lo suficiente para poder centrarse en sus estudios, eso si es por mí, cuanto hace que apenas me compro ropa o zapatos, solo cuando tiene agujeros, y a la peluquería voy cada mil años, me tengo que andar tiñendo yo para no gastar ni en eso, pero bien invertidos está, ay no, invertir suena a que espero algo a cambio, bah si espero, que él lo logre, y ya lo está haciendo, ya lo está consiguiendo.
Vos sos Benjamín, eso si que es importante, de las pocas personas entre millones que logran ser.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Encrucijadas de la vida /3)

Ya era un licenciado en administración, el diploma se lo darían la semana que viene, pero eso era algo simbólico, lo concreto ya estaba hecho, y ahora su futuro suegro y esperaba que también jefe, podría contratarlo.
Había obtenido las mejores calificaciones de su curso, algo a lo que estaba acostumbrado, sus notas desde la primaría, pasando por todos los años de la universidad, no habían bajado de 9, nunca se lo había permitido, nunca se había permitido tantas cosas...pero por un motivo, por una meta, quería llegar, y sabía que la única forma que tenia de hacerlo era esa.
Ahora la comida familiar, qué poco le interesaba, si le era relativamente simpática la alegría de su madre, también era consciente de todo lo que le debía, aunque se sentía más gratificación que amor hacia ella, en el fondo la veía como una mujer patética, que hbía tratado de traspasarle sus ambiciones frustradas y vivir a través de él. No la despreciaba por ellos, hasta de cierta forma se lo agradecía, creía que en parte esa "presión" ejercida por ella, lo había moldeado, o no, él se había moldeado a sí mismo, pero ella había hecho su aporte, y se lo retribuía poniendo su mejor sonrisa, interpretando el papel del hijo afectuoso cuyo mayor mérito es ver la satisfacción en los ojos de su madre.
No le costaba nada eso, total, no era con la única que interpretaba un papel, siempre lo estaba haciendo, siempre le mostraba a los demás lo que querían ver de él, era la única forma de lograr algo en la vida, conseguir que la gente te percibiera de forma positiva y actuar en consecuencia, hacerles creer que si, que sos así, que eso que ven es tal cuál lo que es, la imagen del éxito, del superado, pero sin ser soberbia, sin egolatría, con un discreto orgullo, pero siempre recalcando que cualquiera con esfuerzo podía llegar al mismo lugar.
Bajó del auto, su madre le había regalado el suyo para que pudiera viajar sin problema su no tener que hacerlo en colectivo o combi, otra de las deudas, los "buenos padres" eran como bancos o tarjetas, siempre dispuestos a dar créditos para luego vivir de los intereses.
 Sintió el olor de la salsa, lasaña...
Si ama supiera que hace años la lasaña dejó de ser mi comida preferida, que prefiero la comida oriental, que la salsa no me va.
Pero bueno, tampoco era tan fea, ni desagradable, y de paso le serviría parta recordar lo que ya no era, un muchachito del interior, que lo único que seguía igual era esa comida, y esa familia con la cuál esperaba tener cada día menos que ver. 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Encrucijadas de la vida /2)

Claro que la seguiría, de nada servía tratar de hacerse ilusiones pensando que por cambiar de trabajo, mudarse, e intentar comenzar de nuevo, Ignacio se lo permitiría.
Él estaba acostumbrado a que las cosas se hicieran como quería, y por ahora no quería separarse de ella.
Nuria miró el GPS, comprobó que hasta entonces estaba siguiendo el camino correcto, luego concentró su vista en su hijo, que no la despegaba del celular, iba a decirle algo, pero prefirió callarse, y volver a sus pensamientos.
La culpa fue mía lo dejé hacer, lo deje manejarme, comerme la cabeza, hace esto así, mejor de esta manera, y cuando me quise acordar él decidía todo, claro, como no iba a querer hacer lo mismo con Mariano, lo raro hubiera sido que no, en casa mandaba él, decidía él, y yo de idiota se lo permitía, peor, ni siquiera de idiota, porque bien que me daba cuenta, de cómoda.
Miró el cartel verde que le indicaba que la próxima sería la ciudad donde vivirían, donde volvería a comenzar, o tal vez solo cambiaría de escenario para repetir la misma obra.

La comida en honor a Benjamín, el hijo adorado, el bien portado, el estudioso, el perfecto, mi hermanito, con quien no dejan de compararme.
Tenés que ser más como él, por qué no sos como él, Benja no da trabajo, Benja hace la tarea sin que lo tenga que andar persiguiendo, Benja esto, Benja lo otro.
Por qué no se irán él y vos a la mierda, mamita, ojalá Beja te lleve al fin del mundo y ahí se queden ambos para siempre, soretes.
Le delía la cabeza, había dormido mal, y peor la tenia la abtinencia, quería tomar, pero su madre no la había dejado salir la noche anterior.
Te conozco, Sofia, vas a volver a las 5 de la mañana, borracha y ni te vas a levantar para recibir a tu hermano, bastante te las aguanto todos los fines de semana, porque ya estoy harta de hablarte para nada, además para que después tu padre te solape y te deje hacer lo que quiera, no me voy ni a calentar, pero mañana no, mañana vas a estar ahí, y cuidadito empieces con tus pelotudeces, porque te juro que no salís nunca más, y que al reventado ese de Lucas, lo hago meter preso, no me vas a joder la comida, Sofia, te lo digo en serio.


Encrucijadas de la vida /1)

Apenas una vez por semana solía cocinar algo elaborado, y eso solo las semanas que tenía el humor necesario y las ganas, que era muy de vez en cuando. Pero ese día Laura quería agasajar a Benjamín, su hijo, porque se había graduado, por lo que le haría su comida preferida, lasaña.  
Era uno de los pocos platos que aprendiera a cocinar, en general nunca había tenido ningún interés en la cocina, pero durante unas vacaciones de invierno cuando era chica se despertó y su madre estaba por empezar a amasar,la ayudó, y siempre había recordado como se elaboraba, además prepararla le traía reminiscencias de ese momento con ella, uno de los pocos lindos y buenos, antes que comenzara a odiarla, odio que seguía ahí, latente, y tal vez nunca se fuera. Pero no quería pensar en so, sino en su hijo, en que ya era un abogado, abogado corporativo.
Ningún boludo Benjamín, no se metió en las otras ramas que solo traen dolores de cabeza, bueno también podría haber seguido civil, pero no, mejor esto, con lo inteligente que es, y las notas que saca, ya lo veo ganando un sueldazo, y dentro de nada mudándose a Estados Unidos, porque allá si saben valorar el talento, y él lo tiene.
Benjamín, era su máximo orgullo, a veces pensaba que el único, odiaba su casa, aunque todo dentro de ella lo había elegido, pero le seguía pareciendo chata, chica, mediocre, una casa como cualquier otra, no la que pensaba tener cuando era joven. Casi nada y casi todo lo que proyectara a sus 20 lo tenia, marido, familia, casa, auto, pero no los que había soñado, y lo conseguido no le gustaba, no la satisfacía, no le generaba más que frustración y amargura.

