sábado, 21 de noviembre de 2015

Descubriendo a Liliana /1)

Cuando me dijeron que a mi tía Liliana la habían asesinado, por unos segundos pensé que era un chiste. Aunque enseguida recapacité, mamá no es una mujer que tienda al humor en casi ninguna circunstancia, nunca haría una broma con algo así.
Las dos nos abrazamos.
-¿Asesinada? 
-Si, pero anda a saber por qué. Liliana era tan rara, estoy segura que no fue un robo como dicen. Eso nomás quisieron hacerlo parecer.

Para mamá, todas las personas diferentes a ella, eran raras, quizás así piensa la mayoría y con esa idea se ahorra el hecho de pensar en los demás y sus circunstancias.
Liliana Paredes no era tan atípica, de hecho era una mujer profesional de esas que se encuentran a montones en cualquier gran ciudad del mundo, una abogada civil porque odiaba todas las otras ramas de la ley.
Siempre decía: 
Abogada administrativa, ni loca, odio las cuentas.
En el laboral, casi nunca hay buenos casos, y siempre terminas recibiendo chauchas.
Penal, ni loca, nunca he sido tan narcisista, como para considerarme capaz de que la vida de una persona esté en mis manos, y menos para pavonearme y defender a alguien si es culpable.
El procesal, tampoco, mientras menos trato tenga con los jueces, mejor.
Me podría haber dedicado al comercial, pero me gusta la vena psicológica del civil.

No costaba mucho darse cuenta por qué a la tía le gustaba el derecho civil, sobre todo los divorcios. Era excelente manipulando a ambas partes, siempre consiguiendo el mayor beneficio para su cliente, que por lo general eran mujeres, pero logrando algo que casi ningún abogado de su rama conseguía: que su oponente no la odiaran. 
Trataba de nunca mostrarse arrogante o soberbia. Consideraba que siempre se conseguían más cosas con una sonrisa que con un grito.
En su carrera de unos 25 años, tuvo el récord de acuerdos de divorcio sin llegar a juicio.
Gozaba de buena fama por ser discreta, lo que hacía que la mayoría de los divorcios de gente rica y poderosa, fueran a parar a su despacho.
Por eso tampoco sé de dónde agarrarme para empezar a investigar.  
Estoy jugando a la detective improvisada. Pero bueno, por lo menos puedo usar mi tiempo libre para jugar a que descubro algo.
Esto me va a costar porque, y esto lo tengo que reconocer, no era que nos quisiéramos un montón o fuéramos super unidas. Nos llevábamos bien pero nos veíamos cada tanto. Aunque yo le admiraba lo decidida, elegante y desenvuelta que era. Cosas de las cuales carezco, lamentablemente salí a mamá. Tal vez por eso siento cierto rechazo que trato de que solo sea indiferencia, algo que es recíproco, nunca nos hemos llevado bien, porque a pesar de que en muchas cosas nos diferenciamos, en otras nos parecemos, somos opacas, desganadas, personas que no resaltamos en nada.

Y creo que esta es mi oportunidad de intentar hacer algo de provecho tanto por mi tía como por mí. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario