sábado, 27 de abril de 2013

La vida y la muerte de Alejandro /3)

Le toco la barriga, tenia cuatro meses de embarazo, y sería la última vez que hicieran el amor hasta el parto, luego cuando la panza había empezado a crecer comenzaron los miedos típicos de los padres, de el daño que podría hacerle al bebe y demás.
Pero esa noche había sido hermosa, tan dulce.
-Che y que nombre te gusta?
-No sé, Ariel, Alberto...
-Alberto? va a nacer con 40 años jajaja
-Bueno, que sé yo, igual quiero que empiece con a.
-Armando.
-Ah, y después te quejas de los nombres de viejo.
-Alberto da 20 o 30 años más que Armando.
-Ajá.
-Es la verdad.
-Si claro, vos siempre si no la ganas, la empezas.
-Bueno, está bien, son igual de arcaicos, cuál le ponemos entonces?
-Mmm Alejandro?
-Ese me gusto, Alejandro Suárez, suena bien, no?
-Si, me gusta.
-Que crees que sea?
-No sé, y mejor que no nos hagamos ideas, no le vamos a meter al pobre nuestras frustraciones, que estudie lo que quiera.
-Si, con que sea sanito me conformo.
-Yo también.
 

sábado, 20 de abril de 2013

La vida y la muerte de Alejandro Suárez /2)

No solía tener gestos románticos, y eso era una de las cosas que le gustaba de él, ya que siempre le había parecido cursis y falsas esas demostraciones de amor, sentía que el amor se demostraba de otra forma, más autentica y menos obvia.
Pero cuando Alejandro miro para todos lados y arranco una rosa de la plaza, la conmovió, no tanto por la rosa, que ni siquiera era su flor preferida, sino por el gesto, el verlo a él haciendo eso, ver su rostro cuando se la entrego, y como luego fueron tirando los pétalos de la rosa sobre sus cabezas o metiéndoselos en la boca y pasandoselos el uno al otro, el extraño y agridulce sabor de los pétalos.
En ese momento ambos había amado estar el uno junto al otro, estar ahí, sentirse, quererse, ya hacia 4 años de eso, y todo había cambiado, sentía que esa chica que viviera ese momento en nada se parecía a ella, el tiempo era tan engañoso, parecía que hacia mucho más, Belén se sentía tan distinta, no culpable, ya que sabía no tenia nada que reprocharse, pero si le dolía y se reprochaba su falta de vitalidad.
Se miro la palma de la mano, acerco la hoja de una tijera y se hizo un corte rápido y limpio, cuando vio la sangre brotar, empezó a calmarse.

sábado, 13 de abril de 2013

La vida y la muerte de Alejandro Suárez /1)

Mama, papá, soy yo el que decidió esto, no se culpen, es mi decisión.
traten de perdonarme por ella, pero es que siento que es lo único que quiero es morir, acabar con todo.
Los quiero.
Alejandro.

Nada más, el sobre que contenía esa carta o mejor dicho escrito, lo encontraron después de reconocer su cuerpo, los ojos tanto de Paula, como de Facundo no podían reaccionar ni entender nada, esa carta no les decía nada, ni les provocaba nada, acababan de ver a su hijo muerto, siendo solo un cuerpo, algo que enterrarían dentro de unas horas.
Paula se sentó con la carta sobre las manos, estaba cedada, ya que había tenido un ataque de nervios cuando vio el cuerpo de Alejandro, su mente estaba en blanco, tal vez producto del somnífero, o del shock.
 Volvió a leer las pocas palabras que había escrito Alejandro, y pensó en el escribiéndolas, cuanto hacia que no veía a su hijo escribir a mano.

sábado, 6 de abril de 2013

Alargada Primavera /15)

El verano se estaba por acabar, que lejos quedaba la primavera, que lejos quedaba Omar.
Pensó Patricia, y ella era diferente, bah algo, un pequeño cambio, muy sutil, una huella, si eso era una huella, todas las relaciones, sobretodo las amorosas dejaban una huella.
Patricia vio como su hermana volvía de la universidad.
-Te ves entusiasmada, a ver.
Saco su cámara de fotos y la fotografió.
-Ay para que haces eso?
-Para captar el momento, obvio.
-Bueh como sea, la verdad que si estoy entusiasmada, me gusta, me hace sentir joven, que se yo.
-Bueno vieja no sos.
-Si, pero tampoco una pendeja.
-Salimos a tomar algo?
-Bueno, y vos como estas, vas a exponer?
-Si Alejandro me arreglo una exposición, a ver que tal sale.
-Y bien, si a los críticos le encantan tus fotos.
-Ojala.
Las dos se quedaron hablando y riendo.

Que largo se le hacían los días, y que grande el departamento, se había ido de la casa, y no hacia más que pensar en ella, y en su familia.
Ya el sexo no le sabía igual, ya nada le sabía igual.
 aunque no sé arrepentía, o si se arrepentía de todo, de haberse casado, de haber tenido hijos, de todo.