Se despertó sintiendo el olor acre de la salsa, Jorge odiaba levantarse y sentir olor a comida, porque le impedía disfrutar del aire de la mañana, que para él con su vista, su sol, su rocío, eran las mejores horas del día.
Pero no quedaba otra, como tantas veces, tenia que resignarse, igual tampoco era tanto sacrificio, no ese por lo menos.
Suspiro, fue al baño, se lavó la cara, se afeitó, luego volvió a la habitación, se vistió, fue al comedor, vio que su mujer estaba revolviendo la salsa, paso a unos pocos centímetros de ella para llenar la pava de agua, la puso al fuego, en la hornalla más alejada de la que tenia la salsa, y salió un ratito al patio.
El sol todavía no había terminado de secar el rocío, tal vez porque estaba más nublado que despejado.
Se sentó en una de las reposeras, y se quedó viendo como un colibrí aleteaba inninterrupidamente y picoteaba con la misma celeridad uno de los malvones. 
-Se te va a hervir el gua.
Le gritó Laura, Jorge, volvió a suspirar, se levantó de la reposera y entró.


sábado, 26 de agosto de 2017

Accesible Paraíso /17)

El viaje de regreso duraría unas horas menos, entre 5 y 6, si no había ningún percance, tendrían tiempo para cenar en un restaurante en Venado Tuerto y luego seguir hasta la ciudad de cada uno de los pasajeros.
La mayoría se durmió durante la tarde, algunos miraban por la ventana aunque el paisaje era fastidiosamente monótono, kilómetros y kilómetros atravesados por sembrados de soja, maíz, girasol, lino, o vacas, alguna que otra ciudad cada tanto y de vuelta el campo, muchos se entretenían con el celular, a los pocos que les funcionaba el 3G, los 3 que tenían 4G, aprovechaban, aunque las quedaba poca carga, y las señoras mayores que no dormían, leían alguna revista de chimentos que habían comprado en la estación de servicio a la mañana.
Para la mayoría de ellos el viaje había sido uno más, pocos repararon en que conocieron por primera vez en pacifico, o Chile, para las señoras era un nuevo destino, "muy lindo", como Brasil, Uruguay, y Perú, algo que las ayudaba para distraerse de su vejez.
Para otros significaba conocer el amor ideal, para otros el fin de su matrimonio, la certeza de lo que ya no era.
Casi ninguno intercambio palabras con los otros, estuvieron callados, y durante la tarde cuando dieron 2 películas en muy mala calidad, solo se escuchaban los diálogos de las mismas, después se bajaron a cenar en Venado Tuerto, donde casi todos invadieron los tomacorrientes para enchufar sus celulares, y luego se oyeron el ruido de tenedores y cuchillos sobre los platos o el de tazas sobre platillos, de los que no habían querido cenar, casi todos hablaron pocos y se limitaron a alimentarse.
El resto del viaje casi sin excepción lo pasaron durmiendo, cuando llegaron cada uno a su destino, se des`pidieron de 2 o 3 pasajeros con los que habían tenido trato, y al resto les dedicaron un adiós y buena suerte de cortesía, probablemente nunca se volverían a ver, otros sí, sobre todo las señoras que llevaban compartiendo varios viajes a lo largo de los años por el mismo servicio de micros, pero otros no, para algunos sería su último viaje en micro, preferirían hacerlo cada tanto en avión antes de aplanarse en un micro por horas, otros no querían volver a viajar en sus vidas, otros deseaban probar con otra agencia de viajes, y algunos ni siquiera pensaban en eso, solo en lo que les esperaba al regreso, en la pausa que había significado ese viaje, y en lo que retomarían al regresar. 
Al sentir el aire fresco en la cara, en contraste con el viciado del micro, muchos se revitalizaron por unos segundos, hasta que luego tuvieron que cargar sus maletas y emprender camino al purgatorio cotidiano, alejándose del accesible paraíso.  


sábado, 12 de agosto de 2017

Paraíso Accesible /16)

La última cena que recibirían sin tener luego que refregar platos, ollas, fuentes, vasos y cubiertos, las mujeres sobre todo disfrutaban de eso, la mayoría de los hombres, por lo menos la mayoría que no eran viudos ni solteros, no se preocupaban por eso, ya que casi nunca lavaban un plato, o hacían la comida, exceptuando los domingo que se almorzaba asado. Pero las mujeres si, y miraban sus uñas, esas que luego se arruinarían, pero bueno, en ese momento querían disfrutar el presente, no lamentarse por futuras y ya conocidas penas e injusticias.
Muchas comentaban el novio más joven que ella que tenia la coordinadora, un muchacho atractivo al que le calculaban por lo menos 10 años menos, si no más, decían algunas.
Otras solo les importaba lucir todo lo comprado en Chile y tratar de no mancharlo cada vez que se llevaban la comida a la boca.
Mara no hablaba, sonreía cada tanto, pero no hacia contacto visual con nadie, sabía que si lo hacía, se pondría a gritar o llorar y se había prometido a sí misma que no, que aunque reventara, no daría un espectáculo, pero no sabía si por ella o por Francisco, seguía queriéndolo como para no humillarlo, para no devolverle todas las que él le había hecho en la intimidad, él quedaría como victima, como el mártir, como el pobre que demasiado la aguantó a esa loca, yo la hubiera dejado hace años, porque siempre se valora más que un hombre se queda a que lo haga una mujer, pensó Mara, se cree que es la obligación de la mujer estar ahí, junto al hombre, acompañarlo, quererlo, amarlo y respetarlo, a pesar de todo o por sobre todo, pero para el hombre ese sacrificio es mucho, no es natural que un hombre se sacrifique, no es su rol, es el de la mujer, la espera, el sacrificio, el sometimiento, y a mí se me critica por eso, aunque estoy siendo hipócrita, no lo hice por imposición o porque me hayan criado para eso, sino porque quise, porque creí que eso era el amor, y si Francisco me pidiera ahora que siguiéramos juntos lo haría, ojalá me lo pidiera, pero no lo va a hacer, porque no me quiere, ni siquiera me odia, me tiene lástima y sobre todo le soy indiferente.

Comió hasta casi reventar, no quería pensar, no quería regresar a su rutina, no quería saber que solo la vería a través de una pantallas, que solo la escucharía por audios, que solo la vería en vídeo llamadas no quería eso, quería tenerla ahí y si por qué no cansarse de ella, y que si tenía que morir o transformarse en otra cosa la relación, así fuera, en vez de ese falso noviazgo permanente, porque eso eran las relaciones virtuales, algo que estaba a 1 clic de terminarse, de ser bloqueado, borrado, eliminado.
Por eso quería comer, quería volver a zambullirse en la comida, en los sabores, aunque ahora no degustaba ninguno, solo metía en su boca, mal mascaba y tragaba todo lo que le habían puesto en el plato, no sabía si dulce, salado, rico o feo, Gaston tragaba.

sábado, 5 de agosto de 2017

Paraíso Accesible /15)

