sábado, 28 de diciembre de 2013

El arribo de Laura /27)

-Vos estás loca?
-No, deja las chicanas y las burlas, y pensalo, en realidad qué tenemos que perder si lo hacemos?
-Todo, yo la presidencia, por no hablar de la libertad.
-Por favor, has hecho cosas mucho peores, y en cuanto a la presidencia, eso ya está perdido, desde que esa piso ésta casa, no te engañes.
Pensalo, si nos quedamos quietos, nos va a seguir arruinando, y vamos a terminar como a ella se le antoje.
-Y qué lograríamos secuestrandola?
-Neutralizarla, que deje de escribir esas mierdas de columnas en el diario sobre nosotros, mira para el viejo y su esposa, ella es todo, el viejo tiene otros hijos pero son unos reventados, a esta atorranta, la quiere como a una hija, y la esposa ni te cuento, es la sobrina, ella no tuvo hijos, los del viejo fueron con su primera mujer, si la secuestramos, ellos no se van a atrever as publicar nada en contra nuestro.
-Creete, a Silvina no le importa nada.
-A ella no, pero al viejo y a su tía si, nunca se animarían a publicar algo, sabiendo que corre peligro de muerte.
-No sé, es muy arriesgado, mira si al viejo se le da de publicar que nosotros tenemos algo que ver con el secuestro y nos vienen a linchar acá?
-Ya te dije que no se van a arriesgar, la inconsciente es ella, el viejo no, creeme, es la única opción que nos queda, si no, podemos esperar sentados a que esa puta, nos termine de destruir.
-Lo voy a pensar.

Cada vez que sentía la necesidad de buscarla, recordaba la carta, y cuando la necesidad persistía, la sacaba de su bolsillo, sea del delantal, pantalón, saco o camisa donde la llevaba y la releía.
Manuel se había prometido no buscarla, y estaba dispuesto a cumplir como sea esa promesa.

Después de varios minutos en el suelo, jadeando, y tratando de recuperarse y tomar fuerzas, Isabel y Francisco se levantaron, les costo mucho, pero ambos lo hicieron, volvieron a mirarse, y supieron, que la pelea seguía.
Empezaron a empujarse uno al otro, Francisco como pudo se acerco a la puerta, en su mente no paraba de visualizar la idea de agarrar un cuchillo de la cocina y clavarselo a Isabel, cuantas veces pudiera.
Abrió la puerta, ella lo siguió, y como si adivinara sus intenciones, volvió con todas sus fuerzas a treparse sobre su espalda, él se acerco contra una pared e hizo el cuerpo hacia atrás, para que ella se soltará, pero no lo consiguió, Isabel con las pocas fuerzas que le quedaban luego de que su espalda y nuca dieran contra la pared, le hundió sus dedos en los ojos, Francisco pego un grito y le araño el revés de ambas manos, Isabel lo iba a soltar, cuando en ese momento, se acercaron a los pies a la escalera, y Francisco se tropezó con el escalón, rodando ambos por ella.
Al oír los gritos, los chicos se despertaron, y se encontraron a sus padres abajo, inconscientes al lado uno del otro, cubiertos de sangre.

En cierta forma para los 2 era la primera vez, Liliana nunca lo había hecho sobria, y Diego, nunca había estado con una mujer desihinibida como ella, sus relaciones habían sido de lo más casuales, con aspirantes a vedettes o actrices, que pasaban por el bar, les resultaban simpático y a algunas atractivos, y pasaban el rato, pero nada más, con ella era otra cosa.

Pensó en irse a un hotel, pero a último momento decidió que no, agarro su valija, y se dirigió al puerto, ya nada tenia en ese país, pregunto a los diferentes hombres que se encontró cerca a los barcos, cuál de todos viajaba hacia Europa, uno de ellos contesto, que su barco lo hacia, viajaba hacia París, ahora que la guerra había acabado, mucho añoraban regresar, él entre ellos, le contesto el hombre, Gustavo, subió, preguntó si todavía quedaban pasajes, le dijeron que si, pago, y se encerró en su camarote, cuando sonaron las sirenas de despegue, salió y contemplo la ciudad, hasta que se volvió un punto pequeño e irreconocible.

Era lo único que les quedaba por hacer, la última carta, Armando dio la orden, a los pocos hombres de confianza que todavía le quedaban, que procedieran.

Silvina, se quedó hasta tarde en la redacción, como todos los días, mañana se publicaría otra noticia sobre la familia del presidente, y candidato, Gustavo, quien fuera echado de su casa, se marchaba a París.
Luego de escribir, se quedo sentada, sin ganas de levantarse, ni hacer nada, la satisfacción que le generaba la venganza, no llenaba la frustración, provocada por su amor hacia Manuel, no podía sacarlo de sus pensamientos.
Igual de mala gana, se levanto, se acerco al baño, se lavo la cara, y cuabdo iba a tomar el ascensor, sintió que alguien le metía un pañuelo en la boca, el cuál también le cubría la nariz, al minuto, se desvaneció, y 2 personas la tomaron de piernas y manos, y la metieron en el baúl de un auto.




El arribo de Laura /26)

Qué hago acá, se dijo, cuando llegó y encontró la casa vacía, aunque en la puerta, había clavada una nota.

Sabía que vendrías, mira Manuel, vos y yo, nunca podríamos llegar a ser felices, trata de odiarme, como el resto de tu familia, te va a resultar más fácil, es imposible estar juntos, lo sabes tan bien como yo.
Adiós.

Manuel se metió la carta en el bolsillo, y volvió a su auto.

Cada una de las pocas palabras que había escrito en esa nota, se habían visto interrumpidas, por tener que correrse las lágrimas, le dolía escribirlas, le dolía estar lejos de Manuel, no sentirlo, y saber que tarde o temprano terminaría odiándola, que tenia todas las razones para hacerlo.
Tenia que terminar su venganza, quería acelerarla, ya no soportaba seguir teniendo que ver con esa familia, le costaba cada vez más pensar en ellos sin tener presente a Manuel, sabía lo que a él le generaba cada cosa que ella hacia para degradar a su sangre, tanto como estos la habían degradado a ella.
Lo suyo estaba condenado,  pero si su amor quedaba frustrado, su venganza no.

Después de pagarle unos cuentos miles a la mucama, que en su vida, había visto tantos billetes juntos, Lorenzo se enteró de todo lo que había sucedido con Gustavo, y mando a un tipo a que lo fotografiara, desde que saliera de la casa, hasta el lugar, donde fuera que terminaba.
-Quién es?
-Gustavo.
-Qué querés?
-Abrime.
-Andate, después nos vemos, llámame y concertamos...
-No...no tengo donde ir, no tengo un peso, me fui de la casa.
-Bueno, ese es tu problema.
-Abrime o empiezo a gritar todo lo nuestro.
Pablo giro la llave y lo hizo pasar enseguida.
-Estás loco?
-No, peor, estoy desesperado, y no me importa si se destapa todo.
-Vos querés cagarme la vida.
-Mira tenés todo esto gracia a mí.
-Mira vos.
-Yo te di ropa, te di un lugar donde dormir, después te hiciste de otros cliente,s porque para vos yo nunca fui otra cosa...
-Terminala, qué querés?
-Plata, qué otra cosa puedo querer de vos?
-Está bien, cuanto?
-No menos de 2000.
-Lo decís como si pidiera poco.
-Yo te di mucho más a vos, y ahora ganas bien, esa ropa que tenés, vale casi lo que te pido.
-Está bien.
Fue hasta su mesa de luz izquierda, y saco un fajo de billetes, los contó, saco veinte y se los entrego.
Gustavo agarró la plata, y se fue.

Dieron varias vueltas sobre la colcha, se rasguñaron, cachetearon, mordieron, tiraron los pelos, ambos querían matar al otro, y hacían lo que podían para lograrlo, mientras se propinaban el máximo dolor y la mayor cantidad de heridas posibles, estaban atentos a tratar de acercarse al suelo y tomar el bastón, pero se adivinaban las intenciones entre si, por lo que cuando veían que uno se acercaba demasiado al borde de la cama, el otro le daba un rasguño, una cachetada o un tirón de pelo.
Francisco se sorprendió de la fuerza de Isabel, pero enseguida se dio cuenta, que esta derivaba de la furia, al igual que la suya propia, sabían que de ahí uno de los 2 terminaría muerto, la historia de ambos había acabado, y estaban tratando literalmente con unas y dientes de salir vencedores.
Una de las cachetadas que Francisco le dio a Isabel, fue tan fuerte que ésta cayó al suelo, Isabel quería correr hasta el bastón, peor los golpes recibidos en el estomago, y las cachetadas la habían dejado aturdida, mareada y sobre todo débil, pero arrastrándose se acerco al bastón, Francisco hizo lo mismo, pero ella logro tomarlo, trato de darle un fuerte golpe en la cabeza, pero él se dio vuelta, aunque no lo suficiente para no alcanzarle la espalda, igual como pudo tomo el tobillo de Isabel, que se había parado y ya se ponía en posición para esta vez no errarle al objetivo, cuando cayó boca abajo sobre el piso, el se acerco, la agarro de los pelos, y dio su frente contra el piso, ella todavía con el bastón, le asesto un golpe en el estomago, que lo inmovilizo.
Por unos minutos ambos quedaron en el piso, sin poder levantarse, no tenían fuerzas, estaban agitados y respiraban por la boca, sus rostros estaban repletos de sangre, al igual que sus brazos, sus ropas rasgadas, y sus pelos desaliñados a más no poder.
Pero no habían terminado, solo estaban recuperando las fuerzas necesarias, para que uno de los 2 terminara muerto.

A primera vista, y después de escucharlo un momento, Diego le había parecido un muchacho humilde, pero después de un rato, se dio cuenta que no, era orgulloso y ambicioso.
Eso le gustó, y también bastante desprejuiciado y abierto, cuando se despidieron le dio un beso en la mejilla, muy cerca de la boca, ella le sonrió.
No sabía si la tomaba como a una falsa, si conocía su verdadera identidad y era un aprovechado, o si de verdad podía llegar a tener algo con él, más allá de una aventura, pero de lo que Liliana estaba segura, era de que algo pasaría entre ellos.

-Esa puta no se va a detener, así que lo vamos a tener que hacer nosotros.
-Nosotros, ahora me tenés en cuenta?
-Mira Armando, podríamos pasarnos todo el día echándonos en cara cosas, sobre todo yo a vos, pero eso solo va a darle tiempo a esa inmundicia, mientras más nos peleemos nosotros, mejor para ella, y ya estoy harta que nos lleve ventaja, ella tiene un plan, y hasta ahora todo le ha salido como a querido, depende de nosotros cambiar las cosas.
-Ajá, pero qué hacemos, bah, como lo hacemos.
-Secuestrarla, has que uno de tus peleles u hombres de confianza, como los llames, la secuestren, es la única forma de pararla.

sábado, 14 de diciembre de 2013

El arribo de Laura /25)

-Largate de aquí.
Gritó, histérica Victoria.
-Con gusto, pero ya sabes lo que te espera.
-Me importan un carajo tus amenazas, no vamos a seguir siendo carne de cañón.
-Está bien, pero no sé sorprendan con lo que pueda suceder.
-Terminala con las amenazas, vos no nos conoces.
-Ya te dije, Victoria, esa es la diferencia entre ustedes y yo, que yo si sé de lo que ustedes son capaces.
Voy por mis cosas.
 -No hace falta, tus porquerías las tiene la sirvienta, pediselas a ella.
-Está bien, pero una cosa les digo,esto no termino.

