sábado, 16 de junio de 2018

Encrucijadas de la vida /42)

-Gracias por aceptar esta entrevista, Isabella.
-Gracias a vos, por todo.
-Creo que mejor que preguntarte, es escucharte, así que, contanos todo lo que quieras, lo que sientas, lo que necesites expresar.
-Repetirte mi agradecimiento, gracias por hacer llegar copias a mí departamento el día de mi boda donde se veía y oía a mi padre hablando con mi prometido.
Gracias por abrirme los ojos, gracias por hacerme quedar como una pobre niña rica, bueno, eso no es mérito tuyo, sino de mi padre y un poco mío también, pero quiero reconocer tu granito de arena.
Sé que eras la amante de mi padre, yo también tengo fotos, vídeos, y demás, todos en el medio lo sabían, pero te protegían, por corporativismos, creo que en el periodismo es donde más fuerte es, bueno en este país creo que no hay área que se salve de eso, pero por suerte las redes sociales no se silencian, ya ahora en este momento todos deben saber que fuiste la amante de mi padre y que todo lo hiciste por despecho.
Ojo, no te lo reprocho, mi padre es una mierda, y ojalá nunca llegue a ser presidente, pero vos sos otra mierda igual o peor que él.
Peor creo yo, porque sos hipócrita, cínica, te abanderas detrás de la honestidad intelectual, y sos la persona más miserable que puede haber.
Mi padre se tendría que haber casado con vos, son tal para cuál.
Isabella se levantó, se quito el micrófono, lo dejó sobre la mesa vidriada y caminó hasta la puerta del estudio, una cámara la seguía, pero esta vez no huía de ella, sino que la miraba desafiante.



Encrucijadas de la vida /41)

A los 12 años, Sofía se subió por primera vez al auto de su padre como conductora, estaba nerviosa, las manos le sudaban, pero ya sabía de memoria lo que se suponía que tenía que hacer, hacer girar la llave, poner el pie en el embrague, luego apretar el cambio, ir sacando suavemente el pie del embrague y apenas rosando el acelerador, hasta que el auto arrancara.
Lo había logrado luego de 3 intentos, ya cuando empezaba a frustrarse el auto arranco, se paro cuando quiso poner segunda y le costó varios intentos más, volverlo a poner en movimiento.
Cuando llevaba menos de 1 cuadras, sintió que pasaba por encima algo, creyó que era una piedra, pero cundo miro por el espejo del retrovisor, se paralizo, y el auto unos metros después, y que había sacado el pie del acelerador.
No podía escuchar lo que su padre le día, se bajó del auto y llegó hasta donde estaba la victima, un perro cachorro, recordaba que la perra de su vecino había parido hacía casi 1 mes, ella había nido a ver los cachorros y pensaba quedarse con uno, no era el que acababa de atropellar, pero lo recordaba.
Se arrodillo y el ver sus ojos inertes, sus sesos desparramados por el asfalto junto con sus tripas, la hizo llorar y luego vomitar.
Por 4 años no había vuelto a sentarse frente a un volante, y la muerte del perro la había tenido presente todo ese tiempo, en pesadillas, en visiones que se le venían cada tanto, eran como fogonazos que de repente aparecían sin saber de donde.
En parte por esa culpa, sumado con sus ansías de rebelarse contra su madre, había probado por primera vez la droga, quería evadirse y liberarse.
La droga, por la droga había conocido a Alejo...
¿La muerte de este hijo de puta me perseguirá como la del cachorro? Peor, porque aunque el cachorrito era inocente, yo no quise matarlo, pero a este si.
Y servirá de algo su muerte, si, no violará más, seré la heroína de las mujeres violadas, gran consuelo, eso me sacara las pesadillas, los recuerdos sobre la violación, el sentir su aliento y su cuerpo sobre mí.
No, pero sabré que ya no lo podrá descargar sobre mí, ni sobre nadie más.
Pero es una vida, y nunca voy a poder olvidarme de su muerte, nunca.
Nunca le hagas daño a otra persona si podes evitarlo, siempre se lo habían inculcado sus padres.
Nunca golpees, ni intimides a nadie.
Pero qué se hacía si había que defenderse, no podía decírselo a la maestra o a la directora del colegio, no podía contárselo.
Lo único que harían sería compadecerme, y mi madre...seguro se mordería la lengua para no decirme que era mi culpa, que yo me lo había buscado, que en parte me merecía lo que me había pasado, que era una reventada y que no podía esperar otra cosa de la vida que había elegido.
Si, me acompañaría a denunciar a Alejo, me contendría, pero no por mí, sino por ella, porque yo era su hija, su propiedad, una parte de su persona y ese ataque era como si lo hubiera sufrido ella, no porque yo le importará, hace mucho que dejé de importarle, bah no sé si lo hice alguna vez, no sé si alguien más en su corazón y cerebro tuvo espacio después del nacimiento de Benjamín, creo que no, él lo ocupó todo.
Pero se "encargaría" de mí, porque aunque no quisiera, era su responsabilidad como madre, su deber, y mama era una persona responsable.
Se largo a llorar, a pesar de todo, hubiera querido contarle, a ella y a su papa, sentir los brazos de ambos en su espalda, sus besos, su contención, que lloraran los 3, que se pidieran perdón y comenzarán de nuevo.
Se rió de su propia fantasía, hubiera querido poder señalar con el dedo la imagen mental que se había hecho y burlarse de ella, de forma exagerada y cruel como cuando los adolescentes le hacen bullying a otro.
No, ellos no tiene nada que ver, esto es mi responsabilidad, nada se va a solucionar con besos, abrazos, reconciliaciones imposibles, ni esos, ni yo estamos como para eso, ya todos nos rompimos, somos vidrios hechos pedazos, imposible de volver a ser lo que fuimos, no hay nada que pueda volver a unirnos.
Mejor seguirse rompiendo, hasta convertirse en polvo y desaparecer.