Como casi todas las ciudades grandes de Argentina, San Rafael era irregular, llena de contrastes, donde lo único homogéneo eran sus centenarios arboles, enormes, altos, gruesos, llenos de hojas.
Lo que la mayoría de los viajeros disfruto, fue el bidet.
Los llevaron a una fabrica de chocolate donde degustaron hasta descomponerse y compraron hasta vaciar sus ya flacos bolsillos, la mayoría tarjeteó, e incluyó más bolsas a las que ya formaban una pila al lado o dentro de los respectivos placares de sus habitaciones.
Algunos turistas se hicieron compañeros, en general gente que no eran de la misma ciudad, extraña camaradería que tenia fecha de vencimiento, y con lo que casi todos estaban cómodos, conocer nueva gente, escuchar los retazos de sus vivencias que estaban dispuestos a compartir, hacer lo mismo y luego olvidarlos, recordarlos solo para contarle alguna anécdota particularmente pintoresca o interesante a cierto familiar o amigo una vez de vuelta en la casa, y luego olvidarlos, o alguno que otro buscarlo en facebook, hacer sus "amigos" quizás alguno hasta mantendría un contacto real y se haría visitarían de vez en cuando, un domingo para compartir un asado, o un feriado para llevarles una pasta frola o una torta, o unas masas, sobre todo las señoras mayores, habidas de comunicación con otras de su edad, para olvidar un poco las escasas o interesadas visitas de sus hijos y nietos, y lograr un contacto que trascendiera el hecho de tener que abrir la billetera al final, como si se estuviera pagando un servicio.
Mara se comió todos los bombones de un caja de chocolates, y al rato los vomito todos.

Francisco se limitó a atarle una cola en el pelo, no la soportaba, no quería verla más, deseaba terminar el viaje y la vida con ella, que se ocuparan sus padres, que se ocupara ella misma, que madurara, que comprendiera, que se diera cuenta de la realidad de su realidad, de su persona, de sus problemas, que dejara de vivir a través de él.
Solo quedaba 1 día, pero el tiempo pasaba de una forma extraña, como cuando se tenía fiebre, que nunca se sabía si 10 minutos eran un hora, o varias horas diez minutos, todo era insoportable y raro, lleno de contrastes, molestias, incomodidades.
Aunque debía reconocer algo, el silencio, Mara no había hablado con él desde que pasaran la frontera, con otros si, no mucho, solo saludos o intrascendencias durante las comidas, para dar la falsa sensación de normalidad, normalidad en Mara...Bueno, qué era la normalidad, el promedio, y en eso no sabí hasta donde Mara lo era, tampoco es que fuera un ser demasiado particular, solo estaba enferma, era un pobre infeliz obsesiva compulsiva, que con un "buen" tratamiento, en unos años sería igual que las demás señoras que hacían el viaje, concentraría su libido en comprar electrodomésticos, ropa, zapatos, cosméticos en Chile, y en planificar otros viajes, a Córdoba, Calafate, Usuahía, Jujuy, Misiones, Río de Janeiro o Punta del Este.
Ojalá con eso lograra la tranquilidad, no la felicidad porque era una pretensión inútil que se tenía en la juventud, luego la gente maduraba y se resignaba a cierta conformidad y comodidad, a tratar de estar lo menos peor posible, a conocer o visitar diferentes paisajes que los aleje por unos días de su triste y monótona vida, olvidarse un poco de todo lo que no se tiene y nunca se tuvo y concentrarse en disfrutar de todo lo que el dinero puede comprar.
Y él, qué sería de él, como viviría luego de Mara, qué haría de su vida, de su soledad, ya no tendría a quien echarle la culpa de sus fracasos, no tendría quien lo atara, limitara, retuviera, sería libre, sin excusas para concretar...concretar qué, no sabía, qué sueños tenia, tantos, todos irrealizables, ideales estúpidos que ya nada tenían que ver con lo que él era ahora.
Quizás se limitara a lo que la mayoría de los hombres de su edad, teñirse, comprarse un auto, cuidarlo como si fuera un hijo, buscarse una mujer, si era posible más joven que él, y tirar los años que le quedaran, a lo mejor sin querer encontrarse con Mara en alguno de los viajes que cada uno hiciera por su cuenta, sonreírse de forma condescendiente y luego seguir con sus respectivas vidas, intentando olvidar y llenar con fotografías, paisajes, charlas banales, amistades esporádicas y servicios mediocres de hotel, el fracaso de su existencia. 
 



   

sábado, 29 de julio de 2017

Paraíso Accesible /14)

Montañas otra vez, con picos nevados, pasajeros sacando fotos que se arruinaban por culpa de los vidrios sucios del colectivo, otro viaje largo, pero no tanto, 5 horas, una tortura soportable para los respectivos culos, sin que quedaran totalmente aplanados.
Algunas de las señoras mayores se echaban en las manos, cara o cuello, algunos de los perfumes o cremas comprados en Chile, todo más barato repetían, otras presumían sus pañuelos, blusas, algunas sus celulares, otras sus anteojos de sol, todas tenían algo nuevo, algo extranjero, algo atípico y querían aprovechar cada momento.
A algunos les deprimió entrar en Mendoza, y comprobar la suciedad, las bolsas de polietileno y las botellas de plástico, que el viento juntaba alrededor de las montañas, manchaban el paisaje, otros preferían no verlo, y se alegraban de volver a escuchar el acento argentino y d estar en su país.
El hotel donde pararon, eran tan barato y mediocre como el que dejaran pocas horas atrás en Viña del Mar, las 2 únicas diferencias eran que este tenia mejor baño, pero peores televisores.

Gastón se tiró sobre la cama, ya nada le interesaba, no había hecho el viaje para conocer paisajes, sacar fotos o hacer compras, sino para encontrarse con alguien, que probablemente no volvería a ver, alguien que lo había hecho sentir único, carroza, en lugar de calabaza, pro como todo hechizo, es breve, se acaba y todo vuelve a su realidad.
Debería alegrarme, por lo menos conocí el amor o lo que sea, bueno, para mí es amor, cuantos como yo no conocen nada, viven frustrados por no saber, se refugian en 1000 mierdas, yo por lo menos tengo algo real a lo que aferrarme.
Algo real, pensó en eso, a pesar de las fotos y el vídeo cortito que habían grabado los 2 charlando, sabía que los recuerdos se volverían falsos, que empezarían a mezclarse con sus fantasías, que le agregaría cosas, borrando otras verdaderas, que nada vale como en el momento que se están viviendo, pero no importaba, había pasado, por más que su mente empezara con engaños, con mentiras e idealizaciones, el encuentro había sucedido.


sábado, 22 de julio de 2017

Paraíso Accesible /13)

