sábado, 7 de octubre de 2017

Encrucijadas de la Vida /6)

Apreciaba a Silvia, pero solo eso. Amar había sido una experiencia que no iba a repetir. 

"No se lo espera."

El lugar elegido, su propia ropa, eran para hacer la ruptura menos sórdida y patética de lo que era. Marcos creía que había cosas malas, desagradables y asquerosas en la vida que eran inevitables. Pero también que vomitar en el pozo de una letrina era mucho más deprimente y sórdido que hacerlo en un baño limpio, rodeado del perfume de un jabón de marca.

Le dijo una frase hecha, un lugar común:
—Lo mejor es que nos separemos.

Vio su mirada: su mirada antes del llanto involuntario, de las lágrimas, de la mueca de dolor dibujada en su cara. Fueron sus ojos los que revelaban el dolor por la traición.

Si hubiera sido otro hombre, en ese momento habría agarrado su mano y le hubiera pedido perdón, incluso arrodillado, rogado, la podría haber besado, acariciado, contenido, decirle que había sido solo un arranque, un momento estúpido, una equivocación, que por favor lo perdonara.

"Eso sí habría sido perverso, el sentimentalismo culposo es algo inmundo en lo que cae la mayoría. Yo no soy así, nunca seré así."

Le alegró escuchar la patética amenaza que le echó antes de irse.

"Luchará, bien por ella."

Por un momento, la admiró.

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