 En el momento que Gustavo entraba con su auto, Silvina salía, y se cruzaron, ambos frenaron, ella lo miro con una sonrisa, y acelero.
Freno, y al hacerlo las ruedas chirriaron sobre las lozas.
Al bajar, le costo caminar, se sentó un momento sobre los escalones de la entrada, se sentía mareado, se paso las manos por la cara, y después se levanto, y entro.
Sus padres estaban gritando en el living, al escucharlo entrar, ambos abrieron la puerta, que igual no estaba cerrada del todo, y su padre comenzó a gritarle a él.
-Si no fuera por tu culpa, nada de esto hubiera pasado.
-Lo decís en serio, papá, yo fui él que embarazó y después casi mato a esa mujer?
-Vos fuiste él que se caso con ella, y todo para ocultar, tu enfermedad.
-Ajá, mi enfermedad, y la tuya, o te crees que es normal, acostarse con chicas menores de edad, embarazarlas, y después hacerlas abortar a los golpes?
Armando, se acerco, lo agarro de la camisa entre abierta que llevaba Gustavo, y lo atrajo hacia si.
-A mí no me hables así, soy tu padre, mierda.
Gustavo, lo agarro de las muñecas, tan fuerte como fue capaz y logró que le soltara la solapa.
-Mi padre,. y que te crees que te da eso algún derecho, ese bebe que aborto Laura o como se llame, también era tu hijo, y vos lo mataste, y todavía te da la cara para llamarme enfermo?
-Callate, maricón, infeliz.
Armando, le dio una fuerte cachetada de revés a Gustavo, este no llegó a tocarse la mejilla, lo miro, cerro su puño, y le dio una trompada, que tiro al suelo a Armando.
-Me das asco, vos también mamá, son seres inmundos, si yo soy homosexual, puto, maricón, como querían llamarle, puede que ustedes sientan asco por mí, y deseen que nunca hubiera nacido...saben una cosa, yo desearía lo mismo, que ustedes nunca hubiera sido mis padres, seres miserables, mierdas, ustedes son los que están enfermos, y ni siquiera se dan cuenta.
Armando se levanto furioso.
-Andate de esta casa, y no vuelvas nunca más, peor te vas sin nada, mierda.
-No te preocupes, que no quiero nada tuyo.
Se saco las llaves del auto del bolsillo, y se las tiro sobre el pecho a Armando, luego, emprendió de vuelta hacia la puerta, y salio.

Tiro con fuerza, hacia su lado para que Isabel soltara el bastón, pero esta lo sostuvo con todas las fuerzas de las que fue capaz.
-No te esperabas esto, no mi amor?
-Las cosas no van a volver a ser como antes.
-Tenés razón, van a ser mucho peor, para ti.
-Sueña, haces bien, los tullidos como vos, tienen que tener alguna esperanza.
-No, querida, esperanza fue lo que tenias vos, una estúpida esperanza de que todo había cambiado, pero no, yo ya estoy bien, y vos hija de mil putas, vas a pasar las mil y una conmigo.
-Ya las pase, mierda, y te juro, que no las voy a vovler a pasar, esa mujer se termino, murió le día del accidente.
En ese momento, el forcejeo se hizo más fuerte, y Francisco, logro hacerse con el bastón, cuando soltó un golpe, que iba hacia el cuello de Isabel, esta logro correrse a tiempo, darse vuelta, y treparse a la espalda de Francisco, los dos cayeron sobre la cama.

-Me llamo Liliana.
-Encantado, Diego.
Él le acercó la mano, y ella se la estrecho.
-Igualmente, y decime Diego, te gusta leer.
-Me gustaría, pero no tengo tiempo.
-Bueno, siempre te podes hacer un huequito, toma.
Le acerco una pequeña novela, que llevaba en un bolsillo.
-Qué chiquito, en comparación.
-Si, es una novelita de misterio, para los que no tiene mucho tiempo, son ideales, ya que te mantiene enganchado, y son cortitas.
-Tratare.
-Hazlo, y cuando la termines, la comentamos.
-Está bien.

Cuando llegó a la casa, y la sirvienta le dijo que Laura, no sabia por qué pero todos seguían llamándola así, incluso él la seguía pensando con ese nombre, se había ido, volvió a su auto y condujo como un loco, hasta la casa donde ambos habían hecho el amor.


sábado, 7 de diciembre de 2013

El arribo de Laura /24)

Se paso la mayor parte de los días del mes siguiente en una clínica, la primera vez, para que le extrajeran la bala, y la segunda, para hacerle una cirugía reconstructiva y que no le quedara ni rastros del disparo.
Durante las semanas que pasó internada, solo la fue a ver Isabel.
Ese día , Victoria salió de la clínica, e Isabel la llevó a la casa.
Al llegar nadie la estaba esperando.

Un confuso episodio en la casa del candidato a Presidente.
Título el diario, y Silvina se dedico a contar gran parte del hecho, evadiendo el motivo por el cuál Victoria había disparado, aunque dejo entrever que era algo referente a su matrimonio, y que bien podría tratarse de una infidelidad.

No dormían juntos, Isabel le había exigido a Francisco que se fuera al cuarto de invitados, y le había llevado la ropa hasta allí.
-Esto se te va a acabar.
-Ah si, mira vos, creo que no.
Cuando Isabel se dio vuelta, Francisco se acerco, y con su bastón presionó sobre el cuello de Isabel.
-Podría partirte el cuello, hija de puta, como a una gallina, eso es lo que te mereces.
-Si lo haces, terminaras muerto.
-Pero nadie me quitara el gusto.
Isabel supo, que Francisco hablaba en serio, y que en ese momento era muy capaz de cumplir lo que decía, instintivamente hundió su taco, sobre el pie de Francisco.
Enseguida la presión que sentía sobre su cuello, desapareció, ella antes de que el se recuperar de la sorpresa, tomo el bastón para golpearlo sobre la cabeza, pero Francisco tomó la otra punta, cuando Isabel lanzó el golpe.

Leyó el titular que había escrito Silvina, y se río.
Luego fue a un bar y se tomó un licor, ya nada le importaba, Mauricio, cada vez lo ignoraba más, desde que consiguiera trabajo en el cine.
Era obvio que esto iba a pasar...pero igual duele.
Se dijo Gustavo, mientras se acababa su tercera copa de licor.

Se le cayó el pesado libro, Lo que el viento se llevó, y antes de que Liliana se agachara a recogerlo, una manos morenas lo tomaron y se lo devolvieron.
-Tome, señorita.
-Gracias.
Ambos bajaron la mirada.

Al regresar a la casa, Silvina, tuvo una sensación de deja vu, allí etsaba de vuelta, Victoria, Armando y Manuel, mirandola, espectantes.


sábado, 30 de noviembre de 2013

El arribo de Laura /23)

Se levantó de la cama, no pensaba estar en actitud pasiva, mientras Victoria la apuntaba, no pensaba dejar que ella creyera que tenia el control.
-Sabes una cosa, en algún momento llegué a pensar en algo como esto, que vivieras y me quisieras matar.
Dijo Silvina, con toda la tranquilidad y el sarcasmo que fue capaz de fingir.
-Todo es tan obvio para vos, no? claro, no lo fue que Armando te cagara a patadas hasta hacerte perder al bastardo, qué lastima no te mato.
-Viste, las cosas nunca salen como nos proponemos.
-Incluyendo tu venganza...
-Puede ser que no saliera como esperaba, peor si e matas, igual habré cumplido mi objetivo, ,porque todos descubrirán que fuiste vos, mis tíos harán todo para que te pudras en la cárcel, y tu familia se verá arruinada, además de que el diario se encargara de revelar todas las porquerías de tu familia.
-Pero vos no estarás para verlo, qué pena, no?
-Gracias por compadecerte, pero me doy por bien servida, al saberlos arruinados, y ya me canse de hablar con vos, así que si vas a disparar hazlo.
Victoria estaba a punto de disparar, cuando por un segundo, miro el arma, y Silvina aprovecho para tomar la almohada, y con eso como escudo se abalanzó sobre Victoria.
A esta la sorprendió descuidada, e instintivamente disparo el arma, cuya bala fue a dar a su pie derecho.
El disparo despertó a todos, y el primero en llegar a la puerta de la habitación de Silvina, y golpear violentamente la puerta, fue Manuel.
-Silvina, estás bien, abrime por favor?
Silvina, como Victoria caía al suelo y comenzaba a tomarse con ambas manos, su pie herido, abrió la puerta.
-Ve a atender a tu mamí, que quiso hacerse la pistolera, y le salió el tiro por la culata.

 

sábado, 23 de noviembre de 2013

El arribo de Laura /22)

Todo había sido tan patético, que era casi obvio que una pregunta de lo más patética como la que acababa de hacerle Manuel, fuera la que culminara la escena.
Te amo con toda mi alma, quiero estar con vos siempre.
Fue lo primero que se le vino a la cabeza, más no a los labios.
Sentía que no podía contestarle, como si estuviera en un sueño, queriendo gritar y no salía nada de su garganta.
Una lágrima se deslizo por su ojo derecho.
Se soltó de la mano de Manuel, y se fue hasta su habitación.
Por qué no le dijo que no, se lo tendría que haber gritado.
-Querés que vayamos a casa, por lo menos por hoy.
-No, yo de acá no salgo, hasta que ellos estés hechos mierda.
-Te das cuenta que también te estas destruyendo a vos misma con todo esto.
-Si, pero no me importa, yo desde el día que el hijo de puta de Armando me golpeo, estoy muerta en vida, lo único que me importa es que ellos también lo estén.
-Y Manuel?
-Manuel nada, terminara odiando, lo sé, así que lo mejor es que me haga a la idea, y trate de no pensar en él, aunque sé que es imposible, peor no me queda de otra.
-Podrías olvidarte de la venganza...
-Jamás, aunque lo intentara, sé que no lo lograría, es más fuerte que yo, el resentimiento y la amargura son sentimientos muy fuertes, yo por dentro estoy rota, y eso no se puede arreglar, ni pegar con nada, nunca seriamos felices, así que lo único que me queda es terminar lo que empecé.
-Está bien, me voy, si me necesitas, llamame, adiós.
-Adiós.

No sabia a quién odiaba más, si a Silvina, o a Armando.
-Todo esto es culpa tuya.
-Dejame de joder.
-Te odio, maldigo la hora en la que me case con vos.
-Sentite correspondida.
-Te das cuenta hasta donde nos han llevado tus porquerías?
-Porquerías de las que siempre fuiste consciente, no te hagas la santa.
-Todos los hombres, como buenos cerdos que son tiene sus putas para hacer sus inmundicias, pero tienen la suficiente inteligencia para buscarse unas que sepan cuál es su lugar.

No estaba enojado, aunque si sorprendido, Gustavo siempre supo que algún motivo oculto había tenido Laura o como se llamara, para casarse con él, pero no creía que fuera algo así.
Igual ahora se sentía tranquilo, no tenia por qué sentirse sucio, luego de enterarse de que toda su familia era una mentira, y que su padre era un ser inmundo, capaz de embarazar e intentar asesinar a un menor de edad.

Le costaba creer y entender lo que Manuel le estaba contando, todo parecía tan retorcido.
-No sé que decirte.
-Por lo menos no intentas darme un falso consuelo, te lo agradezco.
-Para qué, y qué pensas hacer?
-No tengo ni idea, no sé, creo que me voy a quedar en la casa.
-Para protegerla, verdad?
-Como me conoces, Liliana.
-No por nada somos hermanos...
-Debes creer que soy un idiota, además de un loco.
-Te parece que yo estoy en condiciones de juzgarte? los que si me dan asco son papa y mamá.

Ella manejaba, al igual que en la casa, desde que Francisco tuviera el accidente, todo estaba bajo su control.
él no paraba de reír, mientras la miraba en forma irónica.
-Qué linda familia que tenés.
-Callate, vos sos él menos indicado para hablar.
-Te parece? yo no soy un potencial homocida.
-No lo sé, de vos nada me extrañaría, o te crees superior moralmente a alguien?
-Mejor que el hijo de puta de tu padre, soy.
-Por favor, vos no le llegas ni a los talones a mi padre, y no croe nada de lo que esa tipa dijo.
-Ay, por favor, Isabella, deja de hacerte la tarada, vos sabes de lo que es capaz tu padre, y parece que le llego su hora, y no sabes como lo estoy disfrutando.
-Mi padre es fuerte, va a salir adelante, y va a poder contra esa puta, peor vos, seguirás siendo un infeliz.