Vio como Francisco entre suspiros hacia las valijas, le hubiera dicho que dejara, que las podía hacer ella, pero sabía que él se enojaría, que le diría que no, que mejor ni hablara, que lo dejara tranquilo, que se quedará ahí sentada, quieta, como una nena, que mirara la televisión, que si quería revisara los cajones de las mesas de luz, a ver si no se había olvidado de guardar alguna crema, pastilla u otra cosa, por eso para ahorrarse esos reproches, se quedó callada, cumplía las expectativas de él, pero no como otras veces, para que este se sintiera en deuda con ella, en esa relación extorsiona que habían mantenido durante años, donde un día se portaba bien, y él la hacia sentirse querida, amada, la más hermosa de las mujeres, y luego todo volvía a ser igual.
Y si no me mató, ni lo mató, y si me divorció, qué haré, ser de esas mujeres que viven recordando a sus ex, criticando a su actual pareja, viendo como la gente me mira con lástima o con sorna, pensando en lo patética que soy, en lo infeliz, en lo frustrada, que soy incapaz de superar una separación, como si no pasara casi todo el mundo por una, que no sabían como Francisco me había aguantado tantos años, pobre hombre, semejante loca insoportable,demasiado la aguantó.
Pero tal vez no, tal vez me vuelva de esas mujeres que cambian de tipo como de calzones, que va a los bailes con ropa ajustada, toma, se ríe fuerte, habla de tamaños de vergas, etc.
No sé qué hago juzgando eso, yo no soy más digna, solo soy una infeliz que ni sabe lo que siente, porque ahora no lo sé.
Francisco no quiere seguir conmigo, no va a seguir conmigo, nos vamos a separar, me guste o no es así.
Sentía un extraño alivio, un alivio doloroso, como el que se siente después de vomitar, vacío, en ese instante no había nada, ese amor, obsesión, mezcla de dolor, alegría, frustración, deseo, y demás, que le generaba Francisco, ya no estaba, no había nada.

sábado, 15 de julio de 2017

Paraíso Accesibe /12)

-¿Nos vamos a ver alguna otra vez?
-Jajaja, qué frase, suena no sé a telenovela o a canción romántica, no sé, cachai, por ahí voy para allá, pero disfruta el momento, no podes hacer eso, disfrutar sin pensar por 1 minuto aunque sea.
-No, no, puedo, te quiero.
-Sos muy intenso.
-Mira qué novedad.
-Relájate, no sirve de nada que estemos planeando un futuro encuentro, vamos a aprovechar este.
-No sé, nos quedan qué, como mucho media hora.
-Y bueno, media hora, vamos a hacer algo que nunca hemos hecho, decirnos que es lo que menos os gusta del otro.
-Ah, hermoso.
-Y después lo que más nos gusta, empeza vos.
-Mmm no me gusta que seas tan diferente  mí en un montón de cosas, tan relajada, ya sabes que yo soy como los hámster en la ruedita.
Me gusta tu espontaneidad.
-Me gusta que seas un loquito del control.
No me gusta que seas un loquito del control, jajaja
Es tu mayor cualidad y tu mayor defecto.

Se sentó en una plaza, y le llamó la atención ver que ninguno de los jóvenes contemplaba el paisaje, o percibía más que involuntariamente la brisa, todo por estar con los ojos y los dedos encima del celular.
Es increíble como en 60 años desde que yo tenia la edad de ellos, el ser humano no ha combatido el hambre, las guerras, el cáncer, pero si el aburrimiento, aunque la forma de hacerlo fuera a través de automatizar, alienear y mecanizar a los seres humanos, todos hacen lo mismo, buscan lo mismo, disfrutan de lo mismo, son corderos.
Nadie lee más que comentarios y ahora ni siquiera eso, se la pasan enviándose emojis.
Juan desvió la vista hacia un árbol, un roble, recordó cuando se sentaba con Beatriz apoyando ambos su espalda contra el tronco, comentando alguna película o novela, mientras se miraban, se hacían alguna caricia inocente, él le corría un mechón de pelo o se lo enredaba en su indice, y ella le pasaba la mano por el suyo lleno de gel.
Cada día era más nostálgico, su realidad actual se le hacía tan gris, insulsa y escasa como su pelo, y cada cosa que veía más lo confirmaba en sus ideas, ya no quería seguir, no quería viajar, ni conocer, porque cada nueva cosa lo desalentaba, igual ahí estaba Beatriz, ella si seguía teniendo una gran vitalidad, más admirable ahora que la que tenia a los 20, porque quien no la tiene a esa edad, la cosa era conservarla a los 80.
Y ella la tenía, ella era su fuerza, y ella lo quería, si no como iba a seguir aguantándolo, sabía que se había vuelto gruñón, pesado, insoportable con los años, y que lo poco bueno que conservaba, era por ella, por su amor, dedicación, comprensión.
-¿Vamos a sentarnos contra ese roble?
-¿Nos podremos levantar, después?
-¿Qué importa?
-Estás como los chicos que tanto criticas.
-Bah, quiero recordar, nos queda otra cosa a esta altura.
-Si, un montón de cosas, yo no vivo en el pasado, Juan.
-Yo si, y quiero que por un ratito vos también.
-Está bien, qué duro que está esto Juan, dejate de joder, las raíces me van a destrozar.
-Aguanta un ratito.
-Ay ya basta, que después voy a terminar acalambrada por un capricho tuyo, terminala Juan, ya paso, fue muy lindo, peor no lo podemos repetir, de verdad cuando te pones así, me cansas, vamos, párate. 

sábado, 8 de julio de 2017

Paraíso Accesible /11)

Ya los hombres no la miraban, bueno, algunos si, pero no los jóvenes en general, sabía o había ido asumiendo que ya no era joven, que al pasar los 40 tenía que entrar en la madurez, y que después de eso solo le quedaba la vejez, lo odiaba, odiaba ese imposible retorno a la juventud, y esa irremediable cercanía a la vejez, no le quedaba otro consuelo que haber disfrutado de esos años ya pasados.
¿Los he disfrutado? no sé, bueno en parte si, no tuve que criar hijos, la mejor decisión que pude tomar fue esa, nada de 9 meses con algo dentro, nada de estrías, de hinchazones, de kilos de más, de tetas caídas, de desvelarme, de pañales meados, cagados, de talco, remedios, vacunas, y bueno todo lo demás, un hijo te caga la vida, esa presión social imbécil de que si no tenés un hijo no sos nada, qué estupidez, pero bueno no sé qué me quejo si yo no la hice, al contrario lo que tengo es que felicitarme, pero disfrute mis buenos años, mis 20, mis 30, más o menos, como lo podía disfrutar siendo Sara Ramirez, una martillera, pero si vamos a decir que fui feliz, más que todo por la comparación, no sé qué me quejó, si esto bien, viaje, conocí, tuve varios hombres, me enamore, por qué siento que me digo todas estas cosas para convencerme, como si me estuviera mintiendo en la cara, qué carajo me frustra, me amarga, me molesta, la soledad, en el fondo casi siempre estamos solos, y esos matrimonios como el señor ese Juan y su esposa que están juntos hace 50 años, no es algo para mí, nunca me aguante con nadie por más de 3.
Voy a ser una vieja quisquillosa, o peor, una vieja pintarrajeada, que hasta gasta lo poco que tiene en botox para verse más joven, para tratar de aparentar menos como sea, a pesar de que la cara se le vuelva un plástico inmundo, no, tengo que aprender a vivir con los años, como aprendí a vivir sola, aprendí a vivir sin hijos, aprender, o resignarse, a veces parece que fuera lo mismo.
Ahora soy una tía, la tía Sara, la ladera de esta pendeja boluda, que igual no es tan diferente a como era yo a su edad, nada más que con un celular que no suelta ni para cagar.
Y ahora quiero ver si todavía consigo conquistar algo.
El sexo, siempre la había ayudado a liberarse, el contacto con otra persona, el sentirse deseada, tocada, besada, lamida, le generaba una satisfacción y una paz consigo misma que no conseguía de otra manera. 
Pero eso no me va a durar, dentro de un tiempo tendré que canalizar mis deseos, tendré que buscar otra forma de satisfacción, jugare al bingo o aprenderé idiomas.
Se río, y luego se miró al espejo, el dinero que gastaba en cremas, era una buena inversión, las patas de gallo todavía no aparecían, ni las bolsitas en la parte inferior de los parpados, ni el arco alrededor de la nariz, se conservaba, y por ahora no tenia que preocuparse, debía hacer como todos, vivir el presente, que era lo único que había, nadie pensaba en el mañana, y era lo mejor, ya que era la única forma de seguir viviendo. 