sábado, 2 de junio de 2018

Encrucijadas de la vida /40)

-Me imagino el dolor que debes estar pasando, bueno, yo sentí algo parecido, o no, la verdad, no, vos la estás pasando peor, porque yo no estaba atada, ni amordazada, pero en lo demás, te entiendo y pase por lo mismo, así que sé lo que se siente.
Cuando te calmes, te sacó la media, voy  poner la música fuerte, hace días que pongo fuerte la radio a esta hora, digo, por si querés gritar, no te va a servir para nada, porque nadie te va a escuchar, y te voy a volver a amordazar, así que trata de ser más vivo.
Alejo forcejeó unos minutos, y después se calmó, la miraba fijo, Sofía le sostenía la mirada hasta que él la bajaba.
Sofía puso una FM local que estaba pasando música fuerte, y le subió el volumen, luego le desató la mordaza y le quitó la media.
-Agua.
Susurro Alejo.
-No es necesario que lo digas tan bajito, che, habla normal, y ya te traigo, quédate tranquilo que de sed no vas a morir.
Le alcanzó un botella de agua mineral, y le puso el pico sobre los labios, Alejo bebió despacio, no de forma atropellada como hubiera hecho la mayoría.
- ¿Me vas a matar?
-Si, creo que si, estoy casi segura, ojo, no quiero ser cínica, no te estoy diciendo con esto que algo que digas te va a salvar, no, lo digo porque no sé, porque me sale decirlo así, porque si.
Era raro verlo así, había anhelado ese momento, había planeado, y ahora la sensación que tenía era extraña, no sentía satisfacción, no sabía qué hacer con él en ese momento.
Buscó la cocaína, aspiro una línea, se sonrió y empezó a patear a Alejo, a rasguñarlo y tirarle los pelos, a morderlo, a darle trompadas hasta que quedó inconsciente.
Se miró las manos y vio la sangre, al ir hasta el baño en el espejo del botiquín noto la que tenía en la boca y los dientes, producto de las mordidas que le había dado.
Se metió en la bañera, la llenó y esparció sales, chapoteó en el agua que se tiño de rosa, al igual que las burbujas que se formaban, al sentir que el gua se entibiaba, quitó el tapón.
Manoteó la toalla, la ató así nomas sobre su pecho, y fue hasta el living.
Alejó tenía los ojos cerrados.
Tiró la toalla sobre sus manos.
- ¿Qué?
Dijo Alejo.
-Mira, esto es lo que querías, es como te lo imaginabas, o sos de los que se ratonea con la mujer medio vestida y no te gusta ver una completamente desnuda.