Silvina daba vueltas en su habitación, cuando sintió que alguien rompía el vidrio de su ventana, y vio aparecer a Victoria que la apuntaba con un arma.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El arribo de Laura /21)

Las miradas de ambas se cruzaron, y se sorprendieron de ver reflejados en los ojos de la otra, el mismo odio, en ese momento fueron conscientes de que no pararían hasta destruirse.
Con una sonrisa, Silvina dijo:
-Nunca podré ser más hipócrita que vos, Victoria.
Victoria se contuvo de cachetearla, y grito, casi escupiendo las palabras.
-Tu cinismo no te va a salvar, puta.
-No te permito que hables así de...
Grito Manuel acercándose.
-De quién, idiota, de Silvina, la misma con la que te has estado revolcando?
-Y la misma que se acostó con Armando, ay perdoname que te quite la posibilidad de seguir humillandome, claro si eso para mi fuera una humillación, pero no, vos nunca podrías humillarme más de lo que lo hiciste hace 10 años!!!
Victoria se sonrió.
-Qué orgullosa me siento de ese día, te tendría que haber matado con mis propias manos.
-Tal vez creo que habrías sido más certera que tu maridito, el gran Armando García Vera, que se acostó con una infeliz de 15 años, a quien le pinto un mundo, le dijo que se iba a casar con ella, y termino metiéndola en un hotel, y transformándola en su amante, hasta dejarla embarazada.
-Callate!!!
Grito Armando.
-No, si la inmundicia de tu mujer, quiere que se sepa todo, se sabrá.
Vos, me convertiste en tu amante, tu muñeca, a la que le comprabas zapatos, vestidos, pero eso si, solo podía salir donde vos me decías, y después esperar a que él señor llegara, bien bañadita, cambiadita y perfumadita, pero claro, la muñeca no era de porcelana, y el señor olvido de cuidarse, por lo que su muñequita quedsó embarazada, y también su muñequita un día leyó el diario, y vio quien era su príncipe encantado, un tipo casado, con hijos, y que ella no era más que su amante menor de edad y embarazada, y por eso decidí venir y decir todo, arruinarte la vida como vos habías hecho conmigo, pero tu mujercita, se encargo de echarme como un perro.
-Pobre putita, qué esperabas, que te tuviera compasión, que te abrazara y te contuviera?
-No, de vos esperaba lo que recibí, pero lo que si no esperaba eras que Armando después de varios meses me encontrara, me obligara a subir a su  auto, luego me arrastrara hasta la misma habitación dónde me había quitado mi virginidad, y me pateara, hasta dejarme inconsciente, y seguramente creyendo que había muerto, teniendo 7 meses de embarazo, y estoy segura que vos lo sabias, porque me dijiste que me arrepentiría, y ahora de estar allí y que te encargarías que lo pagara, pues lamentablemente para todos ustedes, estoy viva, y ahora les llego el tiempo a ustedes de arrepentirse de todo lo que me hicieron.
Victoria sin poderse contener más, se acerco a ella y le pegó una cachetada.
-Puta descartada.
Silvina, le devolvió la cachetada, y le dio otra de revés.
-No más que vos, Victoria, sé muy bien tu historia familiar, tu familia estaba por quedar en la ruina cuando conociste a Armando, que en ese tiempo solo era un júnior, un hijo de papi, bastante reventado, el casamiento de ustedes fue una buena tapadera para acallar los rumores de lo que Armando hacia por ahí con sus amantes.
-Dejá de calumniarme, mierda.
Grito Armando, rojo de furia.
-Ay, lo siento, le duelen las verdades al señor presidente? pues más me dolieron a mi sus patadas.
 -Largate de aquí.
Chilló Victoria.
-No, Victoria, como te dije, esas infeliz a la que echaste hace 10 años, murió por las patadas que me dio tu marido, a mí no me vas a echar, ni vos, ni nadie, porque quienes más perderán si lo hacen, son ustedes, lo que se ha publicado en el diario, no es nada en comparación con lo que puedo publicar, como por ejemplo que el accidente que sufrió Francisco, fue provocado por la mano derecha de Armando.
-Hijo de puta.
-Grito Francisco.
-A mí vos no me puteas, mierda.
Armando encaro hacia donde estaba Francisco, y este lo volteó de un bastonazo.
Silvina se empezó a Reír.
-Qué hermosa familia, así me gusta verlos, insultandose, golpeándose, demostrando lo que verdaderamente son, que pena Victoria que te haya salido el tiro por la culata.
-Esto no se termina acá, oyes?
-Lo mismo te digo, preparate, porque yo tampoco me voy a detener.

Gustavo e Isabella, permanecieron imperturbables, les resultaba absudo, cada palabra de las que acababan de oír, sobre todo Isabella, Gustavo en ese momento se dio cuenta el por qué Laura ahora devenida en Silvina, se había casado con él.

Hacia semanas que veía al muchacho, y un día se canso de verlo solamente, no sabía por qué, pero cada día que pasaba le interesaba más, lo admiraba, aunque esto en cierta forma le resultaba absurdo, ella la hija del presidente, admirando al dueño de un bar, pero contrariando sus prejuicios, fue de noche, y cuando estaban por cerrar, y solo quedaba ella, se acerco a él.
-Hola.
El muchacho la miro sorprendido y también solo pudo atinar a contestar ese hola, con otro tan dubitativo como el de Liliana.

Silvina subió corriendo las escaleras, tuvo suerte de acertar en los escalones, ya que si uno de sus tacos le hubiera jugado una mala pasada, probablemente habría rodado por las escaleras y desnucado, cuando llego al final de la misma, Manuel reaccionó y comenzó a subir tan rápido como ella lo había hecho, ella trato de llegar hasta su habitación, pero cuando casi su mano tocaba el picaporte, Manuel le agarró el brazo, y la dio vuelta.
-Laura...Silvina, solo quiero saber una cosa, me amas?

sábado, 9 de noviembre de 2013

El arribo de Laura /20)

La cena que organizó de imprevisto Victoria para esa noche, alarmó a Laura, sentía que tenia que ver con ella, y por eso llamó  a Mónica.
-Creo que descubrió todo, y se lo va a contar a los demás.
-Silvina, no es demasiado tarde, ven conmigo, por favor.
-Tía, compré, no puedo, las cartas están echadas, y esto tenia que pasar, más tarde o más temprano, y estoy preparada para hacerlo.

Alquiló un cuarto encima de un bar, era pequeño, pero limpio y relativamente cómodo, cuando se aburría de escuchar la radio, leer revistas o novelitas de amor, o mirar por la ventana, bajaba al bar, pedía un café y se pasaba las horas viendo como entraban y salían clientes, como el dueño del bar que a su vez era uno de los mozos, y una camarera movían bandejas de aquí para allá repletas de café, té, facturas, masas, y demás.
En cierta forma los admiraba, el muchacho tendría apenas unos 2 o 3 años más que ella y ya había logrado ser el dueño del bar, y por la forma en que lo hacia y su actitud, se notaba que no había sido un regalo de su padre, para consentirle un capricho, si no que se lo había ganado trabajando.
Y eso qué tiene que ver conmigo, lo único que me falta, andar admirando negritos que se superan, bueno,..por qué no?
Liliana se quedó ahí, viendo al muchacho, hasta que notó, que este también la miraba.

 El accidente le había hecho perder la elegancia y la arrogancia, innata en él, Isabel se alegraba de eso, ya no era ese hombre regio, que parecía comerse al mundo, le costaba vestirse, y tenia que usar un bastón para moverse, pero igual rengueaba, mientras se colocaba los aros, lo observaba desde el gran espejo del ropero.
-Quien te ha visto y quien te ve, ya no sos ni la sombra de lo que eras...
-Por lo menos alguna vez fui, vos ni eso, siempre fuiste una pobre infeliz, insulsa y poca cosa, una mierdita.
-Pero una que no está tullida.
Antes de que Francisco se diera cuenta, tomo el bastón y comenzó a darle leves golpes sobre los muslos.
-Qué haces, hija de puta.
-Cagarte la vida, como vos me la cagaste a mí.
Y los golpes fueron haciéndose más fuertes, y bajando a la rodilla.

A Gustavo solo le interesaba componer y estar con Mauricio, el resto nada, hubiera querido que su matrimonio, su familia, y todo lo demás desapareciera, pero allí estaban, y su madre quería que estuviera esa noche sin falta, en una de sus estúpidas cenas familiares, vaya a saber que carajo se le ocurría celebrar o si era una conmemoración, lo que fuera, esperaba que fuera lo más breve posible.

Mónica apoyo sus manos sobre los hombros de Laura.
-Estas segura, podríamos salir de esta casa, ahora mismo.
-No, no soy una cobarde, si Victoria quiere que la enfrente, así será, pero no seré la única que quede expuesta.

Laura se aseguro de ser la última en bajar, Victoria había sido la primera, y quien recibiera a todos, a los que dispuso se quedarán al pie de la escalera.
Laura descendió los escalones de la forma más confiada que podía simular, su corazón le latía a un ritmo increíblemente rápido, pero se repetía que tenia que fingir, como había venido haciendo hasta ahora.
Al llegar al último escalón, Victoria con una gran sonrisa, toco una pequeña campanilla de plata.
-Les ruego a todos que me presten atención, ya que esta reunión, es en honor a Laura, debería decir Silvina, la más grande hipócrita que ha pisado esta casa.


sábado, 2 de noviembre de 2013

El arribo de Laura /19)

Esa extraña sensación de paz que se sentía luego del orgasmo, los invadía a ambos, estaban entrelazados, el brazo de él, sobre el cuello de ella, sus piernas haciendo un amasijo, sin que quisieran separarse unas de otras, sus cuerpos sudados, húmedos.
-Esto fue hermoso, ya sé que es una obviedad, y una cursilería, pero necesitaba decirlo.
-Yo siento lo mismo...
-Voy a buscar una sabían, porque nos estamos cagando de frío.
Ambos rieron.
-En esa puerta, la de la izquierda, hay.
Creía que acostándose con él, sintiéndolo, todo desaparecería, pero no, al contrario, todo se había intensificado, quería estar con él, sentirlo cerca, tenerlo a su lado, no separarse por nada, ni por nadie, aunque sabía que eso era imposible, que eso la debilitaba, la volvía vulnerable.
Cuando Manuel volvió con una sabana y una frazada, ella ya se estaba vistiendo.
-Qué, ya la carroza se transformó en calabaza?
-Si, volvemos a la realidad.
-No, volves a fingir, quién sos Laura.
No contesto, y salió de la casa apresuradamente.
Mientras manejaba se largo a llorar, pero no paro el auto, al contrario, lo acelero, con la mano derecha corrió sus lágrimas.

No podía ser, era imposible que Laura fuera Silvina.
-Pero yo...
Claro, sus ojos, sus labios, era la misma.
Se quedó un momento inmóvil, trasladado 10 años atrás.
-Ya llegó la puta.
Victoria, quería encararla ahora, pero cuando la vio entrar, prefirió quedarse callada.
No, ahora no, esto lo haré con tiempo, como lo hiciste vos.
Laura subió las escaleras sin siquiera dirigirles una mirada.

Los demás encuentros aunque mecánicos de parte de Mauricio, había sido liberadores para Gustavo, no le importaba que para este el no fuera más que un patético muchacho al que podía sacarle dinero, como hacía con tantos otros, uno de ellos, era un director, que había conseguido darle un pequeño personaje en una película, y en la empezaría a filmar al la semana que siguiente, sería mucho más importante.
-De 4 líneas en esta, paso a 30 en la próxima, te das cuenta? voy a se runa estrella, igual yo espero destacar, y algún día irme pa´arriba, pa´el norte.
-Sos hermoso, lo vas a conseguir.
Se oía y se odiaba, sentía asco de comportarse de forma tan patética y obsecuente cuando estaba junto a él, peor no podía evitarlo, lo amaba, lo idolatraba, cuando no estaba con el lo único que combatía su angustia era componer.
-No solo hace falta pinta, hay que tener carisma, y Santiago me dijo que la tengo, igual el viejo por que se la meta dice cualquier cosa, hasta me ve rubio de ojos celeste, pero creo que tiene razón, yo soy muy observador, y sé que lo hice bien, me vi en pantalla, y esa escena fue mía.

Nunca volvería a caminar con normalidad, tendría que llevar un bastón, cuando se levantó de la cama y camino unos pocos pasos por primera vez desde el accidente, todo su cuerpo se balanceaba con él, eso, según dijo el medico, podría irse modificando, y volviendose un poco más sutil, cuando se acostumbrara a caminar bajo su nueva situación.
-Si, mi nueva situación de medio paralitico.
-Podría haber quedado paralitico de verdad, señor, tuvo suerte.
-Si, una suerte barbara.
-Trate de tranquilizarse, y reflexionar.
El doctor salió.
Isabel se acerco a él.
-El doctor tiene razón, tuviste mucha más suerte de la que te mereces.
-Callate la boca.
-A mí no me vas a volver a callare, hijo de puta.
-Volve a decir eso, y te voy a...
-A qué; a qué, eh? como me vas a alcanzar, sos un lisiado, y yo no soy más la idiota esa a la que no te cansabas de tratar como mierda, pero todo va a cambiar, me oíste, todo.
-Conmigo no vas a poder.
-Al contrario, él que no va a poder conmigo, sos vos.

Un trabajo, Liliana nunca había pensado que tendría que trabajar, muchas cosas se había imaginado para su futuro, ser la esposa de un tipo mayor y engañarlo con su profesor de tenis, o ser soltera, y que mientras sus conocidas la compadecierán, por ser una solterona, ella se divirtiera acostándose con sus maridos, pero nunca trabajar.
De qué podía trabajar?