sábado, 1 de julio de 2017

Paraíso Accesible /10)

No sabía cuanta gente había conocido a lo largo de los años, y si bien había empezado por hacerle un favor a su padre, para que no tuviera que pagarle prestaciones a un guía profesional, con el tiempo le tomó el gusto a eso de los viajes y conocer pasajeros, pero todo se había tornado mecánico, incluso la gente, en el fondo todos entraban en alguna categoría, con tragedias, tristezas, o alegrías parecidas, otros con vidas tan insulsas que nada bueno o malo digno de comentar, les había sucedido, con motivos para hacer el viaje similares, además a muchos no les interesaba hablar con ella, más que para preguntarles alguna cosa con respecto a la hora de salida, o alguna dirección, por eso se había ido volviendo una especie de maestra de primaría, una coraza, esa gente estaba bajo su conducción, eran como ovejas, cuando salían, era como si pastaran, ya estaba cansada de escucharlos, de verlos, de olerlos, pero tenia 45 años, no había seguido ninguna carrera, salvó un curso en computación y otro en ingles, pero tampoco se veía dentro de una oficina, le gustaba viajar, y un poco mandar, esa gente tenía que hacer lo que ella les dijera, aunque no les gustará, tenía control sobre ellos, era una especie de jefa en el micro, y todos debían obedecerla, pero hasta eso ya no lo disfrutaba tanto, qué satisfacción le podía generar controlar a gente anciana en su mayoría, o a otros fastidiados que solo viajaban en ese medio de transporte, porque no las alcanzaba para pagarse un vuelo.
Eso era lo que hacía y si bien ahora hacía un viaje cada mes y medio, tenia empelados que se ocupaban del resto, el negocio iba mal, cada vez menos gente elegía viajar en micro y prefería el avión, tendrían que cerrar en 1 año o 2, y qué haría entonces, no sabía, ella que siempre planificaba todo durante el viaje con lujo de detalles, que siempre era la primera en llegar a cada destino, a cada restaurante a cada comedor de hotel, no sabía qué haría luego, no sabía a qué se dedicaría por los próximos años, que eran muchos los que le faltaban para jubilarse, pero que no era una jovencita para empezar de nuevo, ni siquiera una persona joven, era ya alguien de edad media, o por llegar a ella, la mayoría de la gente de su edad o tenía un trabajo fijo desde hacía mínimo 10 o 15 años, o tenía una profesión que les permitía vivir por sus propios medio o vivía de planes sociales, por la parva de hijos que habían tenido.
Leonela no entraba en ninguna de esas categoría, y no sabía qué hacer consigo misma.
Tal vez debería abrirme un asilo, experiencia con viejos tengo. 

Paraíso Accesible /9)

No le costó mucho, a Francisco, evitar la puntada, vio que Mara se acercaba y creía que le iba a pegar o a abrazarlo, ya estaba mentalmente preparado para esquivarla, cuando noto que ésta levaba su brazo y que tenía una tijera abierta sobre la mano, le tomó el antebrazo y se lo apretó con la suficiente fuerza como para que soltara la tijera.
Suspiró, y cuando ella empezó a gimotear, y a decir que se quería morir, la llevo hasta el baño, ella dócil como una niña se dejó hacer, la sentó sobre el pequeño cubículo donde se duchaban y abrió la ducha, el agua fría comenzó a caer, en el hotel ninguno de los 2 baños que se había dado hasta entonces, el agua había estado casi helada, aunque esa deficiencia le pareció como caída del cielo en las actuales circunstancias, lo que necesitaba Mara era despabilar.
Aunque mejor le vendría una ducha mental, o congelarla por 3 o 4 décadas, hasta que yo esté bajo tierra, así agarra a otro infeliz a quien hincharle las pelotas y cagarle la vida.
Ella se quedó en posición fetal, seguía llorando.
Francisco fue hasta la habitación, rebuscó en la valija la tableta de valiums, siemrpe llevaba una por si a Mara le agarraban uno de sus arranques, tendría que inventar que estaba descompuesta, no podría ir a una de las excursiones, o si...
Por qué mierda tengo que quedarme con esta loca de mierda, mah si, yo le meto la pastilla entera, se va a dormir por lo menos 12 horas y no va a joder a nadie, ni a intentar nada, cuando pregunten por ella, les digo que tenía dolor de cabeza o cualquier boludez, total, quien la va a extrañar.
Matió la tableta de pastillas en el bolsillo trasero de su jean, buscó la botella de agua mineral que tenía sobre la mesa de luz, luego tomó una de las toallas dobladas que había sobre el borde inferior de la cama, entró de vuelta al baño, cerro la canilla de la ducha, Mara estaba temblando, y en su cara el agua se mezclaba con mocos y lagrimas.
Francisco la rodeó y le puso la toalla sobre la espalda, le secó los brazos, y luego se la ajustó por encima de sus pechos, antes de sacarla del baño, buscó papel higiénico y le limpió la ara de las lagrimas y mucosidad, la llevó agarrandole los hombros hasta la cama, la sentó en el medio de la misma, y luego le acercó un valium, que está miro sin ver, y luego trago, tomó un poco de agua que le acercó Francisco y se quedó ahí, sentada, este buscó en los cajones la ropa interior de Mara, odiaba que ella siempre deshiciera las valijas, aunque solo fueran a pasar días en Chile, luego agarró la primer bombacha que encontró, y se la colocó, después buscó el camisón, que siempre ponía debajo de la almohada, se lo puso también, y la acostó.
Una parte de él, una vez que se cambió, peinó, sacó la llave y salió, deseó que se despertara y se matara, que esa fuera la última vez que la veía y oía, pro sabía que no, y que si lo hacía no podría vivir con la culpa, aunque tampoco podía seguir viviendo así, no podía reprocharle que lo quisiera matar, ya que él aunque por diferentes razones, quería hacer lo mismo con ella. 

sábado, 17 de junio de 2017

Paraíso Accesible /8)