Encrucijadas de la vida /39)

En otro momento, Sofía se hubiera alegrado tanto de lo que le había pasado a Benjamín y  su madre, pero no le importó en absoluto la noticia, su vida era otra, la rebelde, la que odiaba a su madre por haber preferido a Benjamín, y a su hermano por ser el preferido de ésta, ya no existía, había muerto la noche de la violación, ya su madre, su hermano, incluso su padre, no significaban nada, su pasado, no significaba nada, lo único importante ahora era que su dolor, su furia, su bronca, su impotencia, le sirvieran para hacerle pagar a su violador, quería hacerlo sentir sucio, asqueroso, que no pudiera estar sin sentirse inmundo.
Pensó en matarlo, pero consideraba que la satisfacción sería demasiado breve, si, ya no estaría más en el mundo, pero como se desquitaría luego, sabía que a pesar de su muerte, cada vez que se durmiera tendría pesadillas donde reviviría la violación, y si no tendría que tomar calmantes...
Se sonrió, ella ahora odiaba tomar drogas, porque lo hacía de forma involuntaria, y estas no la alegraban, solo la mantenían en un estado semiconsciente, vuelta una autómata, Gustavo se las daba para no oírla, para no verla, era como tirarle la pelota al perro con la esperanza de que decidiera jugar con la misma y no pedir que se la volvieran a tirar.
Tampoco le importaba eso, Gustavo era parte del pasado, de la vida anterior, es que se estaba pudriendo o mejor, ya desaparecida del todo, ni olor, ni rastros de la misma, él ya no se quedaba en el departamento, se había puesto una colchoneta al lado del baño que tenía abajo en el minimercado, como al departamento se podía entrar solo por fuera, no tenía escaleras por dentro, ella podía bajar y salir, sin verlo. 
No le costó hacer venir a Alejo a su departamento, decirle que lo hiciera sin que Gustvo lo viera, tampoco distraerlo y golpearlo más o menos en el mismo lugar donde creía que él la había golpeado, al igual que ella, se desmayó, y como había hecho él, Sofía lo recostó sobre el sillón, haciendo mucho esfuerzo, ya que la diferencia de peso entre ambos, era de por lo menos 15 kilos.
Lo drogo, no como él, poniéndole un pañuelo sobre la cara, sino inyectándole la droga en el brazo.
Lo desnudó, agarró uno de sus frascos de perfume, le untó vaselina y lo sodomizó.
Una risa histérica se apodero de ella, mientras movía el frasco.
Le ató pies y manos con una de una tira de plástico reforzado, de esas que usaban los asesinos seriales en las series, después le ató un pañuelo alrededor de la boca, después de ponerle una media dentro, y esperó. 


sábado, 26 de mayo de 2018

Encrucijadas de la vida /38)

