sábado, 27 de julio de 2019

Los motivos /5)

No sabía si hacer esta entrevista o no, porque sé la opinión de mi abuela. Odia lo que hizo mi madre, pero por como ha venido la cosa  hasta ahora, tal vez sea una de las pocas voces, o la única, (espero que no), que le aporte algo interesante al documental.
-Primero y espero que pases esto que te voy a decir.
-No te preocupes, tenés mi palabra.
-Bueno, me parece una bajeza, una porquería que andes ventilando algo así, y no me vengas con excusas. Lo haces por morbo, por venganza o no sé, pero a mí me parece algo asqueroso.
-Okey, es tu opinión.  ¿Por qué aceptaste entonces la entrevista?
-Porque creo que soy la persona que más conoció a tu madre, y la única que puede hablar con propiedad sobre el tema.
- ¿Y para vos por qué lo hizo?
-Por estúpida y por egoísta. Quería trascender por algo, tu mamá en el fondo nunca supo lo que quería, no estaba cómoda, no estaba bien, creo que tu abuelo y yo tendríamos haberla llevado a un psiquiatra. Pero no lo quisimos ver en ese momento, ella decía que estaba bien, y qué sé yo, tampoco era que se arrancaba los pelos o que gritaba como una loca.
Pero a lo que voy, si esperas encontrar un gran motivo, una historia secreta, oculta o como la quieras nombrar, lo siento peor no la hay.
Cuando apagamos las cámaras, las lagrimas que mi abuela con mucho esfuerzo había contenido, se derramaron. No rompió en llanto, se las limpió y apretó los labios. 
En su expresión había odio, tanto por mi madre como por sí misma, por no haberla podido ayudar. Nunca le iba a perdonar a mamá su suicidio, ni se iba a perdonar a sí misma el no haberlo evitado. Era algo con lo que cargaría toda la vida y con lo que en parte se regodeaba. Su cruz, su mal, con lo que se despertaba y se pasaba el día masticando hasta que se acostaba.
Mi abuela cargaba el mal de odiar algo que no podía cambiar.
Tal vez mi madre también. 


Los motivos /4)

Hoy me tocaba la entrevista con su primer novio. Habían andado el último año de secundaria, el tipo aceptó que fuéramos a su departamento, según nos dijo estaba separado, y era padre de dos hijos más o menos de mi edad.

-Si, es cierto que tu madre era medio tímida, muy reservada, pero si la llegabas a conocer era super dulce.
No me vas a creer pero nunca nos peleamos, también porque ella se guardaba todo, eh, no era que nuestra relación fuera perfecta, pero es que con ella no se podía discutir, se cerraba, no te decía nada, no la sacabas del bueno, te bajaba la mirada y se acabó, al otro día los dos nos comportábamos como si nada hubiera pasado.
- ¿La amaste?
-No sé, che, la quise mucho, si, pero amar como ame a la madre de mis hijos, y no, es otro tipo de amor. Yo ya era otra persona, no sé, en el tiempo que salí con ella era un pendejo.
- ¿Por qué terminaron?
-Y mira, los últimos meses ya salíamos más por salir que por otra cosa. Y, como te dije, con tu mamá no había discusión posible, ya se había vuelto algo de todos los días y los dos estábamos cansados de eso. Terminamos el secundario y cada uno agarró por su lado.
- ¿Cómo fue la despedida?
-Fue bastante boluda, aprovechamos el último día de clase y cada uno trajo una cajita con las pocas porquerías que nos habíamos regalado en el tiempo que anduvimos. Nos dijimos chau y suerte.
- ¿La volviste a ver?
-De pasada me la cruce alguna vez, pero hablar con ella, nunca más.

Me hubiera gustado construir una historia alternativa o contra fáctica. Qué hubiera pasado de seguir juntos Alfredo y mi madre. Pero después de la entrevista me di cuenta que no, que probablemente para mi madre la relación con AlFredo fuera igual que para este: un noviazgo juvenil, seguro nacido de la calentura, y después de cierta compatibilidad de caracteres, para al final devenir en la inercia. 

sábado, 13 de julio de 2019

Los motivos /3)

Me puse a editar lo que habíamos grabado en la casa de Beatriz, la vecina. Más que lo que me había contado, igual una parte la iba a usar porque servía para saber cómo era mi madre en su niñez. Era por la la casa, se veía igual que hacía 50 años, cuando Beatriz se mudó. La de mi abuela ya no existía. Cuando la vendió, los nuevos dueños la tiraron y construyeron otra. Pero la antigua había tenido un plano municipal igual al de la casa de Beatriz. Estas eran de lo más genéricas, living comedor y cocina, todo abierto, pasillo y 3 habitaciones.

Al otro día fuimos a entrevistar a la fuera su maestra en primer grado, la señora ahora era directora en el mismo colegio.
Nos autorizó a que filmáramos ahí, luego del final del turno tarde.
-Sí, es verdad, Victoria era una nena muy reservada, inteligente, tenía muy buenas notas.
No recordaba mucho más, y pensé que las personas como mi madre no llaman la atención, ni para bien, ni para mal. En cierta medida los alumnos ideales, no molestan y si no son molestados por otros, prestan atención a la clase, se sacan buenas notas y pasan desapercibidos. 