Otras veces le había dicho cosas parecidas, pero solapadas, y de una forma poco convincente, esta no, esta era la definitiva, lo sentía, no solo en su tono, sino en la imagen que en su mirada, en su actitud corporal, y sobre todo en la imagen que Francisco le devolvía, y lo sentía en su propio cuerpo, era el fin, la dejaría, se separarían, dejaría de dormir con él, de sentir su olor, de escuchar su voz, de tener su presencia a su lado, ya no podría ser su ladera, su sombra, su extensión, quería cortarla, dejarla, extirparla, quitársela de encima. Quiere matarme, hijo de puta, querés matarme, lo pensó, pero se reprimió con todas sus fuerzas de decirlo, no quería que él le dijera una mentira para calmarla, o un reproche para hacerla sentir culpable, quería mantener su furia, su bronca, su odio, y su decisión, la que acababa de tomar, si todo estaba terminado, entonces que así fuera, pero con ambos, querés que me muera, está bien, pero te vas conmigo, te moría acá, junto a mí, esto se terminó, pero todo, hasta la muerte, punto, ya está, ya está. 
Se acercó a su cartera, fingiendo que buscaba un pañuelo de papel, y removió en su interior, sus dedos nerviosos toquetearon el labial, el delineador, una cadenita rota, un par de tickets, el cargador del celular, y por fin la tijera, siempre llevaba una para cortarse las puntas del pelo o para cortar los hilos, nunca usaba los dientes, ya que su madre la cacheteaba cada vez que lo hacia, usa la tijera le había repetido innumerables veces, y ahora esa frase se le antojó la indicada, la profética, la necesaria, usa la tijera, si una buena puntada en la yugular y Francisco moriría, no tenia que voltear a verlo después, solo la puntada, y luego dirigirla hacia su propio cuello y dibujarse una sonrisa, o mejor delinearla, porque ya estaba ahí, era la sonrisa de la felicidad, del reencuentro, porque aunque no hubiera cielo, ni infierno, si tenia que haber algo, aunque sea un momento después de morir, las almas antes de diluirse saldrían de los cuerpos sin vida y se unirían, una a la otra, si, eso tenia que hacer.
Abrió la tijera, se acercó a Francisco que estaba a pocos metros fumando sobre la ventana y expulsando el humo hacia el exterior, Mara, levantó el brazo derecho...





sábado, 10 de junio de 2017

Paraíso Accesible /7)

Fue el único que se metió en el mar, no hacia frío, apenas estaba fresco, pero nadie tenia intenciones de entrar al agua, que una vez dentro comprobó que estaba muy fría, ya le había dicho que el pacifico era todavía más frío que el atlántico, pero Fernando quería sentirlo sobre su cuerpo, estuvo unos minutos y salió, no sabía que tenía el mar que le provocaba sentimientos encontrados, por un lado le fascinaba su inmensidad, su poder, su vigor, y por el otro odiaba su olor, su sabor salobre, pero siempre que podía iba a una playa, aunque fuera una de esas insulsas, frías y sucias playas de su país, las cuales en general odiaba, sobre todo las más populares como Mar del Plata.
Al salir del mar, colocó una toalla sobre sus hombros y se sentó a ver las olas, las pocas que había, no le llamaban pacifico por nada, realmente el mar era calmo.
Le habría gustado ser escritor o pintor, para poder retratar la belleza y la admiración que le provocaba ese paisaje, pero los intentos que había hecho en la adolescencia y juventud, solo lo habían frustrado y amargado, no era artista, nunca lo sería, no tenia el talento, el temple o la dedicación para ello, se tendría que conformar siendo solo un admirador, ni siquiera llegaba a ser como esos mediocres que vendían sus malos dibujos o pinturas en el malecón.

Ese mundo que los rodeaba, cada día era menos el suyo, le costaba creer como ahora todos estaban pendientes de sus aparatos "inteligentes", como se pasaban el día wasapeando, o mandando audio de voz, sacandose autoretrados que llamaban selfies, o posteando intrascendencias, y era un fenómeno viral, otra palabra de moda en los últimos años, todo era la tecnología, el celular se había ido apoderando cada vez más de las personas, se había convertido en un objeto imprescindible, era como si nadie pudiera vivir sin tener uno, algo así como llevar calzado.
Juan se sentía un extraño, un fuera de lugar, lo que ahora se denominaba un outsider.
Tal vez debía convertirse en un viejo gruñón, que despotricaba contra todos los adelantos y anhelaba otros tiempos, diciendo que todo pasado fue mejor, siempre se había burlado de esa gente, era un hombre que creía realmente en el progreso, pero ahora dudaba si ese progreso era real, o solo una quimera, que lo que alguna vez había servido, solo se había transformado en simple mercadotecnia, no veia la utilidad de las selfies, ni del wasap, ni de las diferentes app.
Tal vez era algo natural, la vejez lo aislaba, y debía aceptarlo, y recluirse en un rincón, su pequeño rincón en el mundo y pasar ahí sus últimos años, junto a Olga, aunque ella si aceptaba y entendía todos los artilugios modernos, y eso más que la rutina, y todos los desgaste que esta traía, los estaba alejando. 

sábado, 3 de junio de 2017

Paraíso Accesible /6)

Estar así, abrazados, uno junto al otro, mirándose, acostados, con las sabanas húmedas del sudor de ambos.
A Martín le costaba creer que todo se hubiera dado tal cuál había deseado o más bien fantaseado, nunca se permitió pensar que eso podría suceder, que Natalia querría y que encima sería como fue, lindo, natural, placentero, sin incomodidades, sin decepciones, sin torpezas, todo orgánico, como en un bello sueño, necesitaba tocarla, aunque casi todo su cuerpo rosaba el de Natalia, para sentir que eso era real, que estaba ahí con ella, que habían hecho el amor, la primera vez que podía usar esa expresión para describirlo, las veces anteriores (2) que había estado íntimamente con mujeres, solo se podía denominar sexo, un sexo vacío, o casi como si fuera un favor, estar con el gordito simpático, a ver si el gordito vale la pena, tal vez se esfuerza, porque con esa cara y ese cuerpo, no va a hacer de los que solo te mete la pija adentro, por ahí me la chupa, sabía que eso habían pensado, se lo había visto en sus ojos, había una sutil burla en esas mujeres, y él las había entendido, creía merecer eso, y casi que necesitaba agradecerles luego que le hubiera hecho el favor de estar con él, como quien realiza una tarea incomoda y sacrificada, pero necesaria.
Pero esta vez era diferente, esta vez había habido amor, química, esta vez era real.
No quería decir nada, para no sonar estúpido, ni cursi, no quería arruinar el momento, y creía que sus cuerpos hablaban por ellos, estar así, lo decía todo, para qué llenar ese hermosos silencio con palabras banales, melosas, tontas, mejor que decir era sentir, y él estaba sintiendo lo que nunca antes, y tal vez lo que nunca después, pero no quería pensar en eso tampoco, solo vivir el momento, atesorarlo, guardarlo.


sábado, 27 de mayo de 2017

Paraíso Accesible /5)