Manuel entró a la casa, decidido a hablar con Laura, pero antes de que pudiera llegar a su habitación, al llegar al último escalón que conducía al primer piso, se encontró con su madre.
-Mañana hay una cena en la casa, y quiero que estés.
-No sé si podré.
-No es una sugerencia, si querés seguir viviendo acá, quiero que estés a la 8 de la noche.
-Y para qué?
-Es algo que tiene que ver con tu padre, y también con todos nosotros.
-Está bien.
Seguro se revuelca con esa puta, igual que lo hizo su padre, pero mañana vamos a ver si seguís queriendo hacerlo, como son los hombre, por ahí si, pero no importa, también la vas a odiar, tanto como ella nos odia a nosotros.

sábado, 26 de octubre de 2013

El arribo de Laura /18)

El nombre de la puta, debía averiar su nombre y apellido, conocer todo de ella, igual que como ella sabía los pelos y señales de su familia, descubrir todos sus secretos, todo.
Manejaba sin cuidado, hasta que se percato de ello, bajo la velocidad, no quería por imprudente terminar en un hospital o peor en una morgue, y sin quererlo, ayudar a la puta en su plan, qué mejor que uno de sus enemigos muerto, pero no le daría ese gusto, no señor, la puta no sabía con quién se metía.

Todo era más fuerte de lo que ella creía, más apasionado, se besaban con furia, la forma como se acariciaban, abrazaban y se apretaban el uno contra el otro, era casi violenta, se mordía, se lamían como animales, se arrancaron la ropa, literalmente, los botones fueron tanto de la camisa de Manuel, como del vestido de Laura, fueron cayendo, unos instantes antes de que las prendas a las que hacia un momento habían estado cocidos, Manuel tomo las piernas de Laura, con fuerza, luego froto la palma de su mano, con cierta suavidad, en comparación con la forma en que se habían tocado ambos hasta ahora, luego llevo los dedos de esa misma mano, que era la derecha hasta su boca, paso la lengua sobre ella y luego volvió a frotar su clítoris, ella mientras tanto tomaba su pene, y apretaba su pulgar contra su glande, luego frotaba, lentamente el mismo.
Luego cuando sintió que ella se humedecía y comenzaba a gemir, la penetro.

Francisco despertó, lo primero que vio fue el rostro de Isabel, que mostró cierta sorpresa y después decepción, lentamente esta se levanto de su silla y fue a buscar al doctor, últimamente apenas pasaba, pero siempre le gustaba ir, quería asegurarse que de que ahí siquiera, pudriéndose en vida, pero cuando despertó, sintió que la que comenzaba a morir era ella, pero no, se dijo, está vez sería diferente, no le importaba si tenia la inmerecida suerte de  que el accidente no le acarreara consecuencias, ella se encargaría de que se pudiera en vida, aunque no estuviera en coma, su vida cambiaría.
Habían cambiado varias cosas en esos meses, tomo el control de su casa, cambio su vestuario, su peinado, la forma de comportarse con sus hijos, ahora ella decidía lo que estaba bien y lo que no, si ella decidía y tenia la autoridad, cambio también ciertas cosas de su casa, ya que Francisco siempre criticaba sus gustos, y cada vez que compraba algo se lo hacia guardar en el altillo, él decidía todo, ella era una autómata, se odio a si misma por permitírselo, y hasta por quererlo, se había casado realmente enamorada de él, pero ese amor ideal, y esa visión ideal que tenia sobre Francisco se había desvanecido, cuando este se había burlado de lo que sostenía era sus remilgos, en la noche de bodas, sintió que todo era sucio, nada resulto como había pensado, Francisco fue bruto, brusco, su aliento olía a alcohol y a tabaco, sus movimientos eran duros.
-Despacio, así no me gusta.
-Y a mí qué mierda me importa, sos mi mujer, y no me vas a decir como coger.
Esas palabras, nunca había escuchado esas palabras, y ahora su marido, el hombre con el que tendría que pasar el resto de su vida las soltaba, como si fuera un burdo obrero, un ordinario, un vagabundo, sintió ganas de vomitar, se sentía mareada, y adolorida, su primera vez había sido asquerosa, cuando el se corrió, a los pocos minutos se quedo dormido, ella se levanto de la cama, había sangre, en su camión también, estaba transpirada, e impregnada de sus repugnantes olores, se metió al baño, se quito el vestido, y bajo la ducha comenzo a refregarse con una esponja, quería quitarse su olor, refregaba hasta que su piel se volvía roja, quería hacerse daño, quería lacerarse por haber sido tan idiota como para enamorarse y casarse con una bestia, peor que una bestia, un ser marginal e inmundo.

Esa vez había sido hermoso, claro, cuando era inocente o mejor dicho ignorante con respecto a todo lo que se refería a Mauricio, lo único que sabía es que era hermoso, que habían hecho el amor, que le gustaba, que estaba enamorandose de él?
Cuando Mauricio creyo que él estaba dormido, salio sin hacer ruido, Gustavo lo siguió, mientras lo hacia se encontro con otro muchacho, que le corto el paso.
-Dejame pasar.
-Para que lo seguis a ese.
-Lo conoces?
-A Mauricio? claro, pero yo te puedo dar lo mismo, hasta más, veni tocala, y vas a ver.
-Qué.
-Si, ese se cree lo mejor, pero yo te hago lo mismo, y hasta mejor.
Se puso palido, no sabia si el muchacho se dio cuenta de eso y por eso se elajo, o encontro a otro posible cliente a quién ofrecer sus serv icios, la cosa es que quedo solo, allí, se sentía impotente, engañado, aunque eso era un error, Mauricio no le había mentido, de hecho había dejado que quien hablara fuera él.
Probablemente me reconió, por eso, obvio, le habría sacado plata? miro su billeterta, y si, faltaba plata, no toda, peor si algunos billetes, aunque adentro encontró una pequeña nota, Mauricio Lucero, abajo había un número de telefono, sabía lo que le esperaba si marcaba el mismo, pero no lo penso 2 veces, y en el primer telefono público que encontro, lo llamo.

No le quedaban más que unos pocos centavos, Martín seguía drogándose, por ella que se muriera, estaba cansada de todo, de él, de la cuasi miseria en la que vivía, de ese departamento de mierda, de tener que lavarse los platos, barrer el piso, repasar la mesa.
Por ella que se murieran todos, Martín, su familia, todos, igual había ido a buscar a Mauricio al hospital, a él lo quería, o no sabía si lo quería, pero lo respetaba.
-Como estás?
Si cualquier otra persona le hubiera preguntado lo mismo, le habría contestado de mala manera con un, no me ves? o qué te importa? pero sabía que Manuel lo preguntaba, porque de verdad le interesaba saberlo.
-Ya sabes, lo qué necesites.
Y sin decir más le acerco un sobre.
-Gracias...

Llego a la casa, sabia que si se encontraba con esa mujer le partiría la cara a cachetadas, también sabia que ésta no se quedaría de brazos cruzados, peor cuando le pregunto a la mucama, esta le respondió que no estaba, mejor, agarro el teléfono y llamo a Armando.
-Hola, qué querés estoy...
-No me importa, donde podemos vernos.
-en la casa.
-No, es algo sobre la puta...
-Quién.
-Laura.
-Está bien, vamos a la quinta?
Cuando Armando llego, Victoria ya estaba allí, cuando lo miro, le dio vuelta la cara de una cachetada.
-Por tu culpa, todo lo que está pasando es culpa tuya.
-Volvé a tocarme y te cago a trompadas.
-No querido, yo soy tu esposa, no una de esas putas que agarras para descargarte, y por lo visto no solo sexualmente, si no también los puños.
-Estás histérica, dejate de dar vueltas, y decime qué mierda es lo que está pasando, qué averiguaste de Laura.
-Laura es la puta que hace 10 años se apareció en la casa, la que me escupió en la cara que había sido tu amante, que estaba embarazada, y hasta me dio una cachetada, la misma que ahora es la esposa de nuestro hijo.

  


El arribo de Laura /17)

Algo en ella, desde el momento en que conoció a Laura, le había recordado a esa chica, la puta que había ido a su casa y se había atrevido ha echarle en cara que se acostaba con su marido y que estaba embarazada, y como si eso fuera poco, también a cachetearla, inconscientemente acerco su mano a su mejilla, pero antes de tocarla la bajo, escucho a la mujer que le contaba todo lo que sabía, que era eso, después de verla a ella, la puta regreso con Armando llevándola del brazo y al cabo de unos minutos este salió, no sin antes decirle al conserje que no molestara a la muchacha, el conserje se sorprendió de que nadie saliera de allí,. y le pregunto a sus patrones si debía abrir la puerta, como estos sabían lo que sus huéspedes apreciaban la discreción, prefirieron subir ellos, y mandar abajo al conserje, y lo que encontraron fue a la puta tirada, bajo un charco de sangre, más muerta que viva, llamaron inmediatamente a una ambulancia, y en el mismo momento que ésta llegaba, entró una mujer muy elegante, y al verla en la camilla, se lanzo sobre ella, los enfermeros tuvieron que contenerla, la mujer lloraba y gritaba preguntando qué le había pasado y quién le había hecho eso, a la semana, la misma mujer les agradeció que no dejarán morir a la chica, y les dio muchísimo dinero, para que cerrarán el hotel y se retiraran, con la condición de no hablar con nadie del asunto.
Victoria le agradeció la información a la mujer que estaba frente a ella, aunque ni escucho su agradecimiento, ni su adiós, ni nada, era como si todo lo hubiera escuchado en un sueño, se quedo frente al volante, con sus manos fuertemente apretadas sobre el mismo, quería matar a esa puta, esa palabra se repetía una y otra vez en su mente, esa puta había provocado todo, esa puta quería destruir a su familia, esa puta no lo conseguiría, no le importaba matarla.
Mierda, no puedo matarla, esa mujer quién mierda era esa mujer qué se había preocupado tanto por ella, su madre? si debía ser su madre, otra puta como ella, que la había dejado tirada, y después con los años había conseguido casarse con un  rico idiota, de esos que no saben dividir las cosas, y comen donde cagan, seguramente la puta era una bastarda, pero una con suerte, pero se le iba a acabar.

Sabía que al principio no había sido más que por dinero, pero no le importaba, lo amaba, Gustavo se sentía un idiota cada vez que pensaba en ello, un idiota, tal vez todos los de su condición lo fueran, se decía una y otra vez, Mauricio no lo quería, nunca lo había hecho, ese muchacho que vio en un puente, qué irónico, ese día había salido del internado, el internado, tantos años, que le resultaron inacabables donde lo único a lo que se había dedicado era a fingir, a ser el más aplicado, el más callado, el más irrelevante, todo creía que era por humildad, por ser el hijo de un político tan importante, pero no, trataba de ocultar su sexualidad, tenia miedo de sus gestos, de su voz, cuando estaba solo en su habitación trataba de imitar los movimientos que veía en los galanes del cine, sin la exageración natural de los mismos, todo contenido, no quería tampoco ser una parodia amanerada, odiaba esa palabra, amanerada, sabía, había leído que muchos hombres, grandes hombres habían sido homosexuales, curiosos, nadie usaba esa palabra en la realidad para referirse a los de su condición, la mayoría coloquialmente les llamaban maricones, y en los ámbitos más exclusivos o en las cenas formales si por alguna extraña razón surgía el tema, cosa rarísima ya que eso era una de las tantas cosas que nadie quería hablar, ni oír, ni saber, prefger´ñian pensar que no existía, los llamaban degenerados, enfermos, peor que los locos, era una de esas aberraciones, deben nacer fallados, había escuchado un día a su padre comentar, que seguramente era algo que las parteras descuidadas cuando agarraban a los chicos, les rompían en el cráneo.
-Pensalo, la cabeza de un bebe es de lo más frágil, casi como si fuera una fruta madura, y esas mujeres, las pobres son unas ignorantes, guasas, quién te dice que no le tocan algo en el cerebro, y los vuelven así, como a los asesinos, debe ser eso, para mí, digo.
Casi se le dibujaba una sonrisa en sus labios, cada vez que recordaba esas palabras de su padre, pero antes de que sus labios la formaran, su cara se transformaba adquiría una mueca amarga y melancólica, recordar eso, le hizo tomar coraje, y agarrarse a la baranda del puente, cuando se disponía a poner los pies sobre ella y lanzarse, sintió que unos brazos lo agarraban por los hombros, y lo volvían hacia atrás.
Gustavo trato de desasherce de quién lo agarraba, y cuando lo consiguió y dio vuelta la cara para observarlo, se encontró con un muchacho trigueño, de ojos color miel, de hermosas facciones, alto y fuerte, le gustaba, lo excitaba, pero decidió bajar la mirada, y llevarse la mano a los labios, sentía que en cada poro de su piel se notaba su condición, siempre pensaba en ellos como una condición, una especie de enfermedad crónica e incurable.
él muchacho que tenia enfrente, aunque no, ni había pensado en el como un muchacho, ya que un muchacho era él, y sus compañeros de colegios, lo que tenia enfrente era un hombre, aunque por sus rasgos noto que no podía tener más que 1 o 2 años más que él.
Este le dijo que se llamaba Mauricio, y le pregunto su nombre, Gustavo se lo dijo, Mauricio le ofreció irse a tomar una copa, tenia que relajarse, y no pensar tanto, que siempre que la gente pensaba mucho, terminaba haciendo cosas de las cueles después se arrepentía, y alguna de esas cosas, no podían remediarse.
El alcohol de la ginebra le quemaba la lengua y la garganta,m estaba tan poco acostumbrado a las bebidas alcohólicas, solían marearlo, pero ese día no, ese día sintió que el alcohol funcionaba como un sedante, lo relajaba y en cierta forma le quitaba las inhibiciones, no sabía por qué, peor  se animo a decirle a Mauricio, que le parecía hermoso, el hombre más hermoso que había visto en su vida, cuando se dio cuenta de que realmente lo había dicho, y que no había sido solo un sueño o una alucinación como otras veces le había pasado con ciertos conocidos, pero que obvio, nunca había abierto la boca, ni dicho nada, pero esta vez si había hablado en voz alta, aunque esto era un decir, ya que por el alcohol su voz apenas era un susurro, pero se dio cuenta por la expresión de Mauricio, que mostró una sonrisa condescendiente y a la vez irónica, qué no solo lo había imaginado.
Se dispuso a pedirle perdón, pero Mauricio le dijo que por favor no dijera nada, que mejor lo acompañara, que el conocía un lugar.
 Lo acompaño a un cuarto bastante pequeño, y oscuro, cerro la puerta y comenzó a besarlo, creía estarlo soñando, pero no, sus labios se apretaban sobre los suyos, sus mano tocaban su espalda, y luego su pecho y comenzaban a desabotonar su camisa, y él hacia lo mismo...
Después, tantas cosas sucedieron después...pero ese momento, había sido hermoso, y siempre lo recordaría.

