Le dio un sonoro beso en la mejilla y lo llevó hasta el comedor, le hacía varias preguntas a la vez.
Benjamín le entregó un certificado que funcionaba hasta que obtuviera el diploma.
Laura lo tomó mientras sus ojos empezaban a humedecerse, lo abrazó apretándolo contra ella.
—Estoy muy orgullosa de vos, Benja, sos...Ay no sé ni qué decir, me deja sin palabras esto, te juro, mi amor.
Benjamín le devolvió los agradecimientos de forma mecánica.
El almuerzo transcurrió entre preguntas de Laura hacia su hijo, intercaladas con las breves respuestas que este le daba.
Jorge y Sofía no dijeron nada, se limitaban a comer, mirando el reloj. Sofía quería volver a su habitación y Jorge al jardín, ahora que se venía la primavera tenía ganas de plantar unas flores que había comprado.
“No tengo que absorberlo, me tengo que contener, dejarlo. Él solo va a llegar, tiene eso que me faltó a mí, le doy gracias a Dios.
Me tengo que sentir orgullosa, yo lo ayudé como pude, creo que lo encamine.
Cuánto hace que apenas me compro ropa o zapatos, solo cuando tienen agujeros. A la peluquería voy cada mil años, me tengo que andar tiñendo yo para no gastar ni en eso.
Pero bien invertidos está, bah si espero, que él lo logre, y ya lo está haciendo.”
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