-Hola.
-Hola, un gusto.
Le dijo Natalia, y luego le dio un beso en la mejilla derecha, el cuál Martín correspondió con otro en la suya.
-El gusto es mío, lindo Chile, muy limpio.
-Gracias, pues si, la verdad que la gente ha aprendido a cuidar el poco territorio que tenemos, porque si lo empezamos a llenar de basura, luego nos vamos a tener que subir a la montaña para que no nos tape, cachái.
-Claro, che, ese cachái lo escucho todo el tiempo.
Ah si, acá acostumbrarte, porque cada 2 palabras sale, cachái.
Ambos se sonrieron.
Le gustaba, se sentía cómodo a a su lado, como cada vez que hablaban vía online, incluso ahora al tenerla físicamente a su lado, quería besarla, se sentía atraído por ella.
Ni loco le digo nada, sería ser hijo de puta, ella es de acá, y yo de allá, punto, al pedo pensar en algo más.
-¿Qué es lo que más te gusta de Santiago?
-La contaminación, obvio, jaja qué preguntas haces, Martín, qué te pasa, no estás hablando con un guía, pero si quieres te lo hago de favor, cuéntame de vos, webón.
-No tengo qué contarte, si ya hablamos ayer, che, te digo lo de la ciduad, así vanos a ver.
-Ah bueno, pero ya tengo un plan trazado, como buena chilena, beh,. bien creída, ya parezco argentina en eso, jajaja
-No seas boluda.
-No lo seas vos, webón, soy Natalia, háblame como si me conocieras, jajaja
-Che, dame chance, estoy nervioso.
-Ay no seas webón, si nomás me falta verte en pelotas, ya somos como de la familia.
-La verdad...
-A vos te pasa algo, estás raro, medio callado, cuando tengo que andarte pidiendo que me dejes decir algo, hoy estás como mudo.
¿La montaña te interrumpe la conexión qué?
-Si te lo digo, te vas a enojar.
-Ay no seas webón, Martín, que soy más fea en persona, que te decepcione, que te aburrí, soltalo con confianza.
-Que te quiero.

Olga comenzó a cepillarse el pelo, le gustaba el color caramelo que había conseguido su peluquera, y también el olor de la crema para el cutis que acababa de comprar, mucho más barata que en Argentina.
Le gustaba que a los casi 80, su rostro todavía no se veía como un mapa.
Luego se echó el colirio, para mantener vivos sus ojos, y sobre todo para hidratar y luego colocarse las lentes de contacto, nunca había usado ni usaría anteojos, solo gafas de sol.
Buscó la otra crea que se había comprado, esta para sus manos, mientras observaba como su marido hacia la cuenta con los billetes chilenos y se reía de lo pequeños que eran estos, le costaba creerse que eso fuera plata.
Su marido, todavía se mantenía bien el hombre, conservaba el pelo, no había aumentado de peso, y sobre todo y más importante, mantenía la lucidez.
Igual eran ancianos, aunque ella prefería no pensar en ellos, ya los achaques estaban ahí, se presentaban cada tanto, o peor, regularmente, pero bueno, eran arboles viejos, pero todavía en pie, no estaban del todo secos, les salían algunas hojas todavía, y mientras hubiera brotes, había vida.



Paraíso Accesible /4)

Ya la había visto, oído, charlado con ella innumerables veces por skype y luego por videollamada en WS, pero Martín se sentía raro, conocer a Natalia, lo hacia sentirse cohibido.
Lo único diferente es que la tendré frente a mí en carne y hueso, pero en lo demás, será la misma, ya ambos sabemos como somos, lo que nos gusta, lo que no, igual no va a pasar nada, solo somos amigos, y es lo único que podremos ser, vivimos lejos y así va a seguir, pero qué sé yo, va a estar lindo verla, espero.
Acercó a su nariz, el perfume que había comprado un rato antes, era suave, pensó en lo que sentiría ella al olerlo, y también asoció esa imagen con la de la propaganda del perfume que había visto en la televisión, eran 2 modelos, ambos una chica y un chico muy atractivos, cosa que ni Natalia, ni él eran, casi lo opuesto a ellos, representar la misma imagen, era casi una parodia grosera, una comparación patética.
Se sentó y dejó el perfume sobre la mesa de luz, siempre se sentía así consigo mismo, odiaba su fealdad, la repelía, aunque Natalia le había ayudado a aceptarse, no es que le hubiera dicho otra cosa diferente a lo que su mama y alguna que otra vez su papa, o que no se dijera a sí mismo, las frases hechas y los lugares comunes de que la belleza estética es algo superficial, que lo que importa es lo de adentro, ser buena persona, ser lindo en el interior, etc, pero eso no lo consolaba de lo que le devolvía el espejo, aunque desde que conociera a Natalia, se sentía más tranquilo y seguro, tenía quien lo acompañaba en esa carga, y más que en ella si sentía que esa seguridad no era impostada, o eso quería creer, sabía que en las mujeres era algo todavía más demandante que en los hombres, el ser bella, flaca, elegante.
Por lo que ahora que se iban a ver, tal vez el tenerse ahí cara a cara, les haría verse tal cuál era y no les gustara, quizás su amistad desde ese momento se enfriaría, empezarían a darse excusas para no escribirse, hasta que con el tiempo perdieran definitivamente el contacto.
Suspiró, trato de despejar esas ideas, y se echó unas gotitas de perfume sobre ambas palmas.

Sara miro a su sobrina mientras copiaba la clave de wi fi del hotel, haber estado las 3 horas desde que habían entrado a Chile, hasta llegar a Viña del Mar, desconectada, la habían hecho meterse a un juego online que tenia una musiquita insoportable, por la que Sara le arrebato el celular, se lo muteó y luego se lo devolvió, ambas se habían mirado con odio, pero no dicho nada, se necesitaban, siempre las había unido esa necesidad, aunque también un desprecio mutuo que les costaba esconder.
Sara se impacientaba, ya quería subir a dejar el equipaje, y no quería que luego Lorena anduviera dando vueltas por el hotel sin saber donde quedaba su habitación, además ya la nmucama la empezaba a mirar con impaciencia. 
-Apúrate Lorena, hay que subir, querida, o te crees que la chica está acá solo para nosotras.
Lorena la miró, dejó el celular, y se acerco, tomó su valija y las siguió.
-¿Contenta?
-No sabes como.





sábado, 13 de mayo de 2017

Paraíso Accesible /3)

Pobre chica, la mucama, tener que elogiar la pieza de este hotel de mierda, que darle 3 estrellas es demasiado, con media se tendría que conformar, las paredes son de papel, escucho hasta la respiración del de la habitación de al lado, pero bueno, cuando no hay mucha plata, hay que conformarse con lo que se puede, y esto es lo que se puede.
Hernan se sentó sobre la cama, el colchón era duro, la colcha áspera, se quedó viendo el televisor.
Por lo menos el televisor es de los actuales, cierto que acá los electrodomésticos son más baratos, después de todo  eso vino la mayoría, a ver si pueden comprarse un celular, una laptop o alguna mierda de esas, a las viejas no les van a alcanzar las manos para sostener las manijas de tantas bolsas.
Fernando pensó en ir a la playa, quería meterse en le pacifico, pero el sueño lo podía, por lo que se descalzó, corrió para atrás la colcha, y se metió en la cama, al minuto de haber apoyado la cabeza sobre la almohada, se durmió.