Manuel, Manuel, no podía dejar de pensar en él, no podía concentrarse en nada, ni en los artículos, ni sobre todo en la venganza, como mierda iba a continuar con todo, si él se cruzaba en cada uno de sus pensamiento, nunca pensó que eso podría pasarle de nuevo, enamorarse...pero tenia que enfrentarlo, y vivirlo, si no, sería vulnerable, acostarse con él, si, tal vez solo era eso, tal vez solo le gustaba, si, era posible que no fuera más que una atracción muy fuerte, y en esas circunstancias rodeada de seres a los que odiaba o que le resultaban indiferentes, una persona como Mnauel, tan diferente al resto, le provocara eso, si, vivirlo, eso tendría, una vez que se costara con él, todo terminaría, él seguramente sentiría pena y vergüenza por acostarse con la mujer de su hermano, legalmente hablando, y se iría de la casa, tal vez hasta de la provincia, ya había puesto tierra de por medio con su familia una vez, podría hacerlo de nuevo, si, eso era.
Busco a Manuel por toda la mansión, pero ya se había ido al hospital, entonces, lo fuera buscar hasta allí, su horario terminaba dentro de unos minutos, espero, y se acerco a él.
-Qué haces acá?
-No aguantaba más, te necesito, te quiero, te amo.
-Yo también te amo, pero...
-Por favor, no digas nada más, acompañame,  por favor.
Manuel lo hizo, ella le dijo que la siguiera, se subió a su auto y manejo detrás de ella, no fueron muy lejos, el lugar al que ella lo llevaba era una casa pequeña, casi escondida entre altos arboles, allí entraron, y antes qué él pudiera decir algo, lo beso, Manuel correspondió el beso, y la apretó contra él.


sábado, 19 de octubre de 2013

El arribo de Laura /16)

Por qué me enamore, esto no tendría que haber pasado.
Otra vez enamorada, otra vez de alguien de la misma sangre que él, que Armando...
Idiota, no puede pasar nada...
Todas las mañanas se repetía lo mismo, pero cada vez que lo veía, sus pulsaciones aumentaban, quería estar junto a él, entre sus brazos, quería hacer el amor, y sabía que él sentía lo mismo, aunque trataba de evitarlo, siempre después de la cena buscaban algún rincón de la casa y se besaban, se abrazaban, se acariciaban, siempre se repetía lo mismo, que no volvería a suceder, que era un error, que eso no era por lo que estaba ahí, que no ganaría nada, que si seguía con eso todo se iría a la mierda, pero no podía evitarlo, cada noche ansiaba el momento de estar con Manuel, aunque fuera solo por unos pocos minutos.
-Conozco un lugar...
-No.
-Por qué?
-Por qué estoy casada, con tu hermano, podría ser por eso, no?
-Sé que no lo es.
-Por lo que fuera, que este casada y con tu hermano, es un buen motivo.
-Ajá, dejaá de hacerte la idiota, no sé por qué estás acá, ni por qué te casaste con Gustavo, pero sé que no fue por amor, ni por cubrirlo, qué querés de nosotros, qué querés de mi familia?desde qué te conozco han pasado un montón de cosas, Lilaiana se fue de la casa, Francisco tuvo un accidente, y algo me dice que vos tenés que ver con todo esto...
-Ah, claro, yo también provoque la segunda guerra mundial, no?
-No te hagas la idiota.
-No me provoques.
-O qué? vas a empezara a buscar en mi basura, qué opcultare, se me habrá muerto algún paciente por mala praxis, o abre dejado morir a alguien intencionalmente?
Ella no contestó, salió corriendo, y se encerró en su habitación, comenzó a llorar, la frustración, la bronca, el dolor, el amor, todo la embargaba, sentía que no podía controlarse, que todo se le iba de las manos.

Victoria fue hasta el hotel donde sabía que por años su marido había llevado a sus amantes, pero allí se encontro con que los antiguos dueños lo había vendido hacia mucho tiempo, casi tanto, como el que hacia desde aquella vez que una adolescente había ido a su casa...
Los actuales propietarios le dieron la dirección de los antiguos dueños, ella fue a verlos, pero estos negarón incluso conocer a su marido, aunque la señora que los cuidaba, le hizo una seña.
Victoria la espero a media cuadra de la casa, ésta salió a los pocos minutos y entró en el auto.





sábado, 5 de octubre de 2013

El arribo de Laura /15)

Cuando Victoria vio llegar a Laura le tiro el periódico sobre su pecho.
-Como pudiste publicar algo así?
-El diario no es mío, si no de mi tío, y el publica lo que se le antoja.
-Pudiste evitarlo, avisarnos.
-No, no podía.
-Mentira, cínica.
-A mí no me faltes el respeto, cínica, tu hablando de cinismo, por favor.
-No te lo permito.
-La que no te lo permite soy yo, ya te dije una vez, a mí me respetas, si querés que te respete.
Las 2 habían levantado la voz, y estaban a nada de comenzar a gritar y golpearse, ambas respiraron profundamente, y Laura se acerco a las escaleras y luego subió por ella, cuando había subido varios escalones, sintió la voz de Victoria.
-Escuchame una cosa, esto no se va a quedar así, te lo juro.
Ella siguió subiendo, como si no la hubiera escuchado.

Francisco entro en coma.
Isabel miraba a su esposo inerte con indiferencia, lo único que quería es que este muriera, hacia años que se había acabado el amor que sentía por él, para primero transformarse en indiferencia, y luego en odio.

Liliana se había mudado a un hotel barato, ya que para más no le alcazaba ni a ella, ni a Martín su novio, no porque este no recibiera más dinero de sus padres, si no porque se gastaba la mayor parte del mismo en droga.
Liliana miro los 2 vestidos sucios que yacían en la única y desvencijada silla que había en el cuarto.
-Dame plata para llevarle mi ropa a una lavandera.
-No tengo, dejame de joder.
-Por favor, dejate de drogar, esto es importante.
-Busca ahí en el saco, no me acuerdo si tengo algo.
Liliana busco en el saco, encontró 5 pesos, los tomo, junto los vestidos, los coloco en una bolsa, y salió con ellos, le pregunto al conserje donde podía encontrar una lavandera, este le dio la dirección de una y mientras iba hasta ella, pensó que desde que Martín se drogaba cada vez le interesaba menos, ella nunca había entendido lo que la mariguana le generaba, la había probado, aunque no encontró nada en ella que valiera la pena, y no quiso volver a fumarla.

Hacia 1 semana que trabajaba en un hospital publico, el lugar se estaba viniendo abajo, las paredes descascaradas, faltaban insumos, las camas viejas, los colchones rotos, las sabanas rasgadas.
Odiaba escuchar la propaganda de los logros del gobierno, cuando en realidad todo era maquillaje.
Se había cambiado el apellido, ya que no quería que lo reaccionaran con su padre, el presidente.
Había gastado todos sus ahorros en insumos, pintura, camas, sabanas, colchones y todo lo necesario para que ese hospital pudiera ser un lugar digno para los enfermos.
Laura un día lo siguió y después de ver lo qué Manuel estaba haciendo, hizo una donación anónima.

Lorenzo se sorprendió al verla hacer eso.
-Ahí tenias otra historia para exponer, el hijo del presidente se avergüenza de su padre, usa otro apellido, y se ocupa de los más necesitados, a los que el régimen prefiere ignorara.
-Si hiciera eso, lo más perjudicados serían los que son atendidos en ese hospital, y ellos no tiene la culpa de nada.
-Y la donación?
-No tengo por qué contarte mis decisiones, o si?
-Como quieras...

Cada vez que estaban cerca uno del otro, no podían evitar mirarse, y sentir como se les erizaba la piel, sentían deseos de besarse, abrasarse, hacer el amo, pero se trataban con la mayor indiferencia.
Una noche, Laura sintió golpes en la puerta de su habitación, cuando abrió se encontró con Manuel.
-Que queres?
-Saber hasta cuando vamos a negar esto.
-No sé, decime vos hasta cuando?
El la agarro de sus brazos, la acerco a él, y la beso.

sábado, 28 de septiembre de 2013

El arribo de Laura /14)

Norberto Díaz, hacia más de 20 años que trabajaba para Armando, silencioso, discreto, era el modelo de lo que tipos que desempeñaban esas labores debía ser, escucho lo que le pidió Armando que hiciera y se largo del despacho.
Francisco vio la mirada de su mujer, en ella no solo había amargura como hacia años notaba cada vez que se veía, si no odio.
-Sos un hijo de mil putas.
-Vos hablado así, me sorprendes.
-Como pudiste acostarte con mi hermana, sos una inmundicia.
-Tu hermana coge mucho mejor que vos, histérica de mierda.
-Hijo de puta, hijo de puta!
Mientras Isabel decía esto cacheteaba a Francisco, lo rasguñaba y pateaba.
Francisco, logro sostener las muñecas de Isabel e inmovilizarla, se acerco a su cara y le grito.
-Callate si no querés que te rompa la cara a trompadas.
-A mí no me vas a callar, hijo de puta!
Francisco soltó sus muñecas y le dio cachetada tan fuerte que la tiro al suelo, luego se acerco al teléfono y marco el número de la casa de sus suegros.
-No me importa lo que el viejo quiera, digale que si no me responde, su carrera política se va a la mierda.
A los pocos segundos tenia del otro lado del teléfono a Armando.
-Quién mierda te crees que sos para amenazarme?
-Alguien que tiene pruebas en tu contra, si me haces desaparecer, tu carrera desaparece conmigo, o acaso querés que llegue a los medios internacionales y nacionales todas las porquerías que has hecho y mandado a hacer a tus alcahuetes, así que mejor si diste una orden de que me pase algo, cancelalo.
Isabel se levanto, se corrió las lágrimas.
-No me importa que cosas tengas contra mi padre, pero de aquí te vas, fuera.
-Yo no me voy a ningún lado...o tú papito va a terminar peor que Mousolinni.
-mentira, te crees que te voy a creer algo, basura, fuera de acá y comenzo a empujarlo para afuera.
-Si querés me voy pero volveré a la noche, espero que para ese tiempo ya se te haya pasado la histeria.
- Fuera.
Llegaron hasta la puerta e Isabel siguió empujándolo hasta que terminaron al final de la vereda, las personas que pasaban por ahí comenzaron a desviar sus miradas en las dirección hacia la que apuntaban los gritos.
Francisco se quedo en el cordón, bajó un pie a la calle, y en ese instante un auto se acerco y lo atropelló.
Laura contempló por su ventana a Lialiana con 1 valija en cada mano, acercándose al portón, detrás de él, en un auto estaba Lorenzo, ella lo había mandado a que siguiera a Liliana y la fotografiara en todo lo que hacia.
También había mandado a un periodista de confianza a vigilar la casa de Isabel.
Todo está saliendo como debe.
Pensó Laura.
Sintió que alguien golpeaba su puerta y entraba.
Era Manuel.
-Que quieres?
-Qué tenés que ver vos en todo esto?
-En qué, en lo de Liliana? nada.
-No te creo.
-No me importa, y si eso era todo, te podes.
-Te voy a dar un consejo que no me pediste, mi familia no es tonta, y si yo sé que vos tuviste algo que ver con esto, ellos también, tené cuidado, y termina con lo que sea que empezaste.
-Lo voy a tener en cuenta.
-Deberías...
Armando había llamado varias veces a Norberto, sin esperanzas, pero igual quería tener la certeza de qué había hecho lo posible, cuando sintió el teléfono sonar, contesto inmediatamente.
-Qué hiciste?
-Lo que acordamos.
-La puta madre.
-Se arrepintió?
-No, pero ese hijo de puta dice que tiene pruebas y que si algo le sucedía iban a llegar a la prensa.
-Siempre dicen cosas parecidas para salvarse.
-Si, pero este no es idiota, algo debe tener, averigua con quién se trataba en esos antros de mala muerte.
-Cuente con eso.
Laura vio la foto del accidente que babia sufrido Francisco, y luego de consultarlo con su tío, lo publico en primera plana, bajo el título de:
Accidente?