Ver a su hija vencida, humillada, siendo la burla de todos, la patética señora que se entera de que su hijo es homosexual o peor, que sabiendo las preferencias sexuales de su hijo, lo presiona para que se case con una rica heredera, todo un culebrón de la vida real, tan patético y adictivo como el mejor, con el plus de que no eran actores, y lo que venían no estaba guionado, ni montado, sino siendo vivido por sus protagonistas en vivo y en directo, para que pudieran consumirlo y deglutarlo desde sus casas, con la tranquilidad de saber que sus propias miserias no estaban siendo expuestas, y sintiendo una extraña satisfacción por ella, le tocó a otro, esa pobre infeliz frente a la cámara está peor que yo, porque por lo menos mis propias vergüenzas no son expuestas en televisión, ni Internet.
El estar frente a una camara provocaba cierta impunidad en el espectador, que era protegido por la distancia que ésta daba.
Pero no para ella, era su hija la que estaba girando como un pollo en la parrilla frente a innumerables ojos, mostrando todo su dolor, decepción, pena, amargura y sorpresa.
Y se la imaginó de adolescente, así debió sentirse cuando descubrió que ella se había ido, que su propia madre la había abandonado, que todos la señalarían como la hija de la atorranta a la que su mama abandono, estaba reviviendo la misma pena pero multiplicada por millones, ahora no era la gente de una ciudad del interior, sino la de todo el país, y partes del mundo, cualquiera que estuviera aburrido viendo vídeos de Youtube, podía cruzarse con las imágenes de esa mujer derrotada.
Y esto le está pasando por mí culpa, seguro fue tan mala madre como yo, aunque de otra forma, en vez de ausente fue omnipresente, en vez de abandono, presión.
Sabía que era un circulo vicioso, que los malos padres producían hijos que terminaban en general repitiendo sus errores o cometiendo otros igual de malos, solo que antagónicos a los cometidos por estos, en el afán de diferenciarse de ellos.
Por lo menos Laura podía disfrutar de una sartisfacción dentro de poco, la muerte de su madre. 

Encrucijadas de la vida /37)

Ella lo había provocado, si Laura lo llegaba a saber algún día, nunca se lo perdonaría, en el fondo ella misma no se lo perdonaba, había sido perversa con personas inocentes, e incluso con personas queridas, con su propia hermana que siempre había estado con ella, su principal apoyo desde que era chica, y ella le pagaba así, sabía lo que significaba para Laura que Benjmín se casara con la hija de Marcos, que su anhelo de toda la vida había sido ver llegar a su hija a donde ella nunca había podido, vivir aunque sea de rebote el logro y acenso social, poder ser, en el fondo consideraba las pretensiones de Laura ridículas, pero las comprendía, entendía que había estudiado la primer carrera que le garantizará un trabajo estable, sin pensar en su vocación, estaba decidida a hacer todo "bien", a ser diferente a su madre, sin darse cuenta que había caído en la misma trampa que esta, de llevar una vida no deseada y frustrarse por eso, aunque sin siquiera pensar en hacer lo mismo, sino por el contrario, en vez de agarrar sus cosas y olvidarse de que alguna vez había formado una familia, seguir ahí y tratar de que los hijos no repitieran el mismo patrón, aunque de la manera equivocada, presionando a Benjamín a ser lo que ella quería, a convertirlo en su reivindicación, usarlo de medio para llegar a donde ella nunca había podido por su propia cuenta.
Pero quien era para juzgar a su hermana, por lo menos estaba segura que Laura lo había hecho sin ser realmente consciente de lo que le provocaba a su hijo, creyendo de verdad que obraba de forma correcta, acertada, conduciéndolo por el camino del éxito, si bien estaba equivocada, por lo menos tenía la justificación de hacerlo sin malas intenciones, pero ella no, no tenía justificación, sus motivos eran retorcidos, miserables, y en el fondo vanos, un decepción amorosa que estaba cobrando con muchos más intereses que la "deuda" tomada, Marcos nunca se había metido con su familia, y nunca le hubiera hecho lo que ella acababa de hacerle, incluso siempre había sido sincero con ella, sus posibles crueldades hacía su persona, en nada se comparaban con las que ella acababa de cometer, y lo peor, ni siquiera el más perjudicado por éstas, había sido él, sino otras personas, inocentes que nunca le hicieron nada, algunos de ellos de su misma sangre, y todo por satisfacer su orgullo herido, le parecía absurdo hasta donde había llegado, y sabiendo que nada de lo que hiciera, cambiaría las cosas, las vidas que acababa de arruinar, así quedaría y en su conciencia ocuparían el lugar que hasta ese momento tenía el odio hacía Marcos, sin darse cuenta, lograba desplazarlo, de la forma más involuntaria posible, por las culpas que la carcomían y lo seguirían haciendo por el resto  de su vida. 