Hasta ahora no había nada interesante sobre mi madre, había sido una niña gris. Esperaba que después se pusiera mejor o peor su vida.  

Los motivos /2)

Soto, por Juan Alberto Soto, un terrateniente que cedió unas cuantas hectáreas para que pasaran las vías de tren y en su honor llamaron así a la estación, o capaz que fue una exigencia del tipo, quién sabe.
En fin, la ciudad no ha crecido mucho, otras que limitan con ella, sí. Acá todo sigue tranquilo, de hecho no parece el conurbano o la imagen que se tiene de ese lugar. No hay villas, asfalto lleno de pozos, ni edificios de fabricas cerradas. Las ciudades vecinas, sí, pero Soto nunca creció demasiado, fue digamos preservada, quedó ahí como un lugar más. Luego los ricos de las ciudades de alrededor construyeron un par de barrios cerrados y de eso más o menos vivió la ciudad.

Mi madre nació y se crio ahí, en un tiempo, según mi tía, que se podía seguir saliendo a la vereda a jugar, aunque por lo que vi, ahora si quisieran también. No me parece una zona particularmente insegura, pero igual todas las casas están enrejadas, en el tiempo que mi madre vivió acá, no.
Victoria Díaz, así se llamaba mi madre, de chica había sido bastante tímida, aunque agradable. Por las fotos, muy bonita, no así en la adolescencia, donde sus rasgos habían madurado de forma tosca.

Decidí comenzar con las entrevistas a los vecinos. Mi equipo, suena extraño decir eso, pero eso es lo que son, lo completan dos amigos: Patricia y Enzo, lo hacen ad honoren por lo que sé que no siempre voy a poder contar con ellos.

A la primera que entrevistamos esa a una señora de unos 80 años, unos años menos que mi abuela.
Nos hace pasar, nos convida mate y galletitas, vive sola, se siente halagada y no sabe como hacer para que nos sintamos cómodos. Le encanta tener compañía por un rato y que la escuchen, sobre todo con interés.
-Sí, yo me mudé cuando tu abuela estaba embarazada de tu mamá, una cosita lindísima cuando nació. Después la veía cada tanto, no salía mucho, sabes, a veces jugaba a la rayuela, siempre solita.
Le agradecí a la señora sus palabras, y sobre todo que no aprovechara la charla para hablar de ella en vez de mi madre, ni tampoco inventará historias para retenernos ahí.

De la época en que mi madre viviera allá, sobre quedaba un matrimonio, ninguno de los dos nos aportó nada. Apenas se habían cruzado con ella, ambos eran médicos y trabajaban todo el día, no habían tenido tiempo de fijarse en nadie.
Decidimos que por hoy estaba bien, levantamos el equipo y nos volvimos.
Por lo visto mi madre no había dejado grandes impresiones en el barrio. Me pregunto si en algún lado si lo había hecho. 



sábado, 6 de julio de 2019

Los motivos /1)

Desde que lo supe que siempre digo que me voy a dedicar a averiguar el por qué. Pero siempre lo terminé aplazando, buscando excusas, más de 10 años. En el fondo, creo que no lo quería saber.

Ya no creo que con eso cierre por completo lo que me genera, no. Acepté que es como el título de un libro que se ve en cada página, omnipresente.
El suicidio de mi madre cuando yo tenía un año, es algo que siempre va a vivir conmigo. Desde que lo supe me obsesionó, incluso cuando me negué a ahondar en eso, concentrándome en los estudios y el trabajo, estaba ahí. En mis sueños, en ataques de pánico, en relaciones con gente autodestructiva creyendo que así purgaba la culpa por la muerte de mí madre.

Años de terapia, de medicación, de yoga, de lecturas, me ha dado más perspectiva. 
Si mamá se suicidó, y yo era uno de los motivos, no el único  y por más que lo hubiera sido, no soy culpable de la decisión de ella.

Pensé mucho en cómo encarar el tema, y decidí que lo mejor era buscar un falso motivo, y ese será un documental. Soy director de cine y televisión, me dedico más que todo a la publicidad, también a series en Netflix. Voy a decir que este documental es para allá, me estoy exponiendo, desnudando o desnudando a mí madre. Tal vez sea una venganza por haberme abandonado siendo un bebé. No sé, puede que sea algo miserable, patético, estúpido, morboso, o todo eso junto. En el fondo lo hago porque creo que la gente se siente mucho más predispuesta a hablar frente a una cámara, la vanidad de que el lente las enfoque, de ser protagonista, de escapar de la rutina, de quedar para la posteridad aunque sea de algo que no tienen idea de dónde se va a ver o la repercusión que tendrá o la forma en la que quedaran expuesta. Pero el narcisismo es más fuerte que todo eso. Podría decir que Narciso es mi aliado, necesito de su poder o mejor dicho de su debilidad para que esto funcione.

Mañana comenzará todo, me voy a la ciudad de mi madre, no está  lejos, ni media hora en tren, aunque parece otro mundo.