sábado, 21 de septiembre de 2013

El arribo de Laura /13)

Sabia que se iba a enterar de algo horrible, tenia ganas de vomitar, de llorar y de gritar, pero se contuvo haciendo un gran esfuerzo y se limito a decir:
-De qué estás hablando?
-Francisco y yo...fuimos amantes...cuando tenia 15, y me hicieron la fiesta, y probé shampan y me maree, mamá para que los invitados no me vieran casi que me arrastro hasta mi habitación, siempre con su falsa sutileza, bueno yo me quedé ahí acostada y riéndome de todo y de nada, y al ratito llego tu marido, se sentó al lado de donde yo me estaba, me tomo la cintura y me beso, fue mi primer beso, suave, muy suave, después me paso su mano por la cara y me dijo que dentro de 2 horas me pasaría a buscar, que saliera por el balcón que él iba a estar esperándome afuera.
No sé por qué decidí ir, creo que para salir de esta casa, para estar por una vez lejos de vos mama, de todos, Francisco me parecía atractivo, y él como después me dijo se había dado cuenta...Bueno estaba esperándome...
Liliana le contó en forma patética como al verla él la había besado nuevamente pero no de forma suave, sino casi violenta, y a ella le había encantado, se sentía ecxitada, después le contó como fueron a un salón, donde todos gritaban, bailaban, y hasta se sacaban la ropa, además de que había visto a un hombre aspirara un polvo blanco y que al preguntarle a Francisco que era, este le había contestado que se estaba drogando con cocaína, ella quiso probar y Francisco le trajo un poquito, y le dijo qué lo hiciera con cuidado, al hacerlo, todos sus sentidos se habían intensificado, ella beso a Francisco y hasta lo masturbo, mientras él hacia lo mismo con ella.
Isabel al escuchar esto se llevo las manos a la boca y se alejo, fue al baño y vomito, luego se lavo la cara repetidas veces, y se miro al espejo, se sentía asqueada, traicionada, sola, pero decidió que quería escuchar todo, se seco la cara, y volvió a donde estaban los demás.
Liliana había dejado de hablar cuando su hermana salio de la habitación, y no dijo nada más hasta que esta regreso.
El los próximo encuentros si me acosté con él, y después me...empecé a acostar con un viejo para pagarme la droga...Me coste con algunos de tus amigos y miembros del partido papá...
Todos le decían que s callara, Victoria y Armando hicieron amagues de pegarle, pero Laura se ponía contra ellos y se los impedía, además Liliana los miraba desafiando los, podían hacerle lo que quisieran peor no la callarían, siguió hablando, contándoles de las drogas, el sexo, de que Francisco apostaba, se acostaba con menores de edad, se drogaba, hasta que en un momento se calló.
Luego se encerró en su habitación y comenzó a hacer las valijas.
Isabel, lloraba y se abrazaba a una Victoria imperterrita que la consolaba, aunque sus ojos y su mente estaban en la habitación de Liliana, quería encerrarla y no volver a verla por el resto de su vida, quería que el tiempo retrocediera y nunca haber quedado embarazada de ella, quería que Francisco tampoco nunca hubiera formado parte de su familia, que desapareciera, que lo mataran y  se borrara por completo el recuerdo de su persona.
Armando quería lo mismo, y por eso se encerró en su escritorio y llamo a su hombre de confianza.






sábado, 14 de septiembre de 2013

El arribo de Laura /12)

Se maquillaba maquinalmente, se arreglaba el pelo, y buscaba sus vestidos más provocadores, todo después de cerrar con llave la puerta de su habitación, luego de verse en el espejo, abría la puerta-ventana del balcón, el balcón era muy largo y todas las habitaciones lo tenían, al costado había una escalera que conducía al jardín, al construirse la casa había sido un capricho del arquitecto, y Liliana ahora se lo agradecía.
Luego de caminar varios metros por el jardín, abrió el portón con una llave que le había hecho copia hacia ya 3 años y salió a la calle.
Camino hasta la esquina y se subió al auto de su cuñado Horacio.

El teléfono sonó a las 5 de la mañana, Armando lo atendió, acaba de lavarse las manos luego de ir al baño y al primer ring, levanto el teléfono.
-Sabe donde está Liliana?
Antes de que pudiera articular palabra, la persona que había hablado, corto.
Armando fue casi corriendo a la habitación de Liliana, la golpeo varias veces, cada vez más fuerte, lo que provoco que todos se despertaran y rodearan la puerta, llamo a la sirvienta, que llego con grandes ojeras y una copia de la llave en su mano.
Al entrar y no encontrarla entro en pánico, casi todos lo hicieron, menos Laura, a los pocos minutos de entrar a la habitación y no encontrarla, sonó nuevamente el teléfono.
-Quien mierda habla?
-Tranquilo, su hija está bien, bailando y disfrutando de los placeres de la noche, dentro de unos minutos regresara...como lo hace todas las noches.
Armando ordeno que apagaran todas las luces, y espero.
Liliana llego a los pocos minutos, tal cuál le había anunciado la voz, sentía una profunda mezcla de rabia y decepción, su hija menor, su muñeca, era una ...puta, le dolía hasta pensarlo.
Luego de entrar por el mismo balcón por el que había salido, Liliana se iba a quitar los zapatos, que le estaban rompiendo los talones cuando la puerta de su habitación se abrió y encendieron la luz.
-Papa!
Este sin decirle nada, la agarro del brazo, y le dio 2 cachetadas, la 2 de revés.
-Sos una puta de mierda, tendría que matarte.
Cuando Armando soltó su brazo, ella instantáneamente se llevo las manos a la cara.
-Perdoname...
Su disculpa sonaba falsa, todos lo notaron, esto aumento la bronca de Armando, que comenzo a golpearla de nuevo, enseguida Manuel llego y alejo a su padre de Liliana.
-Basta papa.
-Que mierda te metes, es mi hija.
-Que vas a arreglar pegándole, eh, me podes decir?
-Desquitarme, castigarla, que mierda querés que logre, tengo una hija puta.
-Y de que te sirve gritarlo, no ves que con eso te lastima vos más de lo que la lastimas a ella?
Las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas de Armando, sumándose a las que ya corrían por las de Victoria y Liliana.
-Tenés razón, a esta...no vale la pena.

3 horas después llego Isabel.
Victoria la miro sorprendida.
-Que haces aquí?
-Lialiana me dijo que viniera.
-Así es.
Dijo esta al pie de la escalera, no se había cambiado, ni siquiera se había lavado la cara, por lo que tenia todo el maquillaje corrido.
-De qué?
-De tu marido y de mí.

sábado, 7 de septiembre de 2013

El arribo de Laura /11)

Antes siquiera de tocarse la mejilla, Laura le devolvió la cachetada, y antes que Victoria pudiera reaccionar la agarro del cabello y la acerco a ella hasta que sus narices estuvieron a punto de tocarse.
-No se te vuelva a ocurrir ponerme una mano encima, vieja de mierda, o esta cachetada te va a parecer una caricia.
Soltó su cabello, y Victoria salio casi corriendo de la habitación, para encerrarse en la suya.
Se toco varias veces la mejilla roja, irritada por el cachetazo, le dolía la cabeza por el tirón de pelo, busco en un pequeño frasco y saco 2 aspirinas, las trago y se quedo mirándose en la espejo de su cómoda.
Solo 2 personas le habían levantado la mano, una esa chica patética que espr4raba se estuviera pudriendo bajo tierra o en algún sórdido prostíbulo, y ahora Laura, odiaba a esa mujer, quería que desapareciera de su familia, aunque no sabia como, su hijo no la correría ni siquiera por el hecho de que se acostara con su hermano, al contrario, eso podía aliviarlo, ya que no tendría siquiera que tocarla.
Esa hija de puta no busca plata, tiene de sobré, no busca prestigio, qué busca...destruirnos, eso es lo que quiere...pero por qué, te voy a descubrir Laura...

Laura se rió un rato, hasta que su sonrisa se desvaneció tan rápido como había aparecido.
A ella también le recordó la vez anterior en que se habían enfrentado.
Cuando era una infeliz, sin un peso, una idiota engañada, la pobre de la que el rico se habían aprovechado, dejado embarazada, esa chica que lo único que podía generar era pena, burla o irritación en quien la viera.
Pero ya no soy esa, nunca más me van a humillar, ni a pisotear, llegó mi momento de hacerlo, juro que las lágrimas que correrán en esta casa no serán las mías.

sábado, 31 de agosto de 2013

El arribo de Laura /10)

Que poco tenía que ver ese vestido blanco, con una cola larga, en la iglesia más grande de la ciudad, con sus pensamientos.
La venganza, este era un paso más, transcendental, pero uno más, igual en ese momento le costaba concentrarse en su venganza, cada vez que tenía cerca a Manuel le costaba concentrarse en otra cosa que no fuera él, luchaba contra ese sentimiento, pero cada día se le hacía más difícil ignorarlo.
Su padre la estaba esperando para llevarla del brazo hasta el altar.
Conocer a su tía y a su padre, habían los mejor que le había pasado en la vida, Pablo al verla se había dado cuenta que esa era su hija, tenia sus mismos ojos, ambos había hablado y llorado hasta la saciedad, querían conocerse y que el otro los conociera, querían lamentarse de todos esos años perdidos.
Hasta que llego el momento de contarle de su plan, Pablo al ver la foto de Armando, no pudo dejar de mirarla como si esta lo hubiera hipnotizado.
-Este hombre...no lo puedo asegurar, pero creo que es el amante de tu madre, quien la asesino.
9 años había pasado desde ese momento, y ahora Pablo la llevaba hacia el altar y estaba a pocos metros del que posiblemente asesinara a su esposa y arruinara su vida.
Laura había inventado que su padre era un hombre de negocios muy ocupado, que no había podido presentarse antes como era debido, pero que estaría sin falta en la boda religiosa.

La boda tuvo toda la pompa que el hijo del presidente merecía, abundaron las sonrisas y felicitaciones falsas, los regalos caros e inútiles, y todos los clichés que un casamiento de esa envergadura necesitaba, fueron portada de todos los diarios, incluyendo el de su tío, el de mayor tirada.

La luna de miel la pasaron en Córdoba, en una estancia que tenia la familia, de hecho Armando le había hablado alguna vez de ella en los mese que había pasado juntos.
Ambos se instalaron en habitaciones separadas y apenas se veían a la hora de las comidas.
Al regresa Laura creía que ya no sentiría lo mismo por Manuel, pero fue una estúpida ilusión, al verlo to0do lo que había anulado por semanas regresaba tan o más latente que antes.