Usaba remeras de manga media, que le llegaran a cubrir hasta el codo, para que no se vieran los moretones que le dejaba en el brazo su marido, cada vez que la agarraba y la llevaba de un lado al otro, esa era el "único" hecho de violencia física que ejercía sobre ella, la violencia psicológica era la permanente, la que salía de su boca a cada momento, incluso a veces ni siquiera necesitaba palabras para expresarla, un suspiro, una interjección, mirada.
Mara era consciente de eso, pero también de que no quería ni siquiera imaginarse su vida sin él, no le importaba saberse rechazada, limitada, degradad por él, hasta a aveces sentía que le gustaba y se cuestionaba el que pudiera ser masoquista, ya que lo que más le dolía de Jorge, no eran sus reproches, sus insultos, sus burlas, sino las veces que este era indiferente, cuando prefería charla con alguien, quien fuera, y le pedía a ella que se adelantara o que no fuera a donde él estaba a molestarlo, que se quedara por ahí, como una mascota, se desesperaba, tenia que pellizcarse la palma de la mano, hasta sentir el máximo dolor posible para tranquilizarse, e igual no lo lograba del todo, se agitaba, transpiraba, y le daban ganas de largarse a llorar o gritar, pero se contenía solo porque sabía cuál sería la reacción de él, primero los insultos, después las burlas y por último y más prolongado y doloroso, la indiferencia, no le hablaría por un día, no le contestaría absolutamente nada, dejaría de existir para él, por eso se aguantaba, prefería la indiferencia de medía hora, a la de 24.
El viaje lo había decidido él, Mara odiaba irse de vacaciones, porque Jorge se distraía con cualquier cosa, y le encantaba hablar con los demás pasajeros, no soportaba la atención que les ponía a estos, como los escuchaba, miraba, intercambiaba opiniones, a todos les caía bien Jorge, era carismático, conquistador, y ella bien lo sabía, así se había enamorado de él, por sentir que era lo más importante para él, y cada vez que lo veía y escuchaba ser así con otras personas, la angustia la invadía, porque la hacia sentir una más, no era la única a la que Jorge le hablaba, él era así, él hablaba así con todo el mundo, no solo con ella, entonces no la amaba, entonces no estaba con ella por amor, eso lo sabía, pero se lo negaba a sí misma, no podía encarar esa realidad, por eso disfrutaba de sus humillaciones, porque si él la despreciaba, entonces seguía provocándole algo, tal vez era su forma de querer, tal vez esa imagen que proyectaba hacia los demás de hombre encantador solo era una mascara y a los que él de verdad quería, como ella, si les mostraba la verdadera, la del hombre burlón, irritante, cínico, despreciativo. 
Ese pensamiento la tranquilizaba a veces, y la hacia aguantar con cierta resignación los momentos (cada vez más frecuentes) en que él la ignoraba. 

sábado, 6 de mayo de 2017

Paraíso Accesible /2)

4 horas y los hijos de puta no son capaces de bajarnos en una estación de servicio, según la ley hay que bajar cada 2 horas, encima no se puede cagar en el puto micro, y ni siquiera es realmente barato el viaje, nunca más en micro a larga distancia, nunca más.
Marcelo mantenía las piernas cruzadas aguantando el pis, según le había dicho la coordinadora, dentro de 5 minutos llegarían a una estación de servicio, minutos que para él no pasaban, y empezaba a sentirse mareado.
Debería pararme, desabrocharme el pantalón y mearle todo el micro, o mejor los zapatos esos que lleva y que se debe haber comprado con toda la que nos saca, hija de puta.
al llegar, fue el primero en salir del micro, lo hizo tan rápido que casi se tropieza al calcular mal los metros que separaban el escalón del micro, del suelo.

El viaje continuó 5 minutos después, luego llegaron a la aduana, firmas, sellos, seguir el dedo indice de diferentes personas que les indicaban diferentes pasillos, y de fondo la cordillera, enorme, imponente, todos desviaron aunque sea un segundo la vista hacia ella, a pesar del sueño, las contracturas, el mal humor, por un segundo todos los que la veían por primera vez, quedaron impactados.
Igual con la ruta a seguir para entrar a Chile, lleno de montañas y caminos sinuosos, muchos se apunaron y empezaron a masticar chicle, otros sacaban una foto tras otra con sus celulares, algunos filmaban, y unos pocos comentaban entre ellos lo que veían.

Luego de las cordillera pasaron por las viñas, pero las montañas seguían, en Chile nunca se acababan, montañas y cipreses, y casas de madera tipo cabañas, todos veían y disfrutaban el paisaje, y el silencio de parte de la coordinadora, que durante las primeras horas del viaje no había dejado de hablar con su voz chirriante, haciendo chistes estúpidos y soltando frases hechas optimistas.


sábado, 29 de abril de 2017

Paraíso Accesible /1)

Las valijas se habían acumulado en en el centro de la estación de colectivos, como era en un pueblo y ese día faltaba todavía 1 hora para que saliera el próximo micro, no había problemas con que se interpusieran en el camino de otros pasajeros, sería un viaje largo, 23 horas, y para la gente que venia de otras ciudades ya representaría más, viajar en colectivo a larga distancia, casi ninguno pensaba en eso, ya que si no no lo habrían hecho, sino en el destino, era la forma más accesible de hacerlo, la única para muchos de ellos, que además su mayor motivo para viajar no era conocer, sino comprarse celulares o ropa.
El micro que llevaba grandes letras con la marca de la empresa: Paraíso accesible llegó con 15 minutos de retraso, la coordinadora empezó a gritar los apellidos de cada pasajero y a asignarles el número de su asiento, los nombraba en pareja.

Qué asiento más incomodo (Sara, se removía, mientras buscaba donde poner la cartera, como no encontró lugar, la apoyo sobre sus piernas)la puta madre, en esta mierda voy a tener que pasar ni sé cuantas horas, en este país viajar en avión es un lujo, bueno todo es un lujo, hasta un viaje en micro, y la sacamos barata si llegamos a Chile sin tener un accidente, porque con estas porquerías nunca se sabe, encima hay que pasar la cordillera, pero bueno es lo que hay, a ver si me puedo comprar unas buenas blusas que las que tengo son un asco y encima carísimas, espero que sea como dicen eso de que los precios estén más accesibles.

Che, no sé cuanto más me va a andar el wap, así que si no te contesto, es por eso.
Ok, no te preocupes.
Che, qué tal el micro?
Y boluda, es un micro, como todos, no sé, medio incomodo, mi tía se anda removiendo y suspirando, yo casi estoy por hacer lo mismo, pero bueno es lo que hay.
Jaja, che Fer, con Pato no hablaste? se anda quejando en el grupo que te vas a coger a Chile, que querés encontrarte un macho allá.
No, que se vaya a la mierda el pelotudo ese, ojalá me encontrara un macho...
Ay Lore, el 3G se me va a la mierda, te dejo amiga. 

-No hay como viajar en el auto de uno, a la hora que uno quiere.
-Juan ya tenés casi 80 y querés hacer un viaje a larga distancia, ya no estamos para eso.
-Uno está para lo que quiere, mientras de el cuerpo.
Y te parece que da, ya no somos chicos, ni siquiera adultos, somos viejos.
-Vos serás vieja, yo me siento bien.
-Ajá, y todo el pastillero que llevamos, la mitad son tuyas, eh.
-Los médicos nos dan porquerías, no necesitamos nada.
-Deja de ser tan terco, Juan, que sin esas pastillas ya estaríamos bajo tierra.
-Para vivir así.
-Sh, no te quejes, que hemos tenido una buena vejez, mucho mejor que las de varios.
-Voy a leer un rato.
-Siempre el mismo, para no dar el brazo a torcer, terminas la charla o cambias de tema.
-Me alcanzas los anteojos, Olga. 
-Los tenes en el bolsillo de la camisa.