sábado, 28 de abril de 2018

Encrucijadas de la vida /36)

Decidió que en la boda de su hijo luciría un vestido de diseñador, para pagarlo no le alcanzaba lo ahorrado, ni la tarjeta, por lo que sacó un crédito.
Era la primera vez que tendría un traje de diseñador, ni siquiera su vestido de bodas, que lo había hecho la única modista de la ciudad que se dedicaba a eso.
Se sentí extraña mientras le tomaban las medidas, le había dejado una copa con champan, y unas galletitas finas.
El diseñador la consultó sobre como quería verse, y le hizo algunas sugerencias, le mostró bocetos, etc.
Ella seleccionó un vestido negro, largo, que resaltaba lo mejor que tenía, su busto y su cintura, y cubría sus nalgas y piernas que nunca la habían favorecido.
Con lo que le quedaba del crédito, se compró unos zapatos.
Mientras acompañaba a su hijo al altar, pensó en como cambiaría su vida, sabía que Benjamín dentro de unos meses le compraría o por lo menos alquilaría un departamento en alguna zona cara de Capital o por lo menos en el norte de Gran Buenos Aires, Vicente López tal vez, o San Isidro.
Se imaginaba en alguna de esas calles, llena de arboles viejos que cubrían los focos, tomando café en un pintoresco bar, viendo tiendas, gastando con su nueva tarjeta, con un crédito mucho ,más abultado que los 30.000 de la suya, tal vez el doble o el triple.
Y cuando vuelva al depa todo limpio, tendré 2 mujeres, una para la mañana y otra para la tarde-noche, la de la mañana que me prepare el desayuno, ventile, limpie, y me deje la comida preparada, si lo hago en casa y no en un restaurante, porque obvio me pienso recorrer todos los de la zona, y los de Capital también, qué me voy a andar con chiquitas.
Y la de la tarde, igual, la merienda y la cena, bah no sé si me conviene tenerlas todas esas horas y que me anden preparando las comidas, mejor salir, ir a bares, restaurantes, para qué hacerlo adentro, nah, mejor cambiar, conocer, ver, espabilarse.
Recién se percató de lo que pasaba al ver el cambio en el rostro de su hijo, y en ese momento dejó de escuchar las proyecciones de su voz interior, y comenzó a escuchar a los que la rodeaban.
Se quedó paralizada cuando entendió lo que Elizabeth acababa de decir, como a los demás le sonó el celular, lo miró y se encontró con el vídeo.
De repente empezaron a dolerle los talones, no soportaba los tacos, le molestaba también el vestido, se sentía ahogada, mareada, y también inmovilizada, como en un pesadilla, solo podía ver lo que le rodeaba sin actuar en consecuencia, solo esperar a que terminará, se llevó las manos hasta los codos y las apretó. Miró la alfombra roja que tenía bajo sus pies, concentró sus ojos ahí, no quería levantarlos, ni siquiera para ver a Benjamín, qué podía decirle, qué quería decirle, qué podía hacer, nada, solo tratar de pasar desapercibida y esperar.
A su alrededor todo se movía, se escuchaban voces, gritos, constantes movimientos, ella seguía sin mover, cuando no escuchó más nada, levanto tomidamente la vista, y vio que no tenía a nadie cerca, que las sillas que estaban a 1 metro de distancia de donde se encontraba, estaban todas vacías, así como las 4 filas que las seguían, se sentó en la más cercan, se descalzó y se puso en cuclillas.
Uno de los últimos fotografos que quedaba, alcanzó a tomar la imagen de Laura en esa posición, que luego se convertiría en un meme.