Manuel pensaba que mirar y pensar en esa mujer era una traición, más que a su hermano, con quien dudaba que Laura tuviera algo, a la memoria de su mujer, que hacia pensando en Laura, cuando apenas hacia unos meses que esta había muerto, acaso no juró que ese era el amor de su vida? que no se volvería a enamorar nunca? idiota, esas promesas no se deben hacer.
Igual, que puede nacer de una traición? se dijo.
Nada bueno, nada, sería comenzar podrido, la puta y el sinvergüenza dirían o el canalla, 2 miserables, tal para cuál, y qué mierda me importa lo que dijeran?
Pero no...ella no se merece eso, no, quién carajo soy yo para cagarle la vida, mejor me voy de acá y no vuelvo.
Comenzó a buscar departamento, pero una parsimonia deliberada se apoderaba de él, antes que agarrara el teléfono y se comunicara con el agente de vienes raíces que se ocupaba del departamento, era más fuerte su necesidad de verla, de estar cerca de ella, de sentir su voz, su olor, de ver su mirada, sus labios, su piel, que sus escrúpulos, lo que sentía por ella, aunque en cierta forma le parecía un oasis que o llevaría a un dolor y una angustia más profunda, a lo mejor eso era una burda forma de escapar al duelo por la muerte de Natalia.
No sabía qué era lo que pasaría, ni como acabaría eso, lo más probable era que en un desastre, pero algo le impedía alejarse.
Los primeros días al la vuelta de la luna de miel, Laura y Manuel trataban de mantenerse alejados, ella pasaba todas las horas que le eran posibleses la redacción o en la casa de su tía.
Manuel a pesar de la oposición de su padre, que le ofreció un puesto en el ministerio de salud publica, acepto ser director en un hospital de uno de los barrios más pobres de la ciudad.
Apenas cruzaban miradas, ya que ni para intercambiar palabras tenían fuerzas de lo intencionalmente cansados que regresaban.
A pesar de todo, Victoria noto algo, desde que Laura la saludara había sentido recelos y una profunda desconfianza hacia ella, y en el tiempo transcurrido esto no había hecho más que aumentar, sabía que era obvio que no se había casado con Gustavo por amor, pero lo que más la desconcertaba era que tampoco lo había hecho por dinero, esa mujer tenia otras intenciones, y ella las descubriría como fuera, aunque no era fácil, alguna de sus amistades la habían conocido en la adolescencia, pero de su padre no se sabía nada, al igual que de la propia Laura, como si hubieran nacido hacia 9 años.
Cuando comenzó a observar las miradas que se echaban Laura y Manuel, su desconfianza se transformo en odio, esa mujer quería destruir a su familia...
Desde ese momento no dejaba de estar pendientes cada vez que Laura y Manuel estaban cerca, los espiaba, esperando ansiosa lo que estaba segura que sucedería.

Una noche, Laura llego más tarde, había avisado que no iría a cenar, que tenia mucho trabajo, aunque no era cierto, ya no soportaba la cercanía de Manuel, sentía ganas de besarlo, de tocarlo, de sentir sus brazos en su espalda, estaba enamorada de él.ñ
Manuel había tenido franco, y se había quedado en el living esperando que ella llegara, Victoria desde arriba lo miraba, al sentir la cerradura en la puerta, el corazón de los 3 se aceleró.

-Que tarde llegas.
-No se compara con tu ocupación, pero los periodistas también somos sacrificados, hoy fue un día de mucho trabajo.
-Me imagino...pero no para vos.
-De qué estás hablando?
-Lame a la redacción y me dijeron que te había ido temprano.
-Quién te crees que sos para andar vigilando?
-El hermano de tu marido, al que estoy seguro que engañas?
-Ah si, y por qué no está él con vos? no se lo dijiste, verdad? entonces qué querés, yo no voy a aceptar reclamos de nadie, ni siquiera de mi marido, quién estoy segura ni siquiera está.
-Que matrimonio raro el de ustedes.
-Cada matrimonio es diferente.
-Supongo, aunque yo no podría haber estado ni un día lejos de mi mujer, mucho menos sin saber donde está.
-Querés que te repita lo que te acabo de decir?
-No, quiero saber donde mierda estuviste,  y por qué mentís.
La agarro de ambos brazos, ella se puso roja inmediatamente, igual él.
-Qué te importa?
-Me importa...
Y la beso, ella no trato de impedirlo, no quería, ni podía, acarició su cara, y el su cuello, sintió su erección, y se alejo.
-Basta...
-Laura.
Ella no respondió, subió corriendo las escaleras, y se encerró en su habitación.
Dentro se encontró a Victoria, que se acerco rápidamente a ella, y le dio una fuerte cachetada.
-Puta.



















sábado, 24 de agosto de 2013

El arribo de Laura /9)

Victoria y Armando disimularon sus sonrisas, hacia tanto que sus sonrisas eran falsas que ya se veían más autenticas que las pocas veces que sonreían de verdad.
-Realmente nos has sorprendido.
Dijo Armando, con una gracia que hasta parecía sincera.
-Si que lo hiciste, hijo.
Gabriel dijo lo acordado.
-Hace casi un año que nos conocemos con Laura, al principio solo eramos conocidos, luego nos hicimos amigos y ahora somos prometidos, quise saltearme el ser novios, porque no lo considero necesario, creo que en todos estos meses alcanzamos ha conocernos bien, no?
-Claro Gabriel, y lo siento muchísimo señor Armando, señora Victoria.
-No hay de que, querida.

Toda esa belleza que lo rodeaba, los altos arboles, las verdes montañas, el lago cristalino, y el ocaso que tantas veces había visto, se le hacia el feo, ahí en sus bazos estaba ella, muriendo, sabía que no pasaría de ese día, o esa noche, ya pronto sería de noche, el ocaso estaba en su cumbre, el sol anaranjado, casi rojo.
Y Natalia débil, Natalia muriendo, le parecía tan absurdo que esa mujer a la que había conocido 5 años atrás, tan joven, tan vital, se estuviera consumiendo entre sus brazos, eso era, ese último y terrible año desde que descubrieran su enfermedad, hasta llegar a este momento, todos los vomitos, el tratamientos, los llantos de dolor, los ruegos por morfina, la delgadez, el color de su piel tornándose cada vez más pálida, la perdida de su cabello, y el vacio cada vez más profundo en sus ojos, la muerte la iba ganando, y lo peor es que ella se daba cuenta de cada paso que esta daba.
Y ahora era el final, sintió como su respiración se hacia cada vez más leve, y la escucho susurrar.
-Te amo...
-Y yo a ti, te amo, mi amor.
Y luego nada, la muerte, cuando sintió que ya no respiraba, le cerro os ojos, y se quedo con ella hasta que llego la noche, allí abrazado a lo que ya era un cadáver, llorando.
Luego la levanto y la llevo hasta la cama, donde la recosto, llamo al hospital del pueblo, y al cabo de una hora todo el pueblo se encontraba allí, ambos eran muy queridos por toda la comunidad, él como medico del pueblo, había ayudado a construir el hospital, todos desde nacimientos hasta defunciones, pasando por cualquier enfermedad, había sido atendidas por Manuel, quién se ocupaba de todo lo que le era posible,  lo que no, lo derivaba y si era necesario se ocupaba de los gastos del traslado.
Pero todo eso ya no significaba nada para él, todo eso había muerto con Lucía.
Al dí siguiente, hizo su equipaje, y antes del amanecer salio del pueblo, para no volver nunca más.

Hubiera preferido poder pagarse cualquier hotelucho, pero i para el más miserable le alcanzaba, por lo que cansando por el viaje de tantas horas, con los ojos rojos de tanto llorar, y con un gran fastidio, toco las puertas de su casa natal.

Todos se sorprendieron al escuchar la puerta, incluso Laura, nadie esperaba visitas.
Al abrir una de las sirvientas la puerta y ver a Manuel, Magdalena se paro y fue a recibirlo, Victoria, también se levanto, aunque con mucho menos entusiasmo
El resto, esceptuando Lilina a la que parecía serle indiferente la llegada, se mostraron disgustados.
Laura había visto fotos de Manuel, con su mujer en el sur, aunque no había sabido que hacer con él, ahora que lo tenia enfrente menos, pero ya vería que lugar le buscaba en su plan.

sábado, 17 de agosto de 2013

El arribo de Laura /8)

Gabriel la miro entre sorprendido e irónico.
-Ah, y por qué?
-Mis motivos no importan, vos no querés que esto se sepa, y te estoy dando la posibilidad de que así sea, la aceptar o asumís las consecuencias, elegí.
-Está bien, cuando anunciamos nuestro compromiso.
-Mañana, más o menos a ésta hora.
-Y donde te encuentro?
-Ve a este lugar.
Lorenzo le dio un pequeño papel con una dirección.
-Quieres que consiga las alianzas?
-No, yo te las daré, nos vemos mañana, sin falta, no te olvides de anunciar el vento a tu familia y de vestir acorde.
-Claro.
Laura, trataba de mentalizarse ese nombre, y acostumbrarse que era el suyo, se coloco un vestido azul, muy bello, y llego al lugar pautado, ahí estaba Gabriel esperándola, de gala también.
-Estás hermosa.
-Gracias, igual no necesitas elogiarme.
Diviso la casa, otra vez esa ca, aunque sentía que otra persona era la que la miraba ahora, comenzaba su venganza, ese día volvería a ver a Armando y a Victoria.

Sus hijos ya estaban arreglados, Sandra la mayor, con su vestido blanco, y los mellizos con sus trajes color café.
Ella también estaba arreglada, aunque nunca se había sentido linda, cruzada de brazos esperaba que llegar Roberto, mientras las agujas del reloj pasaban, ella no dejaba de pensar que lo había amado, era tan lindo, tan caballero, puro oropel, hasta demostrarle no ser más que un haragán, alcohólico y sobre todo miserable, parte de ese amor se había transformado en indiferencia y a veces en odio, pero a pesar de todo, una parte de ella lo seguía amando.
Roberto llego, la resaca se le notaba a la distancia, su caminar era atropellado, y al acercarse su olor a alcohol más, Isabel hizo que le subiera un café bien cargado, y le dijo que por favor fuera a ducharse, él lo hizo de mala gana.
Al volver estaba  como si nada hubiera pasado, con una gran sonrisa y de gala, Isabel pensó en lo bien que mentir y cubrirse.

Liliana se probo varios vestido, ninguno la satisfacía, aunque todos le quedaba bien, se decidió por el más coservador, y guardo el más provocativo, soltando una carcajada.

Victoria se coloco al pie de la escalera, todo estaban ubicados al rededor de ella, esperando la noticia que tenia que darles Gabriel.
Armando se puso al lado de Victoria.

Gabriel y Laura entraron.
-Mamá, papá, familia, el motivo de esta reunión es para anunciarles mi compromiso con ésta hermosa mujer.

sábado, 10 de agosto de 2013

El arribo de Laura /7)

A Silvina le seguían retumbando las palabras que le había dicho su tía, nueva vida, ella solo podía pensar en muerte, la de su hijo, la de su madre, la de su cuerpo, ya que probablemente nunca podría volver a embarazarce, y la de su inocencia, pensó que lo único que le quedaba para seguir viviendo era pensar en la venganza, en arruinarle la vida tanto a Armando como a toda su familia, que ellos también murieran por dentro y sintieran la misma angustia que ella sentía.
Una semana después de haber ingresado le dieron el alta, su tía la llevo hasta la casa de su esposo, que ahora también era de ella.
La casa era igual o más imponente que la de Armando, más barroca, aunque en ella solo vivía Armando, su esposa, y el hijo que este había tenido con su anterior mujer.
Bautista Soto, el esposo de su tía y dueño de la casa, la recibió con los brazos abiertos, era un hombre robusto, que aparentaba menos edad de la que tenia, se veía agradable y se adivinaba su carisma .
-Bienvenida muchacha, sé que ha pasado muchas cosas, pero quiero que aquí te sientas como en tu casa.
Una imperceptible sonrisa se dibujo en los labios de Silvina, su casa, nunca había tenido una casa, o si, pero no recordaba nada de ella, y el convento nunca le había parecido su casa o un hogar.
-Gracias.
Al otro día conoció a Mauro, el hijo de Bautista, este la trato con indiferencia, a la que ella correspondió, en los próximos meses apenas cruzaron palabra, ya que él siempre estaba viajando, o en bares y fiestas.
Bautista y Mónica la llenaron de atenciones, aunque sin absorberla, la dejaban estar sola cuando sentían que podían agobiarla, le respetaban sus silencios, y la acompañaban cuando les parecía que ella lo necesitaba.
Mónica le compro ropa y zapatos, Bautista le puso profesores particulares, y al año de llegar se sentó junto a Mónica frente a ella.
-Estuvimos hablando con tu tía, y si a vos te parece bien, nos gustaría enviarte a un colegio en Estados Unidos.
-No, no quiero vovler a un colegio pupilo.
-No, nada de eso, vos te quedaría en un departamento con Mónica, y yo iría lo más seguido posible.
-Por qué hacen esto.
-Porque te lo mereces, tus profesores dicen que sos una alumna con mucho potencial, y además casi no querés salir de acá...esparamos que allá si quieras salir y conocer a otra gente, para qué no tengas que ver solo nuestras caras, que te parece?
-Bueno.
Tomo por primera vez un avión, el ver las casas, solo como puntos blancos, y luego las nubes tan cercas, le parecía estar viviendo al revés, pero le encatno la sensación.
En Wisconcin fue a u colegio mixto, y obtuvo muy buenas calificaciones, luego lleno solicitudes y entro a Harvard, donde estudio periodimo.
Siete años había pasado fuera de su país, era otra persona la que volvía, una mujer, una profesional, y un nuevo nombre, pero su deseo de venganza seguían.
Su tío la nombro co-directora del diario, en esos días asumió la presidencia Armando García Vera, el dictador que había estado más de 10 años en el poder y para él cuál Armando había desempeñado diferentes cargos, había muerto, pero ates de hacerlo había dejado por escrito que su sucesor sería este.
Dejo el diario con la portada del nuevo presidente, alrededor del mismo estaba repleto de fotografias de toda su familia, sus 4 hijos, todos tenían algo con los cuál ella podría usar en su contra.
Tomo la foto de Gabriel, el hijo menor.
-Buen trabajo, Lorenzo.
-Gracias, igual para eso estoy, no?
Lorenzo había sido el hombre de confianza de su tío, este lo saco de la calle y lo había hecho estudiar y prepararse, lo que más le gustaba a Lorenzo era investigar, escudriñar, y para eso lo tenia Bautista, Lorenzo se podía meter donde quisiera, tenia una habilidad natural, su padre lo había obligado a robar y engañar de chico, y esa habilidad le había servido para descubrir la verdad sobre varios casos, sobre todo políticos y policiales.
A veces escribía en el diario, aunque eso era algo menor para él, y siempre lo hacia bajo diferentes seudónimos, lo que le gustaba era descubrir la verdad, saber que escondían los demás, la adrenalina de poder ser capturado e cualquier momento.
-Igual, gracias.
-A qué hora paso por vos?
-A las 22:00.
-Está bien.
La calle era una zona industrial, medio alejada del centro, y donde apenas un farol la iluminaba-
Lorenzo apago las luces del auto, y ambos se bajaron.
Fuera no se oían más que el ruido de sus tacos sobre el cemento.
Lorenzo toco una puerta, el lugar parecía abandonado, no se veía ni escuchaba nada salir del mismo.
A los pocos minutos sintieron como un metal se corría y un ojo desde detrás de una mirilla los observaba.
-Acá no se puede...
-Ya sé, Adrían, pero nos podes hacer el favor.
-Como sabes mi nombre?
-Sh, toma, acá tenés 500 pesos, con esto podes vivir un año, y buscarte otro trabajo, los querés? bueno abrí la puerta, y después andate.
El hombre hizo eso.
Ellos entraron, subieron por una escalera hasta otra puerta y detrás de ella encontraron un bar, 
El mismo estaba iluminado con lamparas rojas y azules, se veía bien, sonaba un bolero, y varios hombres estaban bailando entre ellos sobre una pequeña pista.
Todos se detuvieron un momento al verla, sus ojos la miraba algunos intrigados, pero la mayoría asustados, sintiendo que podía ser la mujer de alguno de ellos, Silvia llevaba un velo sobre su rostro.
Pedro no, él estaba tomando un escoses en las rocas, apoyaba su cabeza sobre su mano izquierda, y su brazo sobre la mesa.
Al ver que la se acerca, su reacción cambio, se coloco las manos en los codos, espectante y asustado.
Silvia se sentó frente a él, y Lorenzo en la silla del costado.
-Quienes...son ustedes, qué quieren?
Silvina sin decir nada, saco su foto de su pequeña cartera y se la enseño.
En ella Pedro se estaba besando con un hombre.
Pedro abrió muy grandes los ojos, bajo la foto, y puso sus manos sobre ella, como tratando de esconderla.
Silvina hablo.
-Tranquilo, si haces lo que te digo, nadie volverá a ver esa foto, ni otras que tengo guardadas...
-Cuanto querés?
-No se trata de dinero, quiero otra cosa.
-Qué?
-Que te cases conmigo.


 

sábado, 3 de agosto de 2013

El arribo de Laura /6)

No podía correr, lo sabía, Armando la agarro del antebrazo y la arrastro hasta el auto, puso este en marcha y acelero.
-Que mierda querés?
-Que carajo fuiste a hacer a mí casa?
-Tu casa, tu esposa, tu familia, hijo de puta.
-Callate la boca.
Con la mano derecha Armando le dio un cachetazo de revés, Silvina entonces comenzó a golpear la ventanilla y a gritar.
-Me tiene secuestrada, ayudenme.
Golpeaba con sus puños lo más fuerte que podía la ventanilla, peor ésta no se rompía, lo más que logro fue que comenzara a rasgarse, pero en ese momento Armando paro el auto, se saco un revolver que traía debajo de la cintura y le apunto.
-Si, seguís gritando, te mato.
-Y si no también.
-Para qué querés vivir? Sos una basura, una infeliz olvidada, seguramente bastarda, a la que tu padre o tu madre metió en un interno para sacarte de encima.
Silvina, comenzo a llorar, pero rápidamente corrió sus lágrimas, no quería mostrar debilidad frente a Armando, auqneu este la fuera a asesinar.
-Y a vos te gusta la basura, no? O por qué mierda te acostaste conmigo?
-Claro, como a una prostituta, lo malo es que vos te creíste otra cosa, no sé qué, de verdad creías que te iba a convertir en mi esposa? sos una idiota, y ya me cansaste, bajate del auto, sin hacer escandalo eh.
Silvina bajo, sintió que le quedaban pocos minutos de vida, paso sus manos por la panza.
El hotel era un viejo edificio que de a poco se estaba viniendo abajo, el encargado que a su vez parecía ser el dueño del lugar por como se comportaba, les dio una habitación sin despegar sus ojos de Silvina.
Silvina pensó en decir todo, pero de qué serviría? sería responsable de la muerte de ese hombre...
Una vez dentro de la habitación Silvina se abalanzó sobre el, tirándole del pelo, y metiéndole los dedos en los ojos, instintivamente Armando le dio con el culatazo del arma y esto la tiro al suelo, dejandola apenas consciente, aunque sin fuerzas para levantarse.
Armando dejo el revolver sobre la cama, y comenzo a patearla, una y otra vez en su estomago, hasta que su vestido comenzo a teñirse de sangre, cada vez era mayor la mancha, y traspasaba el vestido para llegar al piso, siguió pateando y pateando, lo hacia absoluta furia con la que lo hacia y con una gran excitación.
La habitación e la que se despertó Silvina no era la del hotel, lo noto ni bien pudo abrir los ojos, y aunque se sentia mareada y dolorida, pudo captar varias cosas, como el suero que tenia en su brazo, o que una mujer a la que nunca había visto antes estaba sentada al lado de su cama, esta al ver que ella había los ojos, se acerco.
Silvina sintió la boca reseca y paso su lengua por los labios, la mujer adivinando su necesidad le alcanzo un vado y con un pañuelo mojo sus labios.
Noto enseguida que la mujer no era enfermera, ya que no estaba vestida como una, y por lo que pudo haber había en sus acciones había algo más que el mecánico desempeño  de un trabajo.
-Quien...es usted.
-Tranquila, hablaremos cuando te sientas mejor, descansa.
Silvina como si esas palabras ejercieran cierto poder ignotico sobre ella, sintió como se adormecía.
Unas horas después, al despertar, si estaba mucho más lucida, y la mujer seguía ahí, esta vez parada cerca de la ventana.
-Ahora si me va a decir quién es?
-Soy...tu tía.
-Qué?
-Y mis padres, que paso con ellos?
-Es una historia muy larga.
-Que importa, cuentemela, o se cree que tengo algo más que hacer.
La señora la miro entre apenada.
-Lo sé, pero en tu estado.
Silvina recién tomaba verdadera conciencia del por que estaba allí, Armando, los golpes.
-Mi hijo, como está? Nació, verdad, digame que está bien, por favor.
La mujer bajo su miraba.
-Voy a llamar al doctor.
-No, digame como está?
-Lo siento...
Muerto, claro, como no iba a morir, la pesadilla cada vez se volvía más un recuerdo vivido, las patadas, la sangre corriendo por sus piernas...
Silvina se largo a llorar, sentía tristeza, furia, vergüenza, y sobre todo odio.
A los pocos minutos, llego un doctor y le inyecto un calmante, al despertar pidió ver el cuerpo del bebe, el doctor primero se negó, pero frente a su insistencia cedió.
Al verlo sintió que se moría junto con él, tan pequeño, y estaba repleto de moretones, se descompuso y casi se desmaya, la tuvieron que contener y enseguida cubrió el cuerpo con una sabana.
El doctor quiso inyectarle otro calmante, pero ella le pidió que por favor no lo hiciera, y este acepto, se dio un baño, todavía sentía dolor, había pasado 2 días entre la vida y la muerte.
Luego de vestirse, y ver que la mujer seguía allí, le dijo.
-Cuenteme todo.
-Está bien.
 La mujer se llamaba Mónica, que al verla bien tenia un cierto parecido con ella, era la hermana de su madre, habían crecido en una casa pequeña, pero en la que nunca les falto lo indispensable, su padre había muerto cuando su madre Lucía tenia 18, y ella 11, al poco de cumplir la mayoría de edad conoció a Luis, un ferroviario, que arreglaba las vías, se enamoraron y se casaron a los pocos meses, un año después nacía ella, Luis era un buen hombre, un poco ignorante ya que solo había hecho hasta primer grado, pero las quería mucho a Lucia y a ella, además si podían les daba algo de dinero a su suegra, Matilde, para que las 2 pudieran vivir.
-Y qué paso, para que ese paraíso, se acabara?
-No era un paraíso, y menos para tu mama, ella era hermosa, así como vos,siempre fue ambiciosa y sobre todo soñadora, igual se había enamorado de tu papa, porque este también era muy guapo, y sé que lo quiso, pero...una vez formada la familia, se empezó a cansar de la monotonía, tu padre trabajaba 10 horas, y llegaba cansado, siempre me decía que parecía que vivía con un animal, que solo comía y dormía, no la llevaba a ningún lado...
Mónica continuo contándole, a pesar de que a veces quería parar, Silvina le exigía que siguiera, que quería escucharlo todo, que no omitiera nada.
Lucia quería salir, y también vivir en una mejor casa, con mejores muebles, varios veces le dijo a Mónica, que se arrepentía de haberse casado con Luis, que este no la satisfacia, que ni siquiera le hacía el amor, se pasaba el día limpiando la casa y repasando los pocos muebles que tenia, además de alimentar y cambiar a la niña, aunque no le gustaba ser madre, se esforzaba, igual todo la frustraba, comenzo a dejarle la niña a ella, y a salir, se compro telas y se hizo vestido..hasta que conoció a alguien, nunca le dijo a Mónica quién, y  solo se entero cuando era demasiado tarde, una noche la policía despertó a su madre y esta a ella, para que las acompañaran a reconocer un cuerpo, era Lucia, había sido asesinada a golpes en una pequeña casa alejada y semi abandonada, aunque dentro de ella se notaba que alguien había estado sino viviendo por lo menos yendo seguido.
Arrestaron a Luis, suponiendo que él la había encontrado con su amante y la había matado, presumieron que el amante había logrado huir antes.
Luis negó todo, y ella le creyó, pero no pudo hacer nada, era solo una adolescente, su madre Matilde creyendo que Silvina era hija bastarda del amante de Lucia no quiso saber nada de ésta y la metió a un convento, sin decirle en cuál a ella.
Pasaron los años, Mónica se dedico a coser para afuera, su madre murió 10 años después, y comenzo a buscar el interno donde estaba  ella, sin éxito, sin éxito, no tenia los recursos para ir de una ciudad a otra, así que tuvo que visitar solo el de las ciudades que limitaban con su partido.
Luego hacía 2 años en uno de los viajes que hacía para buscar el internado, conoció en el tren a un hombre, Ramiro, era varios años mayor que ella, este la conquisto, le había dicho que era reportero, pero luego de pedirle matrimonio y que ella aceptara le confeso que era el dueño de El Fundador, el diario más importante del país.
Desde ese día buscaron en todos los internados de la provincia, hasta que encontraron uno en la ciudad donde los datos coincidan con los de ella, pero otra vez como sucediera con su hermana, se había enterado demasiado tarde.
Una vez que Mónica termino, ambas se abrazaron.
-Nunca tendría que haber ido de allí.
-No pienses en eso, pensa en que tendrás una